jueves. 07.07.2022

Dicen que cuando se pierde el tren ya no hay forma humana de volver a cogerlo. León perdió el tren hace muchos años y lo lamentable que no volvió a pasar.

Hace unos años, paseando con un gran amigo por la calle Santiago de Valladolid, se para ante la presencia de un hombre grandón y le saluda: «¡qué tal don Santiago!». Se dirige a mí: te presento al padre de la Fasa, gracias a él, Valladolid es lo que es. Renault se estableció en Valladolid. Don Santiago, que terminó siendo alcalde, se encargó de recaudar los 60 millones de pesetas de la época entre pequeños y medianos inversores castellanos para garantizar la llegada a finales de 1951 de Renault a Valladolid bajo la marca de Fasa, una industria clave que ha creado decenas de miles de puestos de trabajo. No olvidemos que Valladolid entonces tenía setenta mil habitantes y hoy se acerca los trescientos mil.

Juan Antonio Fernández de Sevilla, el presidente, en su día, de Renault España, dijo que sin Santiago López hubiera sido muy difícil «implantar una industria en esta tierra», que tuvo que competir con otras provincias para lograrlo.

Para mí, conocer a este hombre me llenó de satisfacción, de rabia y de sana envida porque lo que se quedó en Valladolid, antes tuvo un destino, León. Les puedo contar con detalles todos las gestiones realizadas ante los políticos de entonces que estaban al frente de las instituciones de León. Estos fueron los culpables de que hoy León no sea el foco industrial de la Comunidad y, quizás, que León no fuera comunidad autónoma.

Una familia leonesa, con raíces en la montaña central de León, con poderío económico y cercana al poder de entonces, pretendió y luchó para que León fuera el destino de la Renault. El representante o cabeza de la familia luchó por conseguir su ansiado anhelo por su tierra. Todo fueron: retrasos, disculpas. Se les facilita unos terrenos, en lo que hoy es el Parque Industrial de Onzonilla. Los políticos de turno les dicen: ahí los tienen. Los compran y los urbanizan. En el proceso, todo fue poner palos en la rueda, burocracia, disculpas y, sobre todo, un precio desorbitado para lo que era un erial. Creo recordar que a cinco de las antiguas pesetas el metro. A pesar del precio se insistió y que, al menos, se urbanizara. Ni por estas. Es vuestro problema. Ante esta demora y falta de colaboración sale al encuentro don Santiago y les dice: miren Vds. les facilito terreno en Valladolid, carretera de Madrid, urbanizado con buenas comunicaciones y a un céntimo el metro.

Esto es verídico, hablado y comentado por los miembros de la familia que quiso engrandecer León. Por supuesto, con Renault venía de la mano la factoría Michelín. Alguien maliciosamente acusó al entonces obispo de León, Luis Almarcha, que, entre otros, había sido el culpable. Esto, como se dice es miccionar fuera del tiesto. No sé qué pintaba el obispo en esta escena. Queremos justificar nuestros defectos, echando las culpas a los demás. Esto es el principio de todos los males que acuciaron y acucian a León desde mediados del siglo pasado. Los políticos de ayer nos engañaron y los de hoy nos traicionan y nos siguen engañando, a diferencia de que les seguimos votando.

León, desde 1951, cuando se instala Fasa en Valladolid, se ha puesto a llorar y cada vez el llanto es más fuerte, el lamento se acrecienta y soluciones ningunas y siempre de mal a peor. Ya nuestros ojos no segregan el líquido lacrimal porque se agotó la fuente de tanto llorar. León perdió el tren. Aquí no hay Santiagos, aquí lo que hay son: depredadores, falsificadores del bien público, engañiflas. Se les llena la boca diciendo que los presupuestos para León son abundantes. Miren Vds. políticos cuando hablan están ofendiendo y maldiciendo a León. Los políticos de León no tienen ningún poder. Son aduladores, serviles, zalameros. Para León no llega nada más que limosnas que no crean empleo alguno. ¿Qué industrias se crean? La tragedia que asola León es ni más ni menos que los políticos leoneses no pintan nada en el tablero nacional. No tienen poder. Si lo tuvieran, León podría ser un pequeño paraíso ya que es una provincia que tiene de todo, bueno, menos quienes nos defiendan.

León no influye en el poder. León no tiene el poder de catalanes, ni de vascos, ni de independentistas, ni de terroristas, ni de comunistas para mantener en el poder al felón.

