sábado. 28.01.2023
UNA VEZ capturado el sátrapa Sadam Husein y tras haber asistido a la felicitación entre sí de los principales responsables de una de las guerras más injustas y crueles de la historia de la humanidad, tal vez sea necesario un análisis más a fondo sobre, la cada día más irritante, política internacional de George W. Bush y sus acólitos europeos con Blair y Aznar a la cabeza. Todo empezó con el atentado de las Torres Gemelas, que vaya usted a saber si no fue la primera mentira de todo este tinglado, unos tipos que incendian su propio crucero, el Maine, con el objetivo de declararle la guerra a España en la lucha por la independencia cubana, ¿de qué no serán capaces? A Bush, el hombre más zoquete del planeta, le faltó tiempo para sacarse de la chistera a varios países, malos por supuesto, a los que, en un alarde de originalidad e ingenio, llamó el Eje del Mal. Y tras invadir al primero, Afganistán, fíjese usted qué casualidad, justo dónde queríamos hacer un oleoducto para controlar el crudo oriental, con la excusa de que allí se ocultaba el pérfido Bin Laden, los servicios secretos de Blair, aliado de Bush en su cruzada, se afanaron en encontrar pruebas de la maldad de Sadam. Que, digo yo, seguirá siendo tan malo ahora como cuando era amigo de los americanos, más concretamente de Donald Rumsfeld, gran halcón entre los halcones. El trabajo de Tony Blair, éste «neutral opositor» a Sadam, que fue copiado por estos espías con faltas de ortografía y todo, era un estudio del poderío armamentístico de Irak... ¡antes de la guerra del Golfo de 1990! Esperemos que a sus manos no llegue ningún libro de historia de España, pues como se den cuenta de que hubo una época en que en nuestro reino nunca se ponía el Sol, ya les hemos dado los argumentos necesarios para atacarnos debido a nuestro «gran poder bélico». Mientras tanto, la CIA, cada vez más creativa, se inventaba informes que «probaban» el intento de Sadam de comprar tubos de aluminio en África,... por ejemplo. Ya sólo faltaba convencer a algún mequetrefe para que les apoyara en la farsa,... y hete aquí que surgió la figura de José María Aznar, el segundo hombre más zoquete de la Tierra, ya saben ese hombre con bigote y bajito que parece ser el presidente de «todos» los españoles, que anda por ahí siempre enfadado y dando lecciones (de lo que sea) y que cada vez que visita a su amigo Bush, se le pone un acento tejano de no te menees... Ahora, después de la masacre sucedida en Irak, nos seguimos preguntando... ¿Se hará cargo la ONU de la situación una vez conocidas las mentiras? ¿Juzgarán a Bush, Blair y Aznar por terrorismo y crímenes contra la humanidad? Personalmente, no niego la satisfacción que me produce la captura de Sadam Huseín y espero que se le juzgue y pague por sus delitos, en base claro está, al derecho internacional, no en un Tribunal de «Justicia» (si se le puede llamar Justicia) de los Estados Unidos. Estoy de acuerdo, en que el mundo sería menos malo sin gente como Sadam Huseín, pero también sin gente como Bush, como Blair y como Aznar. Sólo deseo que se les juzgue también a ellos porque hay muestras bastante evidentes de crímenes contra la humanidad y de participación en una guerra injusta,... si hay alguna que no lo sea. De momento, «sólo» me conformo con que el pueblo les sentencie en las urnas y la historia en los libros. Espero no se olvide el señor Aznar o su mini-me el señor Rajoy, de una de las enseñanzas del catecismo ideológico franquista (que supongo conocerá muy bien...), aquella de los traidores que entregaron al caudillo Viriato a manos de otro Imperio, eso de «Roma no paga a traidores»... Espero no olvide, que los Imperios que tienen intereses y no amigos saben que quien traiciona a su pueblo no es gente de fiar para una maquinaria fría de dominación... No vaya a ser que a la hora de limosnear -a mí que no me digan que van a negociar a costa de la muerte de tantos y tantas inocentes, niños incluidos- le den con la puerta en las narices.

Historia de una mentira
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