viernes 15/1/21

Una Mesa para un Año Nuevo

Para este escrito casi en tempo de relato, tenía pensado otro titular: ¡Salida!, en tiempo de pandemia, pero el duendecillo ciberito, que me ha ayudado en los últimos escritos, se inclinaba hacia ‘Un Lexit para un pueblo’. Al fin recurrimos a una Mesa a la que sentarse y tres momentos a partir de una sopa de letras, para llegar a una novedad.

Los leoneses deshojado ya el calendario nos dispusimos a cerrar el año 2020, malo a rabiar, mes a mes de incumplimientos políticos autonómicos; olvidados, «lamiéndonos» las heridas, a penas sin reaccionar y además el invisible virus acosando y matando.

Una sopa de letras en el plato hondo de la verdad, nuestra verdad leonesa, aunque virtual para fin de año, se leía: ente autonómico. Cuando lo malo es amigo de lo peor. En caía libre: León, la Región Leonesa, no debió estar amarrada a una Comunidad que otros llamaron, con intención perversa, Castillaleón o Castilla-León.

Todo un entrante para meditar los sufridores leoneses, destemplados, en el limbo del olvido. ¿Qué hacer? Las cifras de población en 2020 para la Región Leonesa, en comunidad con Castilla, tanto en versión tri como en individualizadas provincias, son de pérdidas alarmantes.

Con el plato fuerte llegaba el imperecedero «León sin Castilla», esto es, solos triprovincialmente los leoneses. Aunque en ciertos momentos la uniprovincialidad leonesa llegara a ser motor a considerar. Bien aderezada aparece la duda ¿Es necesario un «Fuenteovejuna» o puede valer un parcial «salvar al soldado Ryan», para que no se nos vaya de la mano lo regional? Versión ciudadana.

La parte política, modus vivendi de muchos, se acompañaba de una salsa agridulce, «pacto con el diablo»: sistema partidista, obediencia sumisa, para el etnocidio regional leonés servido en plan sorbete.

Junto al alimón primigenio, PP/PSOE, de ácida estructura, se han establecido, no para romper el maleficio, sino para dar «lameretadas a la piruleta», empoderados y centristas, aportando más eslabones a la cadena con amarre oxidado. Para tal suma de veneno político, el antídoto seguía llamándose leonesismo. Algo más que un ismo añadido al gentilicio leonés que nos es inherente; reivindicativo, amor en la ciudadanía o al menos respeto, motor en el movimiento sociocultural leonés y en política llamado sin mayor esfuerzo, leonesismo político.

El pueblo, durante 40 años de confinamiento autonómico ha venido tomando copas de acíbar, pensando que le iban a servir alguno de los buenos caldos leoneses, pero no, lo servido eran chupitos de una impostura, falso brebaje titulado inconstitucionalmente «mapa cerrado», disfrazado jarabe de la botica de una llamada Fundación Villalar, con perversa intención de crear en probeta un pueblo nuevo…

El Pueblo Leonés, casi subsumido por el ente, jugó una importante baza el 4 de mayo de 1984, con triprovincial presencia. Pero falló la pretensión y el resultado, más allá de la satisfacción reivindicativa imperecedera. Y fue decayendo la confraternización identitaria común, pasando a los provincialismos, sal que parecía sazonar otros platos con sabor del gentilicio propio. La entelequia castellanoleonesa, con regusto a pimienta, al menos en dos de ellas, provincias, fue colándose en la dieta. Sabido es que, el paladar, se va haciendo a los sabores. Sí, en acomodaticias degustaciones políticas.

El binomio partidismo/ideología, un plato tanto dulce como salado, en su presentación en frío, ha ido acompañando al voto, ése que, una y otra vez, ha llevado a los políticos paniaguados, desarraigados de lo regional leonés, a Cortes y puestos institucionales. ¿Cómo quejarnos de ellos, sin entonar un mea culpa ciudadano? ¡Es de fustigamiento!

Pero sobre la Mesa, la real, no la que me he permitido servir con carta irónica, se pondrá un plan de actuación para salir de las garras del ente autonómico. Se trata de un informe o dosier que ha partido de Iniciativa Autonómica Leonesa, IAL, con pasos previos y precisos para ir en busca constitucional de una Comunidad Leonesa.

El Pueblo Leonés, algo «disperso», desde una vertiente economicista triprovincial favorable puede tomar presencia, compartir, asumir y reivindicar. Y desde el asociacionismo cultural se puede recuperar viveza identitaria en él. Hay opciones.

IAL, ha presentado un bien estructurado plan. Discrepancias las que se quieran, pero rebatir, en todo o en parte, por salirse del agrado personal o de determinados colectivos, me parece ingrato e improcedente. Propónganse otros planes. La Mesa debe ser para todos, acudamos pertrechados y con ánimo conciliador, con puntos de encuentro y limpia mirada.

Para poder huir del virus autonómico, del ataque sistémico a lo regional leonés, se espera impaciente una vacuna llamada: ¡Puerta de salida!, Lexit 2021. ¡Abrámosla! ¡Feliz Año Nuevo!

Una Mesa para un Año Nuevo
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