sábado. 04.02.2023

ETA QUIERE estar presente en las próximas elecciones vascas que tendrán lugar, coincidiendo con las gallegas, el uno de marzo y tener de esa manera sus diputados en el Parlamento Vasco. Eso es lo que quiere ETA; lo que el Gobierno debe de hacer es impedir la presencia de los terroristas en las Instituciones y, por lo tanto, esa va a ser la auténtica «prueba del nueve», la verdadera demostración de que Zapatero está decidido a derrotar a ETA aplicando todos los instrumentos del Estado de Derecho. El mundo de ETA presentó el pasado sábado en Bilbao la plataforma electoral «Democracia tres millones (D3M)» que es la cifra aproximada de habitantes de esa «Euskal Herria» idílica de los nacionalistas y de la izquierda abertzale integrada por Álava, Vizcaya, Guipuzcoa y Navarra y las tres provincias del País Vasco Francés. Una plataforma que no tuvo en dicha presentación la mas mínima palabra de condena hacia la violencia de ETA y entre cuyos promotores se encuentran ex dirigentes de Herri Batasuna y de otros grupos políticos que han sido anulados en los últimos años por el Tribunal Supremo por ser una pura prolongación de la ilegalizada Batasuna.

ETA quiere estar en las próximas elecciones porque la banda terrorista lo que persigue es el poder y para eso necesita estar en la Cámara Vasca, para condicionar con su voto la conformación del próximo Gobierno Vasco. Ya lo hizo hace cuatro años cuando cedió algunos de sus votos para que Ibarretxe fuera investido lehendakari. Ahora, ETA ya ha decidido «desalojar» al PNV -"a quien odia y desprecia-" de las Instituciones y no ha dudado en mandar mensajes claros al respecto. Así habría que interpretar el asesinato el pasado mes de diciembre del empresario guipuzcoano Ignacio Uría, de claro perfil nacionalista, y el atentado contra la sede de la Televisión Vasca en Bilbao. Pero lo que ETA no descarta, para llegar al poder, es una alianza con el resto de fuerzas políticas que en un escenario de no violencia estuvieran dispuestas a pactar. Hay que suponer que el presidente habrá aprendido de la experiencia de los últimos años, cuando permitió que ETA, a través del Partido Comunista de las Tierras Vascas entrara en el año 2005 en el Parlamento Vasco y ANV en el 2007 en los Ayuntamientos. Aquella concesión a ETA no sirvió para nada, porque los terroristas siempre interpretan ese tipo de gestos en clave de debilidad de su adversario. ETA no puede seguir en las Instituciones. Si lo hace sería una grave ofensa a quienes más han sufrido la violencia terrorista. En la mano del Gobierno está el evitarlo.

La prueba del nueve
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