domingo 22/5/22

Hace unas jornadas hemos conocido por la prensa, el fallecimiento de un hombre bueno y un profesional fuera de serie y me pregunto si se ha reconocido suficientemente su valía en nuestro país, en su país, España. Internacionalmente, sin embargo, su creatividad aplicada a su profesión hizo que fuese un arquitecto muy admirado y valorado.

Suele coincidir. Los grandes, de cualquier profesión, son, además, personas buenas y admiradas por todos o casi todos.

En mi carrera publicitaria tuve la ocasión de hacer una campaña para American Express. Corrían los años 80 y nuestro país gozaba de una salud económica envidiable. Contratamos a tres personajes muy significados en España por su valía profesional. Eran ellos. El golfista Seve Ballesteros, el tenor Alfredo Kraus y el arquitecto Ricardo Bofill. Como ninguno de estos personajes, desgraciadamente ya no está entre nosotros puedo relatar una anécdota, con ellos vivida, sin que se hiera sensibilidad alguna.

Hicimos un spot de tv, con cada uno de ellos resaltando los valores que suponía tener una tarjeta de American Express. Como no podía ser de otra manera, debido a la categoría de los tres protagonistas de la campaña, ésta fue un éxito notable.

Cuando llegó el momento de pagar la intervención de cada uno de esos nombres tan famosos, Ricardo Bofill fue el único que quiso que su caché fuera pagado en España, donde él, a su vez, pagaba sus impuestos. Y aquí paz y después gloria.

Estoy orgulloso de poder contar esto ahora, prueba de la calidad humana y profesional de este hombre que nos ha dejado recientemente. Como ocurre con muchos de nuestros hombres y mujeres que han desarrollado y desarrollan con enorme éxito sus profesiones fuera de España siendo otros los países que saben reconocer su valía profesional.

Europa, Asia, EE UU, son lugares donde Ricardo Bofill ha dejado su huella de enorme arquitecto, de un profesional que creía en lo suyo y supo persuadir al mundo de su calidad profesional. Ya en nuestro país, en España, Cataluña ha sido —Bofill era catalán— donde él ha exhibido su arte y su creatividad en varias construcciones que siempre quedarán para su recuerdo. Serán ejemplo para las nuevas generaciones venideras, como nacidas de un gran arquitecto que también era una mente que transmitía mucha empatía.

Es cierto que cada vez es más importante que, siendo buen profesional, también se sea ejemplo de bonomía. Ricardo Bofill lo era y yo quiero comentarlo aquí.

Tenía 82 años. Descanse en paz.

Un hombre cabal, un arquitecto super
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