sábado 15/8/20

Las mesas de las reconstrucciones

En mi dilatada trayectoria profesional he ocupado puestos de responsabilidades. Cuando se pretendía abordar un tema o varios temas, siempre se proponía crear una Comisión o comisiones. Al frente, se proponía, por regla general, a aquel o aquellos que las proponían, porque se presumía que eran los entendidos o expertos. Pues bien, se nombraban a los Presidentes y a los distintos miembros a fin de poner en marcha los diversos temas. En las sucesivas reuniones, en el orden el día, siempre se abordaba algún punto referido a tal o cual comisión. Exposiciones, qué gestiones se habían hecho etc. y así sucesivamente. Resultados muy pocos. Fraguar, casi ninguno. Considerando que las comisiones eran necesarias, se arbitró el procedimiento de que formaran parte un mínimo de personas expertas en la materia, estableciendo plazos y propuestas concretas y reales. Esto significaba que algunas de las comisiones funcionaban adecuadamente y con eficacia real.

En cierta ocasión un miembro de la junta directiva, ante los pocos resultados de aquellas comisiones, concluyó con una afirmación contundente: «Si quieres que algo no funcione, crea comisiones». Ante las situaciones económicas generadas por el covid-19, tanto el Gobierno central como los autonómicos, diputaciones y ayuntamientos, han creado una serie de Ccomisiones, que todas tienen un nombre común más o menos Comisión para la Reconstrucción Postcovid-19. Todos los ciudadanos nos preguntamos si esto va a servir para algo y si vamos a ver resultados. ¿Por qué las Comisiones, la mayoría, son un fracaso? Cuando las comisiones tienen matices políticos, la mayoría, surge en esencia, el protagonismo. Se pretende dar una imagen cargada de publicidad para inclinar la balanza hacia tal o tales partidos políticos. Estas comisiones que se están creando o se han creado, la mayoría están integradas por políticos, de distinto signo, Instituciones, agentes sociales. Por ejemplo, la Comisión para la Reconstrucción Social y Económica que se creó en el Congreso está formada por políticos, algunos sin título registrable y, el resto, sin experiencia alguna laboral y, no digamos, empresarial.

En este país, parece que lo político lo invade todo y lo único que se pretende es que hablen de mí. Que todos los días esté en los medios. Al final seré famoso y quizás sea el momento de lanzarme a la arena para elevarme al poder supremo. Esto puede ser el resultado de una Comisión. En León también se creó una Comisión de Reconstrucción, muy numerosa. Están todos los estamentos políticos, sociales. ¿Cuántos empresarios están en la Comisión? ¿Están los económicos y financieros? Siempre se dice: zapatero a tus zapatos. ¿Se puede estar en una Comisión de reconstrucción económica personas que nunca han sido empresarios, ni son empresarios, ni saben lo que es una empresa, ni nunca han emprendido nada, ni nunca han tirado un talón contra su cuenta, ni nunca han tenido empleados, ni nunca han pagado impuestos empresariales, ni el IVA, etcétera? Al ciudadano de a pie le da pavor ver a los integrantes de las mesas, en general, no digo nombres para que nadie se sienta ofendido, aunque yo creo que muchos se den por aludidos. Concretamente la mesa de Reconstrucción que se formó en León, solo le deseamos suerte, pero algunas veces, como se suele decir, las mesas nacen muertas porque no se pone al frente a expertos a personas que han sufrido la crisis que les ha golpeado y que en la lucha muchos con esfuerzo, sacrificio y, sobre todo, experiencia, son capaces de resurgir de las cenizas y salir adelante e, inclusive, con más fuerza. Circula por las redes la mesa que creó el Ayuntamiento de Madrid comparándola con la del Congreso. Aquella, está formada por personas importantes de las empresas del Ibex, es decir, los que encabezan la economía española, grandes empresarios, que nacieron con la empresa, que fueron trabajadores y empleados eficientes y, ahora, están al frente de las empresas que generan trabajo y economía. Nunca entenderé que aquellos que jamás han tenido una empresa pretendan reconstruir algo.

Esto ocurre en la mayoría de las Leyes, pongamos el ejemplo de la Ley de Educación, que se está tramitando en el Congreso. Por regla general, no la elaboran los profesores, los que están al pie de combate. No. La elaboran, aquellos que piensan como debería ser la educación. Suelen ser personas con una carga ideológica que parten del principio personal de cómo me gustaría a mí que fuera la educación sin observar la experiencia real social ni haber impartido nunca una lección en el aula. Pues bien, presumo que todas las mesas que se crean para la Reconstrucción, tan numerosas, puede ser que no sean las más eficaces para levantar una provincia, que está muerta, ni para dinamizar o regenerar empresas. Con estos comensales, que son llamados a participar en el banquete, se prevé que la digestión va a ser muy lenta ya que los estómagos no están preparados para tanto manjar y van a necesitar de ciertos fármacos para paliar los efectos post banquete. Como siempre, ojalá mis pensamientos sean equívocos. Temo que de estas mesas quizás lo que pueda quedar serán los manteles impolutos, muchas botellas de agua consumidas y las sillas desgastadas por tantas reuniones. Muchas informaciones, mucha publicidad y ¿resultados? aquel principio que he mencionado de las comisiones.

Tantas mesas con tantos comensales, la mayoría, van a ser incapaces de ingerir tanta comida y menos hacer la digestión porque los estómagos no tienen suficientes enzimas para los procesamientos de los nutrientes. Pues cuando se carece de ellas, se dificulta el proceso metabólico y digestivo. Así va a ocurrir con las mesas de Reconstrucción. Si la comida no es la adecuada, no hay buenos comensales y las enzimas no actúan, la digestión va a ser muy lenta y terminará dañando el estómago y puede ser que no haya fármaco para aliviar los males. Reconstrucción sí. Mesa también. Miembros los justos y comensales los adecuados y expertos. Lo demás, publicidad y pérdida de tiempo.

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