Si de León dependiera el poder, tendríamos un auténtico polo de desarrollo industrial. Si León fuera independentista y terrorista y tuviera poder, las autopistas a Astorga y a Asturias serían gratuitas, como lo han conseguido Cataluña y País Vasco subyugando al títere Sánchez.

Si León tuviera poder no hubieran quitado los talleres de Renfe y se los hubieran llevado a Valladolid.

Si León tuviera poder y el poder dependiera de los terroristas, Feve, hoy Renfe no sería un desguace. Después dicen que hay que repoblar los pueblos. Estos políticos yo creo que no saben lo que es un pueblo, ni qué pueblos están en el olvido.

Si León tuviera poder, puede ser que no peligrara alguna de las guarniciones que tenemos porque el tiempo dirá quiénes van a ocupar Monte la Reina. Este enigma está sin descubrir. Se mantiene en secreto.

Si León tuviera poder y dependiera de los votos de ERC no se hubieran desmantelado las centrales de: Cubillos del Sil, Anllares y la Robla, porque ahora no tenemos quien produzca energía o, al menos, otras industrias se hubieran instalado.

Si León tuviera poder y dependiera del PNV no estaría la variante de Pajares varada. Tres mil millones esperando que algún día los asturianos vengan a tomar unos vinines a León con suculentas tapas y los leoneses unas sidrinas a Asturias.

Si León tuviera poder, no hubiera dejado de ser un nudo ferroviario. La variante a Galicia se hubiera hecho por León. De depender el voto de León y no de los independentistas se estaría potenciando el Corredor Atlántico y no el Mediterráneo.

Si el poder dependiera de León la autovía de Ponferrada a Orense no seguiría durmiendo la borrachera.

Si Pedro Sánchez, para mantenerse en el poder, dependiera de León, la autovía a Valladolid no estaría en la mente divina.

Si León tuviera poder, Amazon no hubiera pasado de largo.

Si León tuviera poder y Sánchez pintara algo en Europa y en el mundo igual Tesla sabía dónde estaba León.

Pero políticos, politiquillos, cómo sois tan mentirosos, tan cínicos, como os atrevéis a hablar y decir que los presupuesto benefician a León. Que me digan esos alcatraces qué industrias hay propuestas para León. Que nos digan cuando solucionamos Feve, hoy Renfe, las autovías, las comunicaciones, las telecomunicaciones. Pero quien se va a instalar en un pueblo si no le llega ni el agua, ni la electricidad, ni las comunicaciones. Se cerraron las minas. Se tiraron o mejor quien recogió los miles de millones de euros para reindustrializar las zonas. ¿A dónde están? Esto pasará con los cientos de millones que dicen llegarán a León de los presupuestos. Cuando hagan balance, veremos los resultados.

Si León tuviera poder, Torneros no sería un erial, lleno de cardos y espinas.

Si León tuviera poder el Hostal de San Marcos, ese portaviones varado a la orilla del Bernesga, la segunda fase estaría ya en funcionamiento. ¡qué vergüenza! El emblema de España y de Europa, aparcado.

Si León tuviera poder casi seguro que, a cambio de los votos, sería autonomía o, al menos, nos hubieran regado de miles de millones de fondos europeos. Pero no, yo, Sánchez, apodado el ‘Dr. Mentira’, tengo que agradecer a los terroristas, a los revolucionarios comunistas, a los incendiarios independentistas que me mantengan en el trono.

De verdad, políticos, tenéis que desaparecer de nuestra vista. No volváis a hablar de desarrollo de León que ofendéis. Creo que deberíais meteros en una cartuja a meditar y a arrepentiros porque tenéis tantos pecados que no sé si tendrías absolución. Y, sobre todo, el mayor es: mentir y engañar. Bueno, de casta le viene al galgo. Algunos de los políticos tienen un jefe que está en el Guinness de las trapacerías. El dicho latino: exempla trahunt: los ejemplos arrastran.

Ya nos gustaría que el tren volviera a pasar, pero, dudo de que no, ya que León lo perdió hace mucho tiempo y solo volverá si un día León fuera decisivo en el poder. A cambio, pagaría con lealtad su progreso y no como los independentistas, terroristas y comunistas que ordeñan la vaca, la escosan y encima no respetan la Constitución ni quieren a España. Catalanes independentistas, terroristas y comunistas de toda calaña, mientras tengáis al traidor de la patria en el poder, os irá bien. A los leoneses, nos irá muy mal. En la desesperación solo nos queda pedir a los de Bildu que nos presten las pistolas que tienen guardadas. Pero, los leoneses somos pacíficos. Por eso, no tenemos poder. Por eso, León perdió el tren,

León perdió el tren
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