sábado. 28.01.2023

SOMOS UN PAÍS raro: la crisis ha disparado el ahorro, o sea que cuando menos dinero hay, más se guarda. Lo malo no es que se dispare la previsión de futuro, sino que también se disparen los atracadores, que han aumentado mucho. Se sabe que cuando la gente no puede comer se le estropea el carácter y «por no tener, con oficios indebidos se mantienen». Parece que los españoles economizamos más que jamás lo habíamos hecho, por lo menos desde el año 2003, pero lo raro no es que lo hagan únicamente quienes cuentan con eso que se llama una renta disponible, sino que lo practiquen también quienes no disponen de ninguna renta. No deja de ser un importante logro social que incluso los mendigos se hayan hecho previsores del porvenir. ¿Qué será de nosotros el día de mañana?, piensan. Lo más grave que les puede pasar a los menesterosos es que disminuya el nivel económico de quienes les socorren. Las clases pudientes, los instalados en el lenguaje de Galbraith, lo tienen más claro: en vez de echarle la culpa del temporal de frío y de nieve que ha atrapado a miles de personas, a la Madre Naturaleza, se la imputan a la ministra de Fomento. Siempre que ocurre alguna desgracia hay que buscar un culpable. Parece que consuela mucho encontrar al responsable y como no se puede pedir la dimisión del terrible clima ibérico, que es intratable durante buena parte del invierno, se pide de Magdalena Álvarez. Los dioses no nos quieren, eso es todo. Mientras ellos no cambien, nada cambiará. Ni la Bolsa, ni la vida. Hasta ahora se han descuidado en algunas regiones. Hoy he visto a un señor bañándose en el mar, frente a mi terraza. He estado a punto de abrigarme y bajar a la orilla para pedirle un autógrafo.

La responsable
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