martes. 28.06.2022

Como somos un país que no hay por donde cogernos, pues aquí podemos tener de todo. De hecho, tenemos de todo. Y más. Hemos pasado de que las féminas eran las olvidadas, las no consideradas, las no importantes, las que era muy difícil verlas en puestos relevantes de trabajo, a que ya hace un tiempo que nos preocupe, les preocupe, la paridad que parece una obsesión. Esta historia comenzó con Zapatero y aún no ha terminado. Aquí y ahora es más importante cumplir o tener en cuenta la paridad, antes que valorar el talento lo tenga quien, lo tenga.Esto es mucho más fácil escribirlo y decirlo que ponerlo en práctica. A pesar de todo, y porque somos como somos, de un tiempo a esta parte nos obsesiona la paridad. ¡Qué pesados oye!

En nuestro Gobierno actual no podemos quejarnos de la falta de mujeres pero, permítanme que señale a tres de ellas (podría hacerlo con más, incluida la portavoz) pero me quedo, por ahora, con las tres seleccionas.

Ellas son Yolanda Diaz, Irene Montero e Ione Belarra. ¡Vaya tres, con perdón! Dicen que EE UU es el país de las oportunidades. Siempre se dijo que allí, se podía escalar de vendedor de periódicos a presidente del Gobierno. No nos conocen a fondo los americanos y es una pena. En nuestro país ese perfil del éxito, si eso se puede llamar éxito, lo superamos sin esfuerzo alguno. Aquí se puede pasar de cajera de supermercado o de aspirante a no sé qué a ministra de algo con una facilidad que llama la atención. Y, concretamente en el caso que hoy les traigo, está claro que están donde están, más por el dichoso tema de la paridad que por la calidad de sus talentos. ¡Qué forma de decir tonterías, y ¡quedarse tan campantes!, en ambas tres.

Hay que estar continuamente ayudándolas a sacar la pata de vaya usted a saber dónde la han metido. Eso sí, perder ellas la razón, eso nunca. Y pedir perdón, eso mucho menos.

En los últimos días, ha habido, hay, y claro que habrá, dos temas que ellas, nuestras Marías no dejan de hacer declaraciones referidas a esos asuntos. Los manoseados episodios a los que me refiero son la visita del Rey padre, Juan Carlos I a España, su país, y la realidad de que las mujeres de 16 años pueden decidir abortar sin necesidad que los padres tengan conocimiento de ello.

Dos joyitas de asuntos que aquí consideramos vitales y que fuera de España causan risa porque en sí mismos denotan la calidad intelectual de los miembros de nuestro Gobierno. Pero, repito, que así somos y me temo que así seremos, salvo que aparezca el salvador, que, como el CIS dice que no pues, naturalmente, será que sí.

La primera de estas joyitas es la referida al Rey padre, Juan Carlos I. Ambas tres Marías se han soltado el pelo diciendo lindezas sobre las explicaciones que debe dar Juan Carlos, faltaría más, ya que ha hecho cosas por las que debe dar explicaciones. Vaya tela.

Las otras dos Marías; Irene Montero e Ione Belarra, también se han desahogado, exigiendo que nuestro anterior Rey debe explicar muchas cosas sobre el comportamiento de su vida privada. Olé. Y en eso estamos. Me pregunto quién es el verdadero poseedor de la tabla de medir las declaraciones o no, de los políticos.

¿Tiene que dar explicaciones Juan Carlos I, y no las tienen que dar, por ejemplo, los vices de la Andalucía de antaño, Sres. Griñán y Chaves cuando ellos representan el mayor caso de corrupción existente en España? ¿Cómo se entiende eso?

Por eso digo que somos un país muy especial donde ocurren cosas que serían impensables en cualquier país democrático. Pero esto es lo que tenemos. Ya saben, como las lentejas.

Y después tenemos el tema del aborto a los 16 años sin tener que consultar a los padres. ¿Estas progres de pacotilla, tendrían la misma opinión si tuvieran hijas de esa edad que pudieran abortar sin consultarlo con ellas. Ellas, las madres involucradas dirán que si. Yo digo que no. Pero ellas tienen el poder en el Congreso.

El mayor freno que tiene España para solucionar estos problemas y muchos más que están en la sala de espera, es la obsesión y la ambición de este Presidente mentiroso que tenemos, que es insaciable, en cuanto a acumular poder se refiere.

Y esa forma de actuar y de comunicar, es evidente que se la ha transmitido a muchos de sus Ministros. Ellos siguen la pauta del líder y lo hacen encantados, encantadas y encantades. Están entrenándose para las cercanas elecciones de Andalucía y las un poquito, solo un poquito, mas lejanas de las nacionales.

Nos tocara sufrir al escuchar las barbaridades que saldrán de la boca de los que no quieren abandonar el poder pero será un ejercicio para desenmascarar de una vez a la banda de mentirosos.

¿Recuerdan ustedes lo que se decía en nuestra juventud cuando alguien quería definir a las Tres Marías? Pues eso…

Las tres marías
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