sábado 27/2/21

Haz que pase

Haz que pase el siguiente, por favor. Relevar a Óscar Puente, actual alcalde del Ayuntamiento de Valladolid, es una prioridad democrática. Su continuidad como primer edil de la corporación vallisoletana es institucionalmente insostenible, al reincidir de manera terca en comportamientos impropios de un cargo institucional; políticamente inaceptable, por sus frecuentes desconsideraciones y descalificaciones a sus adversarios políticos; y socialmente intolerable, al menospreciar a ciudadanos de otras poblaciones de la comunidad autónoma, como hizo cuando reclamó a la Junta de Castilla y León una política inversora más decidida por Valladolid. «Dice muy poco de un regidor, de un gobernante, el plantear para sí la capitalización de todas las inversiones dejando en la estacada al resto de territorios» (C. Martínez, socialista y alcalde de Soria).

Muchas han sido las ocasiones en las que Óscar Puente, durante los años que lleva rigiendo el consistorio vallisoletano, se ha comportado con torpeza y desacierto. Nada extraño en una persona que evidencia poco talento, falta de madurez política y que ejerce sus responsabilidades con soberbia, tretas y malas mañas. Sus gruesas carencias, flacas cualidades y falta de respeto a instituciones y personas, no son los mejores avales para ser la primera autoridad de un ayuntamiento y ostentar su máxima representación. Ocultar sus debilidades con un protagonismo desmedido en medios de comunicación, publicitándose con fotos, entrevistas y publirreportajes, le han convertido en el mejor ejemplo del vedetismo sanchista.

Una interminable serie de despropósitos marcan su mandato. Los inició el día que tomó posesión del cargo al hacerlo con un discurso en el que el guerracivilismo hizo su aparición. Si hasta entonces parecía que Zapatero era el único que en España había tenido abuelo, desde aquel momento supimos que Óscar Puente también lo tuvo. Con la misma monserga, hubo quienes después convirtieron la reivindicación del propio abuelo en la negación del abuelo de su contrario político. Desafortunado mensaje con trasfondo difícil de entender: la mitad de españoles con abuelos y la otra mitad sin ellos.

Nada extraño en una persona que evidencia poco talento, falta de madurez política y que ejerce sus responsabilidades con soberbia, tretas y malas mañas

Sus salidas de tono y nula contención en sus declaraciones han ocupado su tarea diaria. De su mala educación no se han librado ni propios ni extraños. Arremetió contra referentes históricos de su propio partido (Nalda, Laborda, Quijano, entre otros) de los que dijo que «no les queda ni la autoridad moral». Refiriéndose a la Gestora del PSOE aseguró «preferir mirar con el rabillo del ojo a la izquierda que estar con el culo en pompa hacia la derecha». Calificó a dirigentes del Partido Popular de «panda de indecentes» al poner en duda el falso ‘master en Dirección Política’ con el que adornaba su curriculum. Señaló a Albert Rivera como «pagafantas de Casado». Cuestionó la independencia del Procurador del Común, Javier Amoedo, al que acusó de estar «al servicio del PP». Frivolizó con la crisis que vive Venezuela al asegurar que es «responsabilidad colectiva de los venezolanos». Y sobre los medios de comunicación, por informar del plagio de la tesis de Pedro Sánchez, afirmó que «se dedican a cultivar el género de la basura ficción, no tienen rigor ni ética periodística, mienten e inventan deliberadamente». La misma reacción que cuando descubre okdiario.com quién y cómo se pagó su paseo de vacaciones en yate por aguas del Mediterráneo.

De su reprobable actitud sectaria, antidemocrática y prepotente no se han librado ediles de la oposición. Vetó en su día la participación de Jesús Julio Carnero, concejal y presidente de la Diputación Provincial, en una rueda de prensa celebrada en el Ayuntamiento con motivo de la presentación de Ronaldo como propietario del Real Valladolid. Expulsó de un pleno de la corporación, dejando clara muestra de su talante autoritario, al concejal y portavoz del grupo municipal del PP, José Antonio Martínez Bermejo. E infravaloró a Pilar Vicente, concejala y portavoz de Ciudadanos, al poner en duda públicamente su capacidad de gestión con el simple argumento de haber trabajado anteriormente como dependienta en una tienda de ropa. El Ayuntamiento de Valladolid requiere que su alcalde sea una persona trabajadora, respetable y respetuosa, ejemplo y espejo en el que se miren todos los ediles de la provincia.

Tampoco estuvieron libres de sus dardos dialécticos los trabajadores de Auvasa, a los que, ante un conflicto planteado, atacó diciendo que estaban «en la estrategia de la estupidez», aludiendo a una de las categorías humanas establecidas por Carlo Cipolla, quien, por cierto, también definió el comportamiento de los malvados.

Varias sentencias le han quitado la razón. El Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León anuló un acuerdo del pleno en el que se aprobó el recorte de sueldos a algunos concejales por contener «diferenciaciones no justificadas y discriminatorias» y vulnerar la Constitución. La Sección II de lo Penal de la Audiencia Provincial le ordenó abrir expediente sancionador al concejal de Hacienda y Función Pública, Antonio Gato, por no haberse abstenido en la firma de un contrato a su cuñada. Y el Juzgado de lo Contencioso Administrativo número 1 de Valladolid declaró nulos dos artículos de una moción laicista aprobada por el consistorio contra la simbología religiosa en los espacios de titularidad pública por ser contrarios a la libertad religiosa y a la libertad de expresión.

A Óscar Puente le puede la boca. «Se mete en todos los charcos para salir en los medios, aún a costa del prestigio de Valladolid» (P. del Olmo). Los vecinos de pucela se merecen un regidor preparado, solvente y con visión de futuro. Por favor, haz que pase el siguiente.

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