viernes. 03.02.2023

Dice Antonio Muñoz Molina, y con mucha razón, que el analfabetismo unánime y disciplinado es la gran ambición de la clase dirigente en España. No hay más que ver la imperante bazofia televisiva perpetrada a base de gritos y escrutinios de las vidas ajenas, lo que resulta más indigesto que el chicharrón cortado en lonchas. Y qué decir de la funesta moda de los móviles o telefoninos, aparatos renacentistas y multidisciplinares idóneos para abrir en público la cajita de nuestra intimidad. Los móviles han entrado a lo grande en la épica de las clases medias, que lo ven como un monumento a la razón humana, aunque en mi opinión su endemoniada proliferación tiene mucho que ver con la incultura galopante que campa por doquier. Según un estudio realizado por Telefónica, el 87% de los españoles tiene el móvil a su lado las 24 horas del día y lo revisa unas 150 veces. No es que así lo haya dispuesto Dios, ni tampoco lo recomienda la Biblia, pero es lo que hay. En defensa de la ciudadanía, necesitamos raciones de silencio y tranquilidad pública, algo incompatible con esos chismes consagrados a modo de iconos de la cultura popular y que disparan entre el personal una locuacidad implacable.

Debo de reconocer que soy un hereje digital bastante refractario a todo ese rollo de los dispositivos tan inteligentes como controladores, capaces de alterar el buen orden natural de las cosas. Porque una vez reconocidos como la nueva religión, han provocado la tempestad del siglo y, como de paso, una tontuna colectiva de amplísimo espectro. Es lo que afirma cierto grafiti callejero que reluce en las paredes de nuestra capital y que parece inspirado por la más refinada sabiduría oriental: “Cuanto más listo es tu móvil, más tonto te vuelves tú”. Y así nos movemos en un panorama infernal salpicado de antenas paranoicas, o como se diga, marchando cada uno al son de su propio tambor de última generación, lo que provoca un mosqueo cercano a la agresión física hacia el pelmazo de al lado. Y puesto que la mejor defensa es una buena defensa, que aparten de mi ese móvil, please.

Móviltontuna
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