martes. 29.11.2022

Entiendo como hermosamente reivindicativo y lleno de compromiso histórico, el acto de la lectura de los Decreta, máxime cuando tiene lugar en la plaza de San Isidoro y su contenido legislativo es lanzado con voz ciudadana, al moderno vivir que nos estamos dando en democracia. En verdad por gente del pueblo leonés actual, y hacia el mundo.

Con honda satisfacción quiero dejar constancia aquí que he participado en la lectura desde el primer día. Mérito ninguno. Oportunidad brindada por Juan Pedro Aparicio junto a José María Merino, artífices de tal momento, acontecimiento diría mejor, del que fueron promotores. Una feliz idea en la que siguen. Surgiría un Grupo que se dio a conocer como Amigos de los Decreta, con vocación de compromiso leonés.

«Buenos hombres y Buenas mujeres», viceversa o a la par, que tanto monta en nuestro León (Reino), en acompañamiento mutuo vienen o venimos poniendo la voz en un acto que nacía con vocación de entrar en la senda de lo tradicional y ¡camino de ello va…!, desde hace cinco años.

El coronavirus que nos viene acechando, y con saña nos ataca, el año pasado obligó a que la lectura no pudiera ser presencial. Se hicieron grabaciones personales, y bien montadas con todo el arte que reclamaban, salió el vídeo al dominio público en la fecha correspondiente. Trámite cumplido y satisfacción compartida. Es bueno consolidar, con firmeza y sin peligrosas pausas.

Este año 2021, tampoco pudo hacerse la lectura en abril, el mes que el joven monarca Alfonso convocara al pueblo en 1188. Pero nada más que mayo brindó la posibilidad de retomar lo vivo, lo presencial, quienes dirigen y organizan el acto se han aprestado, con muy buen criterio, a realizar en vivo y en directo tan transcendente lectura cargada con la esencia de su momento: libertad y gobierno.

Siempre he querido valorar y comprender el posicionamiento de los leoneses a los que el rey en 1188 decidió invitar a que formaran parte de sus Curias

Así las cosas, cuando el día 12 de mayo me puse ante el ordenador para redactar una breve misiva, a fin de transmitir la imposibilidad de acudir para la lectura, la nostalgia me iba frenando a medida que progresaba en las explicaciones, me costaba asumir que no era un fallo mío. Al fin, en la fuerza mayor, en el impedimento sobrevenido, parecí encontrar la templanza que me llevara a «romper» este año el compromiso tradicional de leer la parte de los Decreta que me había sido asignada.

Puede que este relato de sencillos hechos, cuando vea la luz, el lector interprete que no va más allá de unas letras melancólicas; puede, pues en parte caminan por la senda de la añoranza del día, el lugar, efeméride e hito. Como leonés comprometido, confieso que desde el primer instante me he considerado pueblo, lo de «Buen hombre…», se intenta. Como un ciudadano más leerá este año, de forma presencial, el leonés José Antonio Diez, a la sazón alcalde.

Siempre he querido valorar y comprender el posicionamiento de los leoneses a los que el rey en 1188 decidió invitar a que formaran parte de sus Curias. Y sobre todo, cuál sería el grado de sorpresa ante lo novedoso del comportamiento del joven monarca que ya quería, desde su inicio, contar con la colaboración del pueblo. El vasallaje quedaba atrás, seguirían siendo pueblo, sí, pero ganando libertades, participando en tareas de gobierno, estando al lado del rey que, autolimitándose en su poder, buscaba su participación.

Momento de enorme significación y trascendencia, para el que el pueblo de entonces idealizadamente se concitara así: El sonar de las campanas concejiles frenan nuestros afanes laborales/ ya nos convocan/ ¡hay reunión vecinal!/ Concejo donde, en libertad, elegir a Buenos hombres/ su presencia en la gran Curia demanda el rey./ En tareas de gobierno local bien entrenados/ sin faltar a nuestros intereses de concejo/ en tan magna Asamblea en silencio mudo no caerán/ lo prometen/ Representando al pueblo, allí estarán…

La iniciación del parlamentarismo en 1188, bien merece un monumento, su recreación cabal en piedra o en bronce. Un grupo escultórico realista que inmortalice el acto: el rey, más un personaje por cada estamento.

Otra demanda: Una composición musical para coro y orquesta que cante y cuente la Magna Curia sus prolegómenos y el resultado final de libertades; en forma de Sonata por ejemplo. Y cuando sea posible: La presencia del rey de España, que lo es del Reino de León, para proclamar su reinado y tremolar el Pendón Real. Y si procede, la lectura que a él corresponda. Ya hay gestiones…

El día 28 de mayo de 2021 a las seis de la tarde, en la plaza de San Isidoro, se procederá a la lectura de los Decreta. ¡Feliz día popular de exaltación de tan importante efeméride leonesa!

Lectura de los Decreta, nostalgia controlada
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