lunes 26/7/21

¡Impotencia!

Ya han pasado las primarias de Andalucía, ya ha estado en su gira por Sudamérica, el presidente, ya se ha criticado la manifestación en la plaza de Colón de Madrid, ya ha pasado menos de un minuto (tiene tela) el presidente de España con el presidente del mundo. Bien es cierto que se notaba claramente quién era quién. Y después presumimos que pintamos mucho a nivel internacional. Qué quiere que le diga. A mí me da vergüenza esa foto-video que nos han presentado de los dos presidentes. ¿Y después qué?

Se nos va a decir que Biden estaba como loco por hablar con Sánchez. Se nos va a decir que gracias a esa ¿entrevista? la salud internacional de España está que se sale. Se nos va a decir que Biden traga con lo de Plus Ultra, con lo de la vicepresidenta de Venezuela en su periplo en el Aeropuerto Adolfo Suarez Madrid Barajas. Se nos va a decir que a Biden no le gusta Díaz Ayuso. Se nos va a decir que tenemos una ministra de Sanidad que es un ejemplo de gestión. No te digo nada de la de Exteriores, y su gestión del tema marroquí. En fin, no tenemos, ni vergüenza, ni ganas de tenerla ni categoría ni ganas de tenerla. Pero ellos, el gobierno siguen con el piloto automático y no van a cambiar de rumbo.

Después de todos estos episodios, nos falta el indulto. Queda demostrado que una amplia mayoría de españoles están en contra de que se conceda el indulto a los tramposos del procés. ¿Pasa algo? Absolutamente nada. Van a seguir riéndose de la Constitución y de lo que haga falta. Ellos van a conseguir conceder el indulto y la mayoría de españoles que están en contra y les ampara la constitución, a esos que les den...

Se nos va a decir que a Biden no le gusta Díaz Ayuso. Se nos va a decir que tenemos una ministra de Sanidad que es un ejemplo de gestión

No olvidemos tampoco la inteligente frase del ministro Ábalos (otro que tal), refiriéndose a la manifestación de Colon, en Madrid. Dice «es la foto de la vergüenza».

¿Pero por qué a estos personajes no se les retira lejos de la ciudadanía para que dejen de incordiar?

Por favor, todo eso ya no cuela. La gente está más que harta de la mentira, de los errores en la gestión de cualquier cosa, de las contradicciones, de las declaraciones sacadas de la manga de la vicepresidenta primera, que también tiene tela. Es que nos ha tocado lo peor de la clase y ahora, poco a poco, vamos viendo las consecuencias.

El presidente y el jefe de su gabinete están felices porque se salen con la suya y porque, al final, nadie rechista. Y quien pagará las consecuencias de todas esas fechorías, serán los mismos. Los que cada mañana ponen manos a la obra para ir levantando y reconstruyendo nuestro país después de la tremenda pandemia sufrida. Y esos mismos que arriman el hombro serán los que mañana cuando pidan un poco de ayuda y pidan que les den tiempo para la recuperación, se quedarán fríos como el mármol al ver que las ayudas, siempre son para otros. Y que los dedazos y las puertas giratorias no han parado a pesar de esos mismos protestaban cuando estaban en la oposición.

O nos tomamos esto muy en serio; se crean consensos entre gobierno y oposición o entraremos sin remedio en un futuro que dejará España muy mal herida y con enormes dificultades de recuperación.

Cada día se hace más realidad, la famosa frase del Alfonso Guerra de entonces, cuando profetizó que después del pase del partido socialista por el gobierno, a España no la iba a conocer ni la madre que la parió. Esa frase se hace realidad con lo que está haciendo este gobierno, desde hace tres años. Y lo curioso es que Alfonso Guerra pronunció entonces su frase con otro destino completamente opuesto al que conocemos ahora.

¿Qué podemos hacer ante una situación como la que vivimos, a parte de organizar manifestaciones pacíficas que den visibilidad a lo que piensa verdaderamente España con relación a problemas graves ocurridos en desde que este gobierno es gobierno?

Hay una sensación de manos atadas, de estar como secuestrados y de querer gritar y que no se nos oiga. Pero así no podemos seguir.

Hay una realidad tremenda. Y es que de momento lo que se siente, es ¡Impotencia!

¡Impotencia!
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