jueves 24/9/20

La modernidad líquida

Con el concepto de la modernidad líquida el filósofo y sociólogo Zygmunt Bauman, exiliado dos veces por ser perseguido por los nazis y después por los comunistas, describe un ajustado modelo de la forma de vida de la sociedad actual, en la que expone que hemos pasado de una sociedad sólida; estable, concreta y persistente a una sociedad líquida que tiene unas características similares a los líquidos; inestabilidad, falta de cohesión y carencia de una forma definida. La posmodernidad hace que la rigidez, estabilidad y persistencia de la modernidad empiece a derretirse convirtiéndose en un pensamiento líquido.

Quién no ha pensado alguna vez lo diferente que es nuestra forma de pensar y vivir comparada con la de sus padres o abuelos que han permanecido casi toda su vida con la misma pareja, con el mismo trabajo y hasta con el mismo reloj que les regalaron cuando cumplieron la mayoría de edad. Los datos nos indican que, como norma general, nuestro matrimonio durará quince años, cambiaremos de trabajo unas diez veces y renovaremos nuestro teléfono móvil cada veinte meses.

La sociedad líquida descrita por Bauman está basada en un fuerte individualismo donde todo es fugaz, cambiante, donde los aspectos sólidos han desaparecido. Todo lo que tenemos es fugaz y con fecha de caducidad próxima.

En el pasado reciente, cada individuo podía atenerse a unos patrones más o menos estables para tomar decisiones en su vida. En el momento actual los individuos crean su propio modelo de comportamiento para tomar sus decisiones y adoptar su forma de vida. De un panteísmo de cosas aceptadas como estables, podríamos plantearnos si estamos en una época de ateísmo de valores fijos o hemos evolucionado ya a otro panteísmo de incertidumbres.

Muchos comportamientos incipientes que identificó y explicó Bauman hace veinte años en campos tan diversos como el trabajo, el amor, el consumismo o la educación para explicar el funcionamiento de las sociedades actuales se han convertido en la realidad de nuestros días. El creciente poder de las grandes corporaciones, la velocidad de los cambios tecnológicos, las migraciones masivas se vislumbran como las causas de la modificación de nuestro estilo de vida.

En el ámbito laboral la filosofía de cambio constante se ve reflejada en relaciones laborales líquidas. Ya no estamos definidos por nuestra profesión como nuestros ascendientes. Nuestros abuelos y padres entraron a trabajar en una empresa cuando acabaron la universidad y se jubilaron en esa misma empresa muchos años después. En la actualidad, no existe el llamado trabajo para toda la vida, los empleos son volátiles y el mercado laboral actual se caracteriza por renovaciones continuas de personal. Los trabajadores son reemplazados en cualquier momento si no cumplen las expectativas.

La crisis económica que azotó las economías mundiales y las instituciones financieras en 2007 cambió la forma de pensar de muchos jóvenes que estaban convencidos de que unos buenos estudios tendrían como consecuencia buenos y duraderos trabajos. En la actualidad los afortunados que consiguen trabajo tienen que habituarse al esfuerzo de reinventarse con frecuencia para superar constantemente nuevos desafíos laborales. Se cambia frecuentemente de empresa, pero también de profesión.

En el concepto del amor líquido descrito por Bauman muy poco tienen que ver las relaciones de nuestros padres y abuelos con la nuestra. Miedo al compromiso, relaciones efímeras, desengaños amorosos... Para muchos jóvenes (y no tan jóvenes) este puede ser el pan de cada día. El miedo al compromiso y a la supuesta renuncia a la libertad e independencia, son la razón principal por la cual existe este miedo a comprometerse y a darlo todo por una pareja.

Las relaciones amorosas acaban convirtiéndose en breves episodios, en los que priva la búsqueda del beneficio personal. En realidad, es notable que el único vínculo estable empieza a ser ya con nosotros mismos.

Uno de los puntos en que más incide Bauman es en describir esta modernidad líquida como la sociedad del consumismo, lo importante no es conservar los objetos, sino renovarlos constantemente para saciar el ansia consumista. Estamos en la era del deseo sobre la necesidad. Y si los deseos son infinitos, esto no se acabará nunca, es el gran consumo. Los que se compraron el primer iPhone hace trece años, se sentían privilegiados porque tenían en sus manos un producto único en el mercado en ese momento. Desde entonces Apple ha presentado más de una docena de modelos de sus teléfonos.

La era consumista actual se caracteriza en la necesidad constante de presentar al mercado nuevos productos para saciar los hábitos compulsivos de renovación y posesión de las últimas novedades. El consumismo no se limita solo a la satisfacción de deseos, sino a alimentar el deseo de deseos siempre nuevos. No se consume por necesidad, se consume por estética.

La insatisfacción permanente, la influencia política creciente de los poderes económicos, la depredación del Planeta por el ser humano, el cambio periódico de valores, son también otras características de la sociedad líquida de Bauman.

En resumen, en esta época actual ya no podemos aferrarnos a ideas, valores o cosas porque todo es cambiante y efímero. Todo es etéreo y la posibilidad de que desaparezca a corto plazo es más que probable. La escasez de valores, instituciones prestigiosas, líneas de pensamiento sólidas y estables, y las incertidumbres en la cultura, el amor, el trabajo, la educación caracterizan esta modernidad líquida.

Si la Humanidad siempre ha necesitado víctimas para enmendar sus propios excesos, podríamos preguntarnos cuántos valores seguirán cayendo hasta que materialicemos la esperanza de nuevos modelos de pensamiento y comportamiento y si preferimos el dogmatismo de lo sólido frente a la incertidumbre de lo líquido.

La vida líquida actual es una sucesión de nuevos comienzos con breves e indoloros finales, acontecimientos líquidos que creyendo que colman nuestras manos y expectativas se nos escurren efímeramente entre los dedos y los sentimientos.

La modernidad líquida
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