domingo. 03.07.2022

La decisión del presidente Vladimir Putin de atacar a Ucrania ha dividido a la Iglesia Ortodoxa. La invasión de Ucrania ha enfrentado a la Iglesia Ortodoxa Rusa con la Iglesia Ortodoxa Ucraniana. El patriarca Bartolomé de Constantinopla, una de las principales autoridades de la Iglesia Ortodoxa Oriental, condenó rápidamente la «invasión no provocada de Ucrania». Por el contrario, el patriarca Kirill de Moscú, líder de la Iglesia Ortodoxa Rusa y también de la de Ucrania, ha apoyado la guerra, por considerarla necesaria para defender la «civilización humana» contra los valores decadentes de Occidente que, a su juicio, se habían infiltrado en Ucrania. Este hecho le ha enfrentado con sus propios fieles ortodoxos de Ucrania, hasta el punto de producirse una escisión en su iglesia.

Para comprender mejor el conflicto actual entre estas dos iglesias ortodoxas, es necesario recordar la estructura y la historia del cristianismo ortodoxo. La Iglesia Ortodoxa es la más pequeña de las tres ramas principales del cristianismo, que comprenden a católicos, protestantes y Ortodoxos.  Hay alrededor de  1.340 millones  de católicos, cerca de  600 millones de protestantes  y aproximadamente  300 millones de  cristianos ortodoxos en todo el mundo.  La mayoría de los cristianos ortodoxos viven en Rusia, Europa del Este, el Cáucaso y Oriente Medio.

La palabra «ortodoxo» significa «creencia verdadera». Al igual que la Iglesia Católica Romana, la Iglesia Ortodoxa afirma ser la  única iglesia verdadera  establecida por Cristo y sus apóstoles. A diferencia de la Iglesia Católica Romana, que está dirigida por el Papa, la Iglesia Ortodoxa mundial no tiene una sola cabeza espiritual.  Son iglesias  autocéfalas, completamente independientes y autónomas.  Cada iglesia ortodoxa tiene su propio jefe, un obispo, que preside el territorio de su iglesia.  Algunos de estos obispos llevan el título de patriarca.

Hasta el siglo XI, las iglesias ortodoxas reconocieron a la Iglesia Católica Romana como una de las iglesias ortodoxas autocéfalas.  Sin embargo, en 1054, las diferencias en la teología y en el gobierno de la iglesia llevaron al papa y al patriarca de Constantinopla a  excomulgarse mutuamente.  Estas excomuniones mutuas no se  levantaron hasta 1965.  En 1980, las iglesias ortodoxas autocéfalas y la Iglesia Católica Romana crearon la  Comisión Internacional Conjunta para el Diálogo Teológico  para discutir los temas que hoy continúan dividiéndolas.  Estas conversaciones sufrieron un duro golpe en 2018 cuando la Iglesia Ortodoxa Rusa  suspendió su participación  para protestar por la creación de una  nueva iglesia autocéfala en Ucrania, reconocida por Constantinopla.

En Ucrania, los creyentes ortodoxos están divididos entre  dos estructuras eclesiásticas enfrentadas.  La  Iglesia Ortodoxa Ucraniana, que está bajo la autoridad espiritual del Patriarca Kirill de Moscú, y la Iglesia Ortodoxa de Ucrania, que, después de la declaración de Independencia de Ucrania y la disolución de la Unión Soviética, en junio de 1992 se proclamó como Iglesia Ortodoxa de Ucrania, con patriarcado propio y sede de su patriarcado en Kiev, independizándose del patriarcado de Moscú. En esta ocasión ni el patriarca de Moscú ni el patriarca de Constantinopla reconocieron a la iglesia de Kiev como autocéfala y la acusaron de cismática. Pero en el 2014, después de la toma de Crimea por el ejército ruso, y en el 2022, después de la invasión de Ucrania, la mayoría del clero y de los cristianos ortodoxos de Ucrania se han separó del patriarcado de Moscú, acusándolo de difundir las ideas imperialistas del Kremlin, y se han unido a la iglesia ortodoxa de Ucrania en Kiev. En esta ocasión, el patriarca de Constantinopla ha condenado la invasión y ha reconoció a la iglesia de Ucrania como autocéfala, consumando así la división entre las dos iglesias ortodoxas ucranianas.

Los argumentos religiosos y políticos de Rusia chocan contra la voluntad de Ucrania. La frustración política que se ha vivido en Ucrania en los últimos años en relación con la política rusa se ha extendido al ámbito religioso. No se pueda hablar de una guerra de religiones. El aspecto religioso no es la principal razón de la invasión rusa, pero tampoco puede ser ignorado. En algún momento Putin justificó la guerra para defender a los ucranianos fieles a Moscú que, según él, estaban amenazados. Por su parte, el patriarca Kirill se ha alistado con los planteamientos políticos de Putin y no solo no ha condenado la invasión, sino que la ha apoyado y bendecido. La estrecha relación que ha mantenido el patriarca Kirill con los dictados del Kremlin, ha alejado a los ortodoxos ucranianos del patriarcado de Moscú. Entre uno y otro mandatario han llevado a Ucrania a la destrucción material, económica y social del país y también a una crisis espiritual en las iglesias ortodoxas sin precedentes.

La invasión rusa y la Iglesia Ortodoxa en Ucrania
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