sábado. 25.06.2022

En muy pocas palabras Maite Rico, en El Mundo, ha definido perfectamente la personalidad, el talante, las obsesiones y muchas cosas más de ese que tenemos todavía como presidente del Gobierno de España. El caso de este hombre mentiroso es un auténtico desastre, pero repito, todavía, es el presidente.

Estamos ya en plena campaña, ¿cuándo no estamos en campaña? andaluza y ese, según las encuestas será un grano peligroso para la dictadura que estamos viviendo. El pobre Juan Espadas, candidato del PSOE, no sabe dónde meterse. En estos momentos, parece más del PP que de su partido. Pero él, o no se da cuenta, o no quiere dársela. Pobrecillo.

En todo caso, es ahora un buen momento para hacer una parada mental y ver con serenidad dónde realmente estamos en esta lucha política que no cesa, pero que cada día está más claro quién será el partido vencedor, primero en Andalucía y después en España.

Este hombre que tenemos como presidente, aparte de soberbio, mal educado, rencoroso, orgulloso, mentiroso y mil apelativos negativos más, se ha pensado que él tiene en España un cortijo, argumento que él empleaba para denominar a aquel que terminó sacando de su tumba en el Valle de los Caídos. ¡Qué machada, ¿verdad?!

Este hombre es incapaz de asistir a la final de Roland Garros, en París, como fue incapaz de estar en la final de la Champions, también en París, como también fue incapaz de asistir al día de las Fuerzas Armas, esta vez, en Huesca. Por cierto a esos tres acontecimientos el que sí estuvo, sin levantar la voz, fue el rey Felipe VI. Usted, presidente mentiroso, prefiere ir con Podemos, ERC, UP y todos esos, aunque sea de acompañante. Está claro que el abucheo acojona y el sillón de Moncloa tira mucho. A pesar de que en reciente declaraciones proclamaba, «no quiero ser presidente a cualquier precio». De nuevo la mentira por bandera. Por cierto, no mencione usted los precios, presidente, o póngase colorado cuando los mencione. Millones de españoles están luchando como jabatos ante la escalada de precios. De todos los precios de productos necesarios para disfrutar de una vida digna. Tiene usted amaestrados a sus ministros, ministras y ministres para que sigan la huella por usted marcada en cualquier tipo de declaración.

¿Cuándo va usted a rendir cuentas a Europa, como Dios manda? Ya se están dando cuenta, por fin, de sus mentiras y de sus juicios sobre cualquier tema importante. Le están sacando tarjeta roja.

Es usted una lumbrera seleccionando personal para dirigir y gestionar empresas. No hay nada más que ver cómo está Correos, gestionada por un correligionario puesto ahí a dedo, por usted, por la calidad de su talento, no el suyo, el de el presidente de Correos Está Correos en quiebre técnica a juzgar por lo que anuncian los expertos. Pero usted, como si nada. Los que no sabemos somos nosotros. Usted es el que sabe. Digo yo que será… a tocino si le untan.

En resumen, está usted aunque no lo crea, como trucha, recién pescada y en tierra dando bocanadas a ver si recupera la vida. Usted igual. Quiere recuperar lo irrecuperable cuya autoría no se puede adjudicar más que a usted.

Va usted a sufrir en las próximas semanas más que Nadal, cuando, como un campeón que es, va a por todas casi siempre sufriendo lo indecible pero sin bajar la guardia o sea con una enorme diferencia con usted. Nadal siempre pone su esfuerzo y no digamos el talento y perseverancia por delante. Por cierto, siempre con la palabra España en la boca. También es fan de nuestro rey como el propio rey lo es de Nadal. Usted eso del talento y la perseverancia, ni lo conoce ni le interesa. Y lo de la palabra España ni le cuento. Y lo del rey, da vergüenza ajena. A usted lo único que le gusta del rey es la pólvora que utiliza usted para hacer lo que le viene en gana. Vaya ejemplo que está usted dejando como legado.

En todo caso, no desespere. Siempre le quedará a usted el CIS que le dará a usted y a su partido la victoria en Andalucía y en España. Y usted le creerá. ¡Qué cosas!

No sé por qué le comparaba a usted con Nadal. Ahora el equivocado soy yo. Mecachisss.

Igualito que Nadal... ¿sabes?
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