miércoles. 08.02.2023
A SADAM van a hacerle una auditoría con la punta de una bayoneta. Los americanos dan por sentado que hay que sentarle en una silla eléctrica, de esas que hacen subir el recibo de la luz en las penitenciarías. Otros prefieren encerrarle de por vida: no creen que sea lícito asesinar a un asesino, del mismo modo que no es permisible comerse a un caníbal. No se sabe qué suerte correrá el ex dictador, pero se sabe que es mala. Irak puede ser Nüremberg, pero no será Breda. Al hombre que fue dueño y señor de vidas y haciendas no le preocupaban las primeras, pero cuidó mucho las segundas: ha confesado que sacó 40.000 millones de dólares de su país. Por lo que pudiera pasar, que fue exactamente lo que pasó. Si no le llegan a capturar, disfrazado de mendigo amateur, con esa cantidad hubiera sido bien acogido en cualquier parte. A otro que van a hacerle una auditoría, si bien más suave, es a Jordi Pujol. El nuevo Gobierno presidido por Pasqual Maragall ha acordado revisar las contabilidades de todos los departamentos de la Generalitat. Quiere saber en qué situación deja las cuentas públicas el Ejecutivo del Honorable. La pela es la pela y se sospecha que muchas han salido corriendo que se las pelaban. Cuando el poder cambia de manos, la primera preocupación de los que acceden a él es ver si sus antecesores han cambiado el dinero de sitio. Todas las gestiones económicas son cuestionables y los caudales públicos pueden dedicarse a una cosa o a otra, pero no está bien visto que se dediquen a incrementar el patrimonio de quienes los manejan. A veces del dinero sólo queda la forma de su huida y, al igual que de la gente que se muere, sólo podemos decir de él dos palabras: aquí estuvo. Las auditorías están muy de moda y por eso, como todas las modas, pasan rápidamente. Ahora de la que más se habla es de Grant Thornton, que dicen que asesoró el saqueo de Parmalat. El grupo lácteo italiano tenía muy mala leche y se inventó una sociedad en el paraíso fiscal de las Islas Caimán. En todas partes hay cocodrilos.

Las cuentas son las cuentas
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