lunes 28/9/20

Jetaprogres

Según la doctora Wikipedia, una persona progresista es «la que profesa la ideología que defiende el derecho de todos los seres humanos a un grado, cada vez mayor, o sea progresivo, de libertad, de igualdad, de justicia.. y de prosperidad». Una aspiración que, yo diría, compartimos todos los seres humanos decentes.

Un jeta es, según el DRAE, «el que se aprovecha de otro/s para sacar una beneficio, o hace una tarea con trampa, sin el esfuerzo que requiere su ejecución», es decir, un caradura, un sinvergüenza, un trampas, o simplemente, un parasito.

Así que la cosa es clara, un jetaprogre es esa sabandija que se aprovecha de los crédulos del progresismo para sacar una ganancia, a su costa. El ruidoso trompeteo de esos falsos profetas de la solidaridad a los que nunca hemos visto desprenderse de unos miserables euros en alguna causa altruista, cosa que sí hacen los que ellos desprecian con sus burlas, ha logrado abducir, como indefensas cobayas, de miles de incautos que siguen gustosamente sus venenosas parletas.

Esos hipócritas fariseos de la equidad universal, suelen residir en mansiones millonarias, con lujos aristocráticos y cuentas bancarias de siete dígitos pero, aupados en sus púlpitos catódicos, no dudan en fingirse látigos justicieros de los que llaman explotadores, con rancia semántica marxistoleninista. Esa grosera fanfarria de farandulismo, consiste en burlarse zafiamente, caricaturizar con grosería y vulgaridad y crucificar con toda suerte de maledicencias e invenciones a todos aquellos se tienen por gente de bien, de orden, es decir, lo que en política se entiende de derechas. La gente que defiende cosas como la necesidad de moral y decencia, en lo público y lo privado, el sentido del deber y del honor, la defensa de la familia, la vida, y la libre empresa, los que creen en la virtud y en el valor del esfuerzo y el sacrificio para alcanzar metas, en la competencia libre, los mercados abiertos y la propiedad privada para hacerse prósperos.

Esas arengas tabernarias de esos filibusteros de la intoxicación mental hacen estragos es esos millones de crédulos súbditos del Ninifato, rebeldes sin causa de la Gadget Generation, resentidos contra el mundo, que, a su decir, les privó de oportunidades para conseguir la educación, la prosperidad o el estatus de los que odian y envidian y vituperan, olvidando que muchos de estos partieron de niveles mas bajos que sus detractores,

Esa estrategia es la misma de todos los parásitos del reino animal: proclamarse las víctimas de un orden que les trató con rigor y exigir como compensación que a todos aquellos que sacan frutos de su esfuerzo personal les sean incautados sus bienes para su reparto universal. Es decir, para acabar en los bolsillos de los que fueron incapaces no por falta de ocasión y oportunidades sino mas bien por pereza, o cobardía, de alcanzar el bienestar con sus propias fuerzas.

Me excuso de citar sus nombres, apellidos o apodos porque todos los televidentes, radioyentes y lectores de esta FrikiSpaña de mis dolores, los conocen más que de sobra. Pero no, no me voy a privar del placer de citarlos —y dejo al criterio del editor si lo publica o no— lo que no quita para que su labor artística en algún caso tenga notable valor, que una cosa no escusa la otra.

El Sr. Monzón, Gran Wyoming, (su auto-apodo lo retrata) el Sr. Ferreras, su señora esposa, el Sr. Toledo, don Willy, el Sr, Almodovar, la Sra. Grisó, doña Susana, el Sr. «Follonero» y tantos de cuyo nombre ni me acuerdo ni quiero acordarme.

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