sábado. 03.12.2022

La medicina está llamada a incorporar y aplicar todos los avances médicos frente a la enfermedad en curso, y cuando no puede curar debe atender y cuidar al enfermo en toda la evolución de su enfermedad. Pero le compete también una labor de gran importancia: la prevención de patologías que pueden comprometer el futuro de jóvenes y adultos.

Una de las enfermedades hoy en día exige una seria actitud de alerta por parte de todos, y no solamente de médicos, es la prevención del alcoholismo. Muchos de mis enfermos de alcoholismo, en la Unidad de Alcoholismo del Hospital, con frecuencia me decían: «si hubiera cortado a tiempo con el alcohol…». Pero, con frecuencia, ya era tarde, pues su pronostico de vida, en bastantes de los casos, no llegaba a unos pocos meses. He sido testigo directo del final de sus vidas.

Un buen porcentaje de esos enfermos incubaron la enfermedad desde la juventud y llegaron con una madurez muy mermada por la enfermedad. Otros no pasaron de la juventud, al fallecer a consecuencia del alcoholismo con una edad temprana tras accidentes, en la mayoría de tráfico, o víctimas de violencia, de coma etílico, o arritmias cardiacas. Pienso que la enfermedad alcohólica, que ocasiona en España 25.000 muertes al año, se le debe dar la importancia que merece, y que por desgracia hoy en día carece, y eso a todos los niveles: médico, familiar, social, y por supuesto, también político.

Tengo bien comprobado en mis enfermos lo devastadora que es la enfermedad alcohólica, tanto en su estado agudo (borracheras), como crónico. Por lo tanto, no veo prudente y es de grave irresponsabilidad, la superficialidad a la hora de referirse a ella, y máxime si llega a los medios de mano de alguien con cierta influencia pública. Ciertamente, nos debe preocupar muy mucho que alguien vuelva, él o ella, a casa, solo en estado de borrachera.

Para que no lleguen a casa solos, o solas, con borrachera
Comentarios