sábado. 04.02.2023
EL INGRESO en prisión de «Farruquito», tres años después de su delito -el atropello mortal de un transeúnte mientras circulaba con exceso de velocidad y sin carné, así como su cobarde huida del lugar del delito y su intento de ocultar falsariamente su implicación en el suceso- restaura elocuentemente el principio constitucional de la igualdad de todos ante la ley. La primera y leve sentencia que recayó sobre el «bailaor» fue un modelo de inaceptable lenidad, y muchos pensamos que la Justicia había incurrido en una fatal incapacidad. Pero el entramado judicial supo sobreponerse a aquel craso error y en segunda instancia el infractor recibió una condena mucho más adecuada, que ahora ha de cumplir. Tal rodeo judicial debía haberse evitado pero al fin nuestro sistema ha funcionado.

La Justicia reaccionó
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