viernes 17/9/21

La iluminada de Congosto

Por Dios, que me gustaría haberla conocido: advirtiendo y aconsejando, desconcertando al clero con tan solo once años de edad. Por actas de Nacimiento y Defunción, sabemos que la niña María Magdalena nació en Congosto el 23 de abril de 1883, hija de padre desconocido y de Josefa Marqués. Falleció de catalepsia a los 11 años, el 19 de agosto de 1894, ya reconocida por Manuel Pérez, de Villamartín del Sil, como su hija legítima, y viviendo en la calle Real, 14, de dicha localidad de Congosto. El 23 de abril de 2020, la iluminada de Congosto cumplió 137 años.

Aparte de los archivos, tenemos una importante noticia que aparece en el diario leonés, La Montaña y, en tercer lugar, el interés que puso en ella un periodista asturiano. Tanto en los archivos parroquiales, como civiles de Congosto, no se recoge nada especial, salvo la palabra, «Causa de su muerte. Catalepsia». Finalmente, cuento con los recuerdos que los mayores del pueblo han tenido de la niña, por noticias o comentarios de sus padres o abuelos.

Una testigo, afirma que ella oyó hablar a sus padres sobre una niña «llamada María Magdalena», que era «una niña muy inteligente». El padre de la testigo, nacido en 1878, le llevaba cinco años a Magdalena. Por tanto, cuando ella murió, él ya tenía 16 años. También la testigo afirma, fruto de las conversaciones de sus padres que, la familia de Magdalena «vivía en la casa que es hoy de los herederos de Rogelio Rodríguez», sita en el número 14, de dicha calle Real, en la pequeña plazoleta llamada de «Las Alcantarillas», obra del ingeniero real francés, Lemaur. Vi siendo niño la parte trasera de la casa, con su enorme chimenea de campana, lumbre de suelo, morillo, pregancia, y pote; un arca grande de madera, y sus basales empapelados con engrudo. Su enorme horno de barro, su masera, su mesa de usos múltiples y sus escañiles, asiento de personas y cama para ‘dormir la masa del pan’, antes de hacer las hogazas. La luz para el interior se filtraba por un estrecho ventanuco que daba a la calle.

De lo anotado, podemos deducir que, tanto en vida, como en la muerte de María Magdalena ocurrieron «fenómenos extraños e historias estupendas» (visiones, profecías), que mantuvieron en vilo a la pequeña comunidad

Como dato más concreto, la testigo asegura que, en cierta ocasión, «iban unos para Bembibre y se encontró con ellos y les dijo, ¡non vayades, day la vuelta que tenéis fuego ‘na casa!, y cuando llegaron a casa, una cesta de madera estaba ardiendo...». También recuerda oír que esa niña, «había predicho el día de su muerte, y que ocurrió tal cual ella dijo».

Entre los muchos periódicos de la época que difundieron e interpretaron la noticia, el alcalde de Congosto, me facilitó fotocopia de un periódico provincial: La Montaña que, en su tirada del jueves, 23 de agosto de 1894, publica. «La iluminada de Congosto. La joven cataléptica de Congosto, cuyas visiones y profecías han llamado tanto la atención en el Bierzo, y de la que se han ocupado los periódicos, falleció el sábado último por la noche dentro de la fecha por ella prefijada para su muerte.

El cadáver, vestido de blanco se ha expuesto al público en una capilla del pueblo y es visitado por numerosos curiosos. Por el país corren estupendas historias y milagrerías de la pobre alucinada». Copia literal del periódico leonés La Montaña, Periódico Político Independiente, que se publicaba en León, los martes, jueves y sábados, en la Plazuela del Conde, 2 principal, teléfono 44. Año IV.

En el título, la palabra iluminada, es una expresión con diferentes significados para el Diccionario Libre que la asocia: 1. A «la persona que pertenecía a cualquiera de las sectas de los siglos XVII y XVIII, y que recibía visiones directamente de Dios» (Iluminada). 2. A la persona que se creía inspirada por un poder sobrenatural para realizar una acción o predecir un acontecimiento (Visionaria). En 3. Lugar, también se dice del miembro de una sociedad ético-religiosa secreta y herética, «los iluminados de Baviera», fundada en 1776 por el alemán Adam Weishaupt, inspirada en principios francmasónicos con un modelo social tergiversado de la Compañía de Jesús. En cuanto a la persona alucinada, «es la que tiene trastornadas o perturbadas las facultades mentales»,

A propósito de las actas de Defunción del Registro Civil y Parroquial de Congosto, nos podemos preguntar ¿Es la catalepsia causa de muerte, como dicen los informes?

La catalepsia es un trastorno repentino en el sistema nervioso caracterizado por la pérdida momentánea de la movilidad y de la sensibilidad del cuerpo. Hay personas que parecen haber muerto pero que terminan reaccionando y mostrando signos de vida. Este estado de  «muerte  aparente» (por horas o días), puede ser causado por una  catalepsia, trastorno que en su grado más intenso provoca que las funciones vitales cardiaca, respiratoria y neurológica estén en un mínimo de actividad. Muchas personas que no habían fallecido, fueron enterradas con vida, al pensar que estaban muertas, justamente porque presentaban estos síntomas catalépticos.

Tras estudios e investigaciones, la (OMS) Organización Mundial de la Salud, incluyó la catalepsia como una enfermedad psiquiátrica, y señaló las principales causas de los ataques catalépticos, entre las que se encuentran, la epilepsia, la esquizofrenia, que es su principal causante, así como otros diversos trastornos psíquicos. 

Otro testimonio de aquel «suceso», lo encontramos en un cuento del antropólogo, escritor y periodista asturiano, Constantino Cabal Rubiera, nacido en Oviedo en 1877, al que se le considera uno de los mayores estudiosos de la cultura y folclore asturianos. El texto está tomado del cuento «criaturas de la noche», ánimas vivas. «Las ánimas vivas o muertos vivientes son un caso peculiar, pues son personas que han fallecido, pero que en lugar de quedarse quietas para siempre y convertirse en polvo, son capaces de realizar prodigios de todo tipo». «La primera ánima viva que se vio se llamaba Magdalena, y era de Congosto (Bierzo). Era una niña preciosa y de tez blanca y suave, pero desgraciadamente se murió, y cuando su padre se disponía a enterrarla ella pronunció estas palabras: ‘¡Padre, Padre! Váigame a por agua a la fontina…’».

De lo anotado, podemos deducir que, tanto en vida, como en la muerte de María Magdalena ocurrieron «fenómenos extraños e historias estupendas» (visiones, profecías), que mantuvieron en vilo a la pequeña comunidad y entornos, y llamaron la atención de la prensa de aquellos días, dando cada periódico su versión de los hechos, de acuerdo a su ideología política o religiosa y que, al día de hoy, con tan solo los detalles que tenemos, son difíciles de esclarecer.

¿Habrá en los Archivos de la Diócesis de Astorga «desconocidos» detalles sobre el tema?

La iluminada de Congosto
Comentarios