lunes. 04.07.2022

La nueva estrategia para fijar población en el mundo rural ideada por la Junta consiste en adecuar la salud al cuadrante de la plantilla médica. La Consejería de Sanidad del gobierno autonómico ha decido que, en lugar de que los vecinos vayan al doctor cuando tengan necesidad, sea la necesidad la que se acomode a la vista del médico. Si hoy aparece el galeno, los paisanos de algunos pueblos de la provincia pueden ponerse malos. Si el facultativo no tiene visita anunciada, porque la administración autonómica no ha cumplido con la organización correcta de la plantilla, los enfermos tienen que aguantarse en casa, que ya son ganas de joder con tanto vicio de ponerse malos. La alternativa aparece cuando se plantean coger el coche para irse hasta la cabecera de comarca o para trasladarse hasta la capital, donde se encuentran asentados los centro de salud y el hospital. Están mucho mejor allí, resuelven cuando hallan un momento de calma en el que ordenar la lista de las necesidades de acuerdo a los servicios con los que cuentan. No hay duda. Mejor, cerrar la casa del pueblo. Entonces, la despoblación deja de aparecer en los discursos como un problema de moda que se trata en los telediarios para destaparse como una reacción al sistema de estímulos que lanzan las administraciones.

El termómetro de la sanidad rural en la provincia de León marca los grados a la altura del cuentaquilómetros de los vehículos de los médicos, a quienes quieren pasar ahora a la consideración de estatutarios para terminar de deslocalizarlos, después de años sin convocar las oposiciones necesarias para que asienten sus puestos. El mercurio alerta de la fiebre en los consultorios donde el cartel de la entrada avisa de la presencia del médico como si fuera un jeroglífico: en mayo, lunes, miércoles y viernes; esta semana, sólo el lunes de 09.00 a 09.30 horas; la próxima, se cierra por vacaciones. Fuera de estos horarios, si alguien tiene que ser atendido, mejor que cambie de idea o de domicilio. El ataque mina el primer eslabón de la cadena de servicios básicos justo cuando más población nutre los pueblos, cuando se triplica el vecindario, cuando la falta de planificación de la Junta pone en el escaparate su política de acoso a la sanidad pública y la apuesta por la concentración en los medianos y grandes núcleos de población. No quieren que quede nadie ni siquiera para certificar la muerte.

Muérete otro día
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