martes. 29.11.2022

La interinidad del Gobierno siembra la duda sobre el futuro de San Marcos

A todos los traspiés que han venido salpicando el interminable proyecto de reforma y mejora del Parador de San Marcos se suma en los últimos meses la situación de provisionalidad que vive el Gobierno, y que se prolongará como mínimo hasta finales del verano. Desde aquel anuncio que hizo allá por 2008 el entonces presidente de Paradores, el leonés Miguel Martínez, que prometía acometer la más que necesaria modernización de uno de los establecimientos emblemáticos de la red turística nacional para transformarlo en un hostal puntero y generosamente dotado, el proyecto ha cambiado radicalmente. Hoy, casi dos años después de cerrarlo para al fin acometer las obras, apenas está garantizada una mínima parte de la actividad que tuvo. A todas luces insuficiente para no ya mejorar, sino recuperar el papel que el antiguo hospital de peregrinos ha tenido durante décadas en la vida turística y económica de la ciudad.

Las 50 habitaciones de las que le dota la primera fase de la obra están muy lejos de las 130 con las que cerró, y faltan los salones para celebraciones y eventos que eran uno de los principales sustentos económicos de la infraestructura. Nada se sabe de ellos.

La definición y ejecución de la segunda fase de las obras de San Marcos, uno de los puntos del pacto que UPL y PSOE han definido como básicos para el futuro de los pueblos de la provincia, sigue en espera. Mientras, continúan naufragando en la incertidumbre los 85 trabajadores que deben atender el establecimiento cuando reabra. Una plantilla claramente excedente para la dotación con la que el hostal retomará una actividad que dista mucho no ya de la que se le prometió, sino de la que tenía anteriormente.

La interinidad del Gobierno siembra la duda sobre el futuro de San Marcos
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