viernes 22/10/21

Mujeres que viajan

Las posibilidades de viajar acompañada decrecen con el paso del tiempo por las responsabilidades laborales y familiares de aquellos que te rodean. Cada verano esconde una sensación de incertidumbre sobre quién va a ser tu compañera de viaje, sentimiento que se agudiza aún más en tiempos de pandemia.

Una vez finalizadas las vacaciones y con el regusto de los viajes realizados, se cae en la cuenta de que no ha sido tan difícil. La sororidad femenina se representa en estas mujeres que, a una cierta edad, se juntan para contrarrestar la soledad con un buen viaje «entre amigas». 

A veces asaltan los prejuicios cuando se elige compañeras con ideologías o formas de pensar diferentes. Pero al instante de empezar, uno se da cuenta de que compartir una afición como viajar es garantía de estar bien acompañada. Mientras se explora el mundo, el organismo se sosiega, la oxitocina aumenta, las defensas bajan y te abres a la experiencia. Y te dejas llevar…

Una copa de vino tras un concierto, una jornada de turismo cultural, una caminata o una excursión a una bodega dan lugar a momentos inolvidables en los que las mujeres se cuentan vida. Y perciben que los anhelos, deseos, frustraciones o inquietudes de mujeres diversas son muy