jueves. 09.02.2023

Cuarto aniversario

de la ley antitabaco

España siempre ha sido un país de tradiciones y muy difícil de cambiarlas, como el fumar en el trabajo, hospitales, comercios, hoteles y bares y restaurantes. Con la entrada en vigor de la nueva ley antitabaco el 2 de enero de 2011 se prohibió fumar en el trabajo y en todos los lugares públicos cerrados. Esto causó una alarma social entre los fumadores por romper con esa tradición de tantos años, y algunos hosteleros se sublevaron en contra de la ley.

Hoy, cuatro años después de la entrada en vigor de la ley antitabaco, hemos conseguido cambiar esa tradición y sacar el tabaco a la calle, además del reconocimiento de los propios fumadores valorando que ahora se está mejor y es más saludable la estancia en estos lugares cerrados. También se ha conseguido rebajar el número de fumadores hasta un 24%, los ingresos por infartos en un 11% y la mortalidad por enfermedades cardiovasculares, pero todavía son muchos los que fuman y las muertes relacionadas con el tabaco se cifran en más de 50.000 al año, una cantidad exagerada si tenemos en cuenta que estas son evitables con solo dejar de fumar. Esperemos que como hasta ahora estas cifras vayan bajando paulatinamente durante los próximos años, y recuerda: el tabaco es un vicio no una necesidad, que perjudica gravemente la salud.

Hominibus Sapiens

(Et benevolens)

Un joven llegó a la edad de estudiar, y optó por las ciencias. Le entusiasmaba averiguar el porqué de todo. Al concluir su formación, comenzó a indagar sobre el origen del ser humano, de nuestra existencia. Se documentó sobre todas las religiones y culturas antiguas y contemporáneas, y pasó todo el tiempo de su vida obcecado en dicha investigación.

Formó una familia, pero la obsesión descrita le llevó a grandes problemas, al punto de parecer los hijos huérfanos de padre debido a la escasa atención que éste podía prestarles, y sus amigos fueron desvinculándose de él. Así, pasó el tiempo, sus hijos crecieron y él envejeció. Su mujer falleció a los 65 años a causa de un infarto. Cada uno de sus hijos formó su propia familia, lo cual les distanció de su padre. El anciano quedó solo, y, tras reflexionar largo y tendido, resolvió abandonar su investigación. Se dio cuenta de que había empleado toda su vida en averiguar el porqué de ella, en vez de haber disfrutado la suya y la de su familia; y de que era tarde para subsanar el error. Así, ya anciano y creyéndose muy experimentado, aprendió algo que nunca le habrían enseñado en ninguna universidad.

La vida es la mejor oportunidad para vivir. Ciertamente, la única. Pero no basta con alimentarse, dormir… en fin, hacer lo preciso para sobrevivir. Me asombra la cuantía de individuos que simplemente transitan por la vida. No se puede decir que sean parte de ella, simplemente que están de paso. Es fundamental sobrevivir, obviamente. Pero la vida va más allá de la subsistencia: Debemos disfrutar cada día de nuestra vida, atesorar cada momento, aprovechar cada oportunidad.

Es bueno no molestar a nadie, pero eso es hacer nada, y carece de cualquier beneficio. Tenemos que saber que estamos en este mundo por algo, y es más importante aprovechar la oportunidad en disfrutarlo que en obcecarnos en algo sin utilidad práctica, o lo que es peor, sencillamente sobrevivir. Ese es un mensaje o moraleja que podemos extraer del microrrelato con el cual he comenzado mi carta. Me veo desolado al ver cuánta gente hay que no aporta nada al mundo.

Los denominados «vagos» (normalmente autodenominados así), que no aprovechan su vida en hacer algo de relevancia. Advierto bastantes «ejemplares» de esta especie de homo non sapiens, y debo decir que me llena de tristeza verlos (sobre)vivir en este mundo. Es fascinante, a la par que apesadumbrante, observar cómo no hacen nada.

Generalmente, no hablan, pero tampoco les agrada escuchar; no leen cosas interesantes, ni les fascina aprender, pero sí un sofá y una televisión o videoconsola. Eso nunca es bueno si se ve como única forma de emplear el tiempo. ¡No queremos una sociedad así!

Hay miles de personas que destacan, o deberían destacar, por sus méritos. Hay fantásticos policías, médicos, militares, profesores, políticos, tenderos, directivos… ¡Ánimo a todos los vividores de provecho que emplean su vida en disfrutar, en hacer disfrutar a los demás y en aportar lo que pueden a nuestro pequeño mundo, lleno de grandes personas que son ellos, los triunfadores!

La opinión del lector
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