viernes. 02.12.2022

Si algo se le da bien a Pedro Sánchez, además de plagiar, es la práctica política del juego sucio, propio de políticos pueriles y mediocres, caso de ‘Su Persona’. Ni la tesis doctoral es suya, según nos dicen, ni tampoco el libro. Como tampoco parece capacitado para liderar un partido o gobernar una nación, vestir al maniquí fue la solución. Su preparación académica sin suficiente respaldo intelectual es bastante justita. Aficionado a falconear, gorronear, ocultar, manipular, traicionar, indultar «a los suyos» y reñido con la verdad, ahora, en fase preelectoral, recurre al juego sucio y a la malicia. «Moncloa, de hecho, ha dictado estas últimas semanas una campaña ad hominem contra Feijóo. Como Bolaños, que es Adriana Lastra disfrazada de monaguillo de misa de doce, todo el corifeo gubernamental se ha sumado a la letanía» (T. León Gross).

«‘Zafarrancho de combate’, dijo Pedro Sánchez cuando el director del CIS, José Félix Tezanos, le anunció como ángel mensajero que iban a perder las elecciones. Y sus capitanes generales, dando ejemplo a la camada, recurrieron a la despensa de insultos, llena hasta los topes, pero eligieron los más vulgares. El buen insulto requiere agudeza… El equipo atacante, falto de imaginación y verde en soporte intelectual, ha fracasado en agudeza, pues la tienen escasa, al utilizar insultos del tipo  vago  (cuando lo oí me vinieron a la memoria los liberados sindicales);  holgazán  (y recordé a la caterva de Podemos); ignorante (pensé, sin poderlo remediar, en los separatistas); extremista (Otegui y su séquito); sectario  (y me apareció la gran familia socialista y su reparto de prebendas);  egoísta  (y comprendí que utilizan el dinero público, que no es de nadie como dijo la ministra  Carmen Calvo...); y  populista  (le concedí un suspenso por falta de originalidad). Pilar Alegría, maestra que nunca ejerció y ministra de Educación, dijo que Feijóo demuestra  insolvencia, inmadurez, cinismo y poco sentido de Estado. Pobre en sabiduría, le fue fácil a la docente sin docencia recurrir al comodín de la burla. Y añadió:  Las mentiras tienen las patas muy cortas y el señor Feijóo se ha quedado paticorto. ¿No conoce la maestra al gran mentiroso de España y de todos los tiempos? Para ser ministra de Educación cojea en cultura. Hasta  Diana Morant, ministra de Ciencia e Información, que no le compete meterse en líos, lo llamó  mentiroso… Miguel Iceta elevó el tono en una de las declaraciones más descalificadoras:  Feijoo actúa como un ignorante, un sectario y un incompetente… Santos Cerdán, secretario de Organización, acusó al gallego de  agitador… En política, los insultos son el recurso de los simples, de los duros de mollera» (R. del Moral).

En esta borrachera de insultos y malicia no podían faltar los del inculto Sánchez. Insultar y amenazar fueron los argumentos -impropios de un presidente de Gobierno- que contra Núñez Feijóo utilizó en sus vergonzosas intervenciones en el Senado -más de dos horas de descalificaciones- con el perturbado ánimo de desacreditar al presidente del PP. Obstruccionista, patético, insolvente, mala fe…, y todo un arsenal de ataques personales. «Siga, siga» ¿Es infantilismo, enfermedad o ambas cosas a la vez? «Sánchez insultó como un zombi… convirtió un debate sobre crisis energética en un ataque furibundo contra Feijóo, con un ensañamiento tan excesivo y fuera de lugar que rozó lo paranoico… El presidente del Gobierno, inestable e irascible en los modos, de prosa inconexa, gesto nervioso, risitas bobas en el escaño, algún insulto susurrado a su vicepresidenta… se mostró fuera de sí, alterado, grosero, faltón y con una preocupante pérdida de papeles… Sánchez se empeñó en lanzar una desquiciada descarga contra Feijóo, con tal ensañamiento que rozó el esperpento» (J.A. Vara). «Vimos en el Senado justo lo que quería Feijóo: el contraste entre una política de propuestas, la suya, y otra de insultos, la sanchista. La percepción fue que el PP tiene al frente a un señor serio, y el PSOE a un oportunista nervioso… (que) no transmite confianza, sino que está desbordado y sin control… Hemos vuelto a ver y oír como es, un Narciso encantado de conocerse» (J. Vilches). «El Gran Narciso bajó hasta los mortales en el Senado, plató de lujo para las cámaras que tanto le favorecen. Compareció para nada. Salvo para decir que es el más guapo y que se ama muchísimo. Y que nada va a alterar sus cuatro años de vacaciones. Ni vergüenza plagiaria, ni cataclismo económico, ni mentiras de inmediato desmentidas, ni inseguridad jurídica, ni risibles lenguajes inclusivos, ni tiernos arrumacos con golpistas catalanes turbarán su reposo. Le queda un año más de amor autista y lujo a costa del contribuyente. No piensa renunciar a un solo día en el disfrute de su privilegio. ¿Por qué iba a renunciar a nada un infantil Narciso? ¿Y Feijóo, ante esta farsa? Adulto. Sencillamente» (G. Albiac).

«Él es el epítome de una izquierda muy bronca, de insulto fácil, poco formada, de compromiso escaso y extremadamente populista» (B. Rubido).

Gregorio Morán lo señalaba: «saben que van a perder y… no hay que dárselas de adivino para asegurar que se va a utilizar todo lo que esté a mano para conjurar la derrota. Ya ha empezado. Ni Maquiavelo, ni Marx, ni hostias viejunas. El espíritu que domina los tiempos lo marcan los Corleone; sin sangre pero con empeño… De momento el jefe, acorralado y sin crédito, se prepara a extender un cheque para millones de hogares. A falta de ‘la oferta que no podrás rechazar’, hay que contentarse con el ‘Perón, qué grande sós’. Es el comienzo para conjurar la derrota».

Sánchez está de los nervios. ¿Quién asesora a este niñato?

Juego sucio
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