viernes. 27.01.2023
SEGÚN denuncia la Asociación Profesional de Inspectores Fiscales, que agrupa a la mayoría de los profesionales de este colectivo, a nueve de cada diez, Hacienda sólo persigue a los contribuyentes que declaran, que es como si la policía sólo detuviera a los autores de delitos que se presentan mansamente en la comisaría. El sistema de investigación del fraude fiscal que denuncian los inspectores se basa exclusivamente en el cruce de las informaciones que constan en las bases de datos, como si la Agencia Tributaria ignorase que el gran fraude lo realizan los que no declaran y cuyos datos, en consecuencia, no constan en base de datos ninguna. Cómodo es el sistema, qué duda cabe, pero con esa persecución del que, mejor o peor, declara sus ingresos y su patrimonio, en tanto que el gran defraudador perpetra sus estafas a la sociedad sin que le molesten ni un poco, nunca se logrará persuadir a la gente de que Hacienda somos todos. Hacienda, así las cosas, sólo somos algunos, aquellos que carecemos de un zulo, o de una tapadera, o de un paraíso fiscal donde hacer invisibles al control público los ingresos y las propiedades. Cada euro que recibe el trabajador autónomo o asalariado es registrado escrupulosamente en los estadillos de Hacienda que, a la hora de perseguir el fraude, se limita a recurrir a ellos para, de manera aleatoria, comprobar si fulanito ha declarado las dos perras gordas que ha sacado de su ruinoso Fondo de Inversión, o si menganito se ha desgravado legalmente por su abuela. Por si fuera poco que los que trabajan deben mantener con su esfuerzo a dos o tres que por cualquier razón no lo hacen, Hacienda se esconde para caer sobre él a la mínima. Entre tanto, los grandes golfos y los grandes parásitos viven tranquilamente su vida al margen de esas listas, de esos estadillos que se cruzan.

Hacienda somostodos
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