jueves 26/5/22

En la biografía de Guzmán el Bueno, he pretendido aportar una serie de datos para conocimiento general, y en concreto, para la inmensa mayoría de leoneses que ignoran algunas circunstancias de nuestro héroe universal, aunque es de justicia comenzar diciendo que su hazaña está en plena consonancia con las raíces de nuestra tierra. Con este comentario deseo configurar los rasgos del prototipo que encarna el honor y la sabiduría forjados con el oficio de buen guerrero, ya que su triunfo se produce tras un proceso de aprendizaje permanente. La vida y andanzas de Guzmán se sitúan entre el siglo XIII y principios del XIV, durante los reinados de Alfonso X, el Sabio, Sancho IV, el Bravo y Fernando IV, el Emplazado, y es en este contexto en el que el prologuista de la biografía, el profesor e historiador leonés Isidro González García nos enseña que el trabajo del historiador es limpiar los tópicos y fotos fijas que rodean la leyenda del caballero leonés (Guzmán el Bueno, la grandeza de un Héroe. Ediciones Unión leonesa, 2021).

Al margen de las circunstancias que configuran la leyenda de Guzmán, el hecho cierto de su hazaña en Tarifa (1294) le ha abierto las puertas de la historia como a un héroe con el sobrenombre de «El Bueno», y se ha plasmado en la Historia y la Literatura. Uno de los estudios punteros sobre el tema le corresponde a Isabel Millé en 1930. Posteriormente Francisco Sánchez-Blanco en su trabajo Transformaciones y funciones de un mito nacional: Guzmán el Bueno al estudiar la creación del mito nos indica que fue relativamente tardía, en torno al S. XVI, principalmente gracias a los libros de Las grandezas y Cosas memorables de España de Pedro de Medina, en las que establece un amplio recorrido histórico por diferentes obras de nuestra literatura, con el fin de mostrar como la creación y difusión del mito fue configurándose y adaptándose a los diferentes periodos y movimientos: Siglo de Oro, Ilustración, Romanticismo. En toda esta elaboración han sido decisivos los romances: Alonso Pérez de Guzmán en Marruecos; Alonso Pérez de Guzmán en Tarifa; Guzmán y su hijo. En general, el Romancero ensalza al indómito Guzmán con su figura erguida sobre el alto muro de la fortaleza de Tarifa, en actitud de arrojar el puñal en un rapto de indignación, nacido de su patriotismo y su dolor paternal. Millé señala que Juan de Timoneda es el primero en publicar un romance histórico sobre Guzmán en Rosa Española (1556) inspirándose en la Crónica de Sancho IV. Es preciso citar a Lope de Vega que en sus Rimas Humanas (1634) ofrece un soneto dedicado a nuestro héroe: «El tierno niño, el nuevo Isaac cristiano/ en la arena de Tarifa mira/ el mejor padre con piadosa ira/ la lealtad y el amor luchando en vano». Y en el mismo sentido: Juan de Jauregui, Rodriguez Zapata y Manuel Quintana, dedicaron sendos poemas a Guzmán.

En el año 1892, se celebró en León un concurso histórico y literario, en el que fue premiada la Oda: Al sublime acto de Guzmán de Arcadio Rodríguez García. Dos años más tarde, el periódico leonés El Campeón fundado por Pérez Monteserín y Augusto Villabrille (Clotaldo), convocó un certamen literario, patrocinado por el Círculo de Unión Leonesa, en el que se premió una colección de romances sobre la hazaña de Guzmán, siendo galardonado el palentino: Lino González Ansoategui. No hay que olvidar que la figura de Guzmán ilustra el Himno de León: «Tierra hidalga, tierra mía/ estrofas del romancero/ desde Guzmán a Don Suero/ va tremolando el honor/ con sangre a torrentes vertida…» y paralelamente el himno de Tarifa. Entre los años 1875-77, en la ciudad de León, se presentó la obra Guzmán el Bueno de Gil de Zárate, en el Teatro principal (anexo al actual Ayuntamiento), y sobresale la obra del leonés Policarpio Mingote y Tarazona Guzmán el Bueno. Entre otras manifestaciones literarias, en la esfera dramática destaca la obra de Luis Vélez de Guevara, que siguiendo el ejemplo de Lope de Vega escribe Mas vale el rey que la sangre, y plantea el dilema moral del protagonista: «O entrego la plaza de Tarifa o consiento la muerte de mi hijo/… llega al fin el dolor, la fama eterna que espera/ mucho esta balanza pesa/ que entre la sangre y el rey/ entre el amor y el honor/ ¿Qué haremos? Amor, amor, perdonadme/ más pesa el rey que la sangre».

Es preciso citar a Lope de Vega que en sus ‘Rimas Humanas’ ofrece un soneto dedicado a nuestro héroe: «El tierno niño, el nuevo Isaac cristiano/ en la arena de Tarifa mira/ el mejor padre con piadosa ira/ la lealtad y el amor luchando en vano»

En resumen, a través del teatro, la literatura, y la historia, así como en las estatuas, lápidas y otras efigies, se ha reflejado la hazaña señera de «Guzmán el Bueno». Y, como testimonio elocuente, se erigió, en nuestra ciudad, la estatua del héroe leonés y universal, que evoca su grandeza y altruismo.

Guzmán en la Historia y la literatura
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