miércoles 12/5/21
TRIBUNA

Los grandes veterinarios que nos enseñaron

La noticia del nombramiento del veterinario Ángel Alonso Martínez como leonés del año quizá no signifique nada especial para la mayoría de los leoneses, pero constituye un merecido reconocimiento a la trayectoria humana, profesional y científica de alguien cuya personalidad ha traspasado las fronteras de su tierra.

Alonso nació en Bembibre en la mitad de los años cuarenta. Supo por ello de las dificultades que atravesaba este país después del sangriento balance de la Guerra Civil, sumido en la quiebra económica y lleno de necesidades, desde las más elementales a las más perentorias. En su etapa de bachiller ya destacó por sus dotes extraordinarias de estudiante aplicado, impresión que se confirmó cuando ingresó en la vieja Facultad de Veterinaria de León, entonces dependiente de la Universidad de Oviedo, en donde ha sido uno de los más brillantes alumnos, con un historial difícil de superar (23 matrículas de honor, 5 sobresalientes, 2 notables y 1 aprobado).

Obtuvo sobresaliente con Premio Extraordinario tanto en la Licenciatura, como en su Tesis Doctoral, que realizó en el grupo del prestigioso Dr. Letterer, a quien después acompañó a Alemania, en un periplo científico que ha ligado su vida al estudio del cáncer, y más recientemente a la Filología. Pero eso no es todo, porque entre 1975 y 1976, disfrutó una prestigiosa Beca de la European Molecular Biology Organization (Embo) en el Beatson Institute for Cancer Research, en el Reino Unido (en Glasgow), donde continuó los estudios de su línea de trabajo sobre diferenciación celular y carcinogénesis. Sencillamente apasionante.

El rendimiento de su trabajo contabiliza cientos de publicaciones en las revistas más prestigiosas y su condición de conferenciante en todos los países europeos y en Estados Unidos, es bien conocida, y le ha convertido en un referente internacional en materia de diferenciación celular y carcinogénesis. Además no se ha olvidado de sus raíces y siempre está dispuesto a escuchar cualquier problema relacionado con su especialidad, y a colaborar en la formación de jóvenes licenciados o doctores procedentes de la Universidad de León, particularmente de la Facultad de Veterinaria. Son ya más de media docena de investigadores, profesores o profesionales los que han disfrutado de estancias en Heildelberg, bajo sus órdenes, lo que constituye un mérito que les llena de orgullo.

Hay que recordar que la Facultad de Veterinaria de León ha sido la cuna de grandes profesionales veterinarios, hombres de ciencia, catedráticos ilustres, empresarios y políticos. Ha sido, sin el menor género de dudas, la mejor inversión de León en su propio beneficio. Por sus aulas han pasado, igualmente, grandes profesionales que desempeñan su trabajo en otras regiones, y que han escrito algunas de las mejores páginas de la profesión. La exportación de talento a otras Universidades, ha hecho de ella un centro unánimemente reconocido a nivel de toda España y aún fuera de ella.

No se pueden olvidar nombres como los de Félix Gordón Ordás, Dalmacio García Izcara, Cayetano López y López, Santos Ovejero del Agua, Angel Sánchez Franco, Toribio Ferrero López, Roberto Conty Larraz, Andrés Suárez y Suárez, José L. Sotillo Ramos, Miguel Abad Gavín o José Sandoval Juárez, por citar solamente una lista corta de los ausentes, mientras que la de los que todavía están entre nosotros (y que sea por muchos años) está repleta de nombres sonoros, ligados inevitablemente a la historia de los últimos 50 años. Fueron sus profesores quienes lideraron los movimientos sociales que culminaron con la creación de la Universidad de León, algo que ha sido ampliamente reconocido. Desde la concesión de la Medalla de Oro de la Ciudad, a la dedicación de la Avenida donde se ubicó su sede, pasando por la construcción del edificio que ahora constituye el emplazamiento del Rectorado, bautizado como El Albeitar, a la elección para su bandera del color verde, que representa la Veterinaria.

El recientemente nombrado Leonés del año es el mejor ejemplo de lo que aquellos grandes veterinarios nos enseñaron, y debe representar una referencia en la que se reflejen y proyecten los actuales alumnos de la Facultad de Veterinaria, que en estos momentos preparan sus exámenes.

No quiero concluir sin comentar que Ángel Alonso Martínez, junto con Miguel Cordero del Campillo y Manuel Rodríguez García, fueron propuestos el pasado mes de diciembre por la Junta Directiva de la Academia de Ciencias Veterinarias de Castilla y León como Academicos de honor, distinción que fue aprobada de forma unánime por la Asamblea General, estando aún pendiente su toma de posesión.

Desde aquí nos felicitamos, por contar entre nuestros paisanos y colegas, con un científico de reconocimiento internacional, al que se suman unas dotes humanas extraordinarias.

Los grandes veterinarios que nos enseñaron
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