martes. 29.11.2022

En mi opinión un signo de los tiempos que vivimos es la polarización. Creo que esto es algo que se da en España pero que en general se está produciendo a nivel mundial. Podrían ser muchos los ejemplos. En Estados Unidos se produce una polarización entre los partidarios y los contrarios al expresidente Trump. En Argentina nos muestran una sociedad polarizada entre los partidarios del actual gobierno y sus contrarios que ha desembocado en el atentado contra Cristina Fernández de Kirchner. En Brasil la polarización es entre Bolsonaro y Lula. En Francia su sistema electoral nos muestra una clara polarización fundamentalmente entre partidarios y contrarios a Marine Le Pen. En España ha llegado esa polarización entre «la derecha» y «la izquierda».

No creo que este fenómeno de la polarización se reduzca exclusivamente al ámbito político. Así en la dinámica de relaciones internacionales estamos volviendo a la política de bloques y al renacer de «la guerra fría». Ha aumentado en gran medida la división y con ello las tensiones a todos los niveles.

En la religión creo que se han ido dejando a un lado los procesos ecuménicos y han aumentado las divisiones. Son muchos los países árabes en los que el poder político se asocia en gran medida al religioso. También se deja ver el papel que la iglesia ortodoxa rusa está jugando respecto a Putin ( lo que ha provocado tensiones y separaciones en esa iglesia ortodoxa ). En el mundo musulmán aumentan las tensiones entre los sunníes y los chiíes.

En la dinámica de relaciones internacionales estamos volviendo al renacer de la guerra fría

Curiosamente está tendencia a la polarización también la podemos observar en el clima. Desaparecen las estaciones «intermedias» (primavera y otoño). Todo se concentra todo en un verano tórrido y en un invierno donde aumentan las tormentas y los desastres naturales (lluvias torrenciales, huracanes…).

Considero que en general esa polarización tiene unos efectos que son claramente negativos en cualquiera de los ámbitos que se considere. En el ámbito climático está provocando graves problemas en el desabastecimiento de agua y tampoco parece que haya muchas dudas de que el aumento de las temperaturas ha conllevado el aumento de la mortalidad. A todo ello habría que unir los efectos sobre la diversidad animal o el deshielo en diferentes puntos del planeta.

En el plano político y social tampoco veo efectos positivos en ese proceso de polarización social. Esa división fractura los procesos de diálogo y promueve el enfrentamiento. Se da el paso de considerar al «otro» como un «adversario» a considerarlo como un «enemigo». En base a ello aumenta la frecuencia con la que se utiliza el insulto y la descalificación que muchas veces sustituyen al debate.

Tal vez por conocerlo mejor piensen ustedes que esto es algo que se da en exclusiva en España. Yo pienso que «también» se da en España pero en modo alguno en exclusividad. Uno de los mayores ejemplos podría ser el de Trump que incluso ha alentado el asalto al Capitolio (algo de lo que afortunadamente estamos muy lejos en España). En Brasil compiten en la elección una persona que ha salido no hace mucho de prisión (Lula) con otra que ha obviado los efectos de la pandemia en su país (entre otras muchas cosas). Los ejemplos podrían extenderse a otros muchos países como Francia, Finlandia, Argentina…

Es habitual que admitiendo que esto es así se descargue la culpabilidad en «los políticos». Creo que con ello se busca evitar culpabilizarnos a nosotros mismos. Personalmente considero que las causas son más profundas. Los políticos y la política vendría a ser un nivel más superficial. Pero cuando esto es algo que se da a nivel mundial no creo que sus causas se puedan reducir a la esfera política. Menos aún el que se pueda pensar que la causa sea «los contrarios políticos».

En la polarización social creo que tiene que ver el que cada vez más la realidad se percibe tamizada por filtros ideológicos. De este modo ya «nos interpretan» esa información y se tiende a elegir aquella interpretación que mejor se ajusta a la nuestra. Las redes sociales se encargan de que nos llegue de modo exclusivo la que en mayor medida se ajusta a nuestra forma de pensar. Los medios de información dependen cada vez más de la publicidad institucional. El lector contribuye cada vez menos con sus aportaciones económicas al mantenimiento del medio, con lo que es mucho más complicado la independencia.

Esta situación hace complicado el contrastar ideas, el generar debates. Hay pocas oportunidades de conocer opiniones distintas, tampoco existe predisposición y apertura a conocerlas.

Creo que estos procesos de polarización suponen un serio obstáculo para el avance social. Los problemas que tenemos a nivel mundial son tan importantes que no habría que distraer fuerzas en demonizar al adversario.

Deberíamos avanzar en el respeto hacia aquellos que piensan distinto en cualquier ámbito. «La verdad» es poliédrica y no creo que sea lo mejor el decir aquello de que «no hay más verdad que mi verdad». La pluralidad de orígenes y la diversidad de conductas se extiende a nivel mundial. La tolerancia es la actitud que nos puede llevar a mejorar nuestras condiciones de vida. No creo que sea el mejor camino el promover la polarización (en cualquier ámbito).

La polarización
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