domingo 22/5/22

No, rotundamente no. Esta partida que estamos jugando contra el coronavirus no la estamos jugando bien. Pero no por parte de los ciudadanos a quienes se nos han pedido grandes esfuerzos, los hemos realizado y el cansancio nos está haciendo impasibles. Ni por supuesto del virus que cumple su misión y hace todo lo posible porque sigamos enfermando. La mayor parte de la culpa la tienen nuestros gobernantes, todos los políticos, fundamentalmente los de los países denominados ricos y como base las presiones económicas. Una vez tras otra seguimos perdiendo batallas en este juego que tiene como participantes tres factores: el virus, la responsabilidad individual (las personas) y la responsabilidad colectiva (la sociedad y quienes la gobiernan).

Este coronavirus al que he llamado cabrón y hasta cosas peores, tiene una virtud y es que juega muy bien, domina todos los juegos propuestos, por el contrario nosotros, al menos como sociedad no estamos jugando la partida a su altura. Ya sé que el virus juega con ventaja, tiene capacidad para cambiar, ha mutado, ha cambiado su cara, pero el mismo. Ya lo ha hecho varias veces, ahora la variante se llama ómicrón que ha irrumpido en nuestras vidas cuando estábamos ya alborozados por creer «controlado» al coronavirus. Es el enemigo a batir en nuestro juego.

Nosotros como colectivo, seguimos siendo los mismos y cometiendo los mismos errores, después de una, dos… y así hasta seis olas. Lo bueno o lo que nos puede consolar, es que en todas partes cuecen habas. En todos los países de nuestro nivel ocurre más o menos lo mismo. Lo malo es que iniciamos la sexta ola en inmejorables condiciones o eso nos decían por lo de la vacunación y unos días después, resulta que somos los peores. Somos ya, los «más altos» en IA (Incidencia Acumulada) de Europa. Si como creo, sabemos dónde está el fallo, como sociedad debemos poner remedio. Difícil es difícil porque «la clase política es única», cuando se agarra a su cargo, se ancla en él y no hay dios que lo mueva. Solo para subir en su cargo. No hay responsabilidad colectiva. Una mala baza para el juego. Claro que al menos en lo que respecta a nuestro país donde la política es puro frentismo, pura crispación y puro ir en contra de cualquier actuación por muy lógica y justa que sea esta, lo tenemos crudo. El PP no se entera de que no está gobernando y no colabora ni en temas de estado. De otros partidos de derecha no hablo, ni he hablado ni creo que hable, los ignoro. Los partidos nacionalistas solo están a sacar tajada y cuando la tienen en sus manos, pues a «votar».

La coalición PSOE-UP anda todo el día a mamporros y los proyectos que nos dijeron anunciaban como irrenunciables han dejado de serlo. Ejemplos: La derogación de la Reforma Laboral, quedó reducida a la mínima expresión; la Ley Mordaza otro tanto; los Presupuestos, pues con el voto de los nacionalistas…; la lucha por la violencia de género…; la ley LGTBI… Ni siquiera han sabido elaborar una ley de Pandemias que nos permitiría poder jugar esta partida en igualdad de condiciones y sin que (supongo) la oposición tenga «mucho» que decir, porque, pedirla la ha pedido hasta cuando no tocaba. En esta baza del juego, la oposición está aliada con el enemigo. ¿En cuanto a la ley de pandemias, puede ser útil? Podría ser viable si hubiera una mayoría estable en el Congreso pero en nuestra situación no es fácil de conseguir. La suspensión de derechos de los ciudadanos, solo es posible en un «estado de excepción». La Justicia, avala restricciones puntuales de derechos mediante toques de queda, cierres perimetrales, pasaportes covid y similares. Miren en nuestro caso, una ley de pandemias va a ser difícil, quizás después de unas elecciones generales y dependiendo del reparto de escaños.

De momento a nuestros políticos les exijo que como debemos seguir en el tablero del juego, pues que sean coherentes y que tengan sentido común, lo cual me parece mucho pedir. Una baza que no juega. Las noticias sobre la covid, nos inundan, algunas ya las hemos olvidado: los test, las PCR, los positivos, los cribados, los rastreos, las vacunas, los vacunódromos, los asintomáticos, las olas (vamos por la 6ª), la cuarentena, la variante ómicron, la flurona, la vuelta al cole, la sobrecarga hospitalaria y de las UCI, los negacionistas de las vacunas, la Atención Primaria desbordada… todo un manantial de noticias alrededor del virus.

Se habla en demasía de su finalización pero me temo que de nuevo nos la está preparando. Una palabra puede llamar la atención flurona, es una combinación al tiempo de dos procesos, la gripe y el coronavirus (flu es gripe en inglés y rona es una contracción de coronavirus). Creo que va a tener poca trascendencia y que si no me equivoco va a ser flor de un día. Por lo demás, cada cuadro es diferente, un clínico los debe diferenciar con claridad y saber que pueden presentarse juntos. Se anuncia una nueva «variante» en Francia, que procede de Camerún, presenta 47 mutaciones (ómicron tiene 37), es al parecer muy contagiosa y no sabemos adonde llegará. Se la ha denominado IHU (Instituto Hospitalario y Universitario de Marsella). Otro nuevo peón que mueve el coronavirus.

Mal panorama tenemos. Seguimos perdiendo la partida que «casi» teníamos ganada hace no muchos días. Debemos reaccionar y jugar fuerte. Y para ello emplear cuantas armas tengamos. Tenemos una muy importante, lo repito con insistencia, la responsabilidad individual: el uso de mascarilla siempre, higiene, ventilación y distancia física. Esto es irrenunciable. Si nosotros tenemos esta responsabilidad, usémosla una vez más y demostrémosle a estos «gobernantes» que tenemos que por nosotros no va a quedar. Dicho lo dicho también llamar a los negacionistas de la vacuna y a los que cada día se aglomeran y dispersan el virus (sobre todo entre 20-40 años) a sumarse a la causa, para «desarmar» a los que no saben gobernarnos y ser más eficaces en el juego.

Se hace preciso que seriamente iniciemos una  campaña de vacunación «a nivel mundial», porque siempre se desarrollarán nuevas variantes en algún lugar, que unas veces son más peligrosas y otras menos. Mientras tanto los laboratorios se están empleando en la búsqueda de «antivirales» en pastillas, con evidencia contrastada por serios estudios realizados previamente. Entre los más destacados está Paxlovid. Puede salvar entre el 80-90% de casos graves. No es la vacuna pero será importante y más ahora con Ómicron y IHU… Su concurso en el juego será importante, al menos reducirán la mortalidad.

Para final, añadir que nuestro Sistema Público de Salud está seriamente dañado sobre todo la Atención Primaria; nuestros sanitarios cansados o afectados por covid, unos de baja y otros engordando la sanidad privada, las hospitalizaciones subiendo… Debemos «mejorar» el gasto sanitario que en España está muy por debajo del resto de países de Europa … Nuestra sanidad y nuestros sanitarios están desbordados y abandonados. Por lo que si no sois capaces de atender a estas demandas. Dejadlo. Otros vendrán que mejor lo harán y a lo mejor, poder seguir «jugando» y porque no, hasta «ganar».

¿Jugamos bien nuestra partida?
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