sábado. 04.02.2023

Siguiendo con la inercia glotona y consumista que nos ofrece la Navidad, empezamos el año con un periodo de rebajas que nos incita a seguir consumiendo, aun cuando lo que nos llevamos a casa tampoco tenga una necesidad imperiosa de haber sido adquirido. Creo, en parte, que pasa lo mismo con el mercado de invierno en cuanto los fichajes de futbolistas en este periodo. Es el momento de los agentes para quemar teléfonos y aporrear puertas de directores deportivos para colocar sus productos y también de los otros para buscar alguna ganga en el mercado que complete la plantilla para la consecución del objetivo marcado inicialmente. Sinceramente creo que es muy difícil conseguir esta situación. 

cregoÓscar Crego. Seleccionador de Castilla y León Sub 12

Cada vez más las canteras y equipos profesionales planifican plantillas con más tiempo y miras de futuro. Los directores deportivos intentan adecuar sus plantillas a la idiosincrasia del club, estilo de juego y algún capricho de sus entrenadores y esto no es fácil en un período que está justo a la mitad de temporada. Cierto es, que hay casos, bien por lesión o bien porque pierdes a algún futbolista por culpa de este mercado en el que necesitas sustituir, pero en realidad, ¿ese fichaje es efectivo hasta final de temporada o incluso la siguiente? Según Víctor Oltra, uno de los mejores directores deportivos españoles ahora en el Leeds U. y formado, entre otros, al lado del laureado Monchi dice que «sólo el 25% de las operaciones tienen un impacto positivo en el mercado de invierno». 

Deberíamos plantearnos si merece la pena esperar a cerrar plantillas en este período o trabajar más de cara al futuro, sabiendo que lo que llegue ahora necesita su adaptación, muchos por venir desmotivados de su situación original y otros por la búsqueda inesperada de no perder estar en la rueda tanto ellos como sus agentes. Al final es como esa prenda que compras por estar en rebajas. La próxima temporada ni la mirarás porque lo que realmente te gustaba es eso de Nueva Temporada.

TRIBUNA | Mercadillo de invierno
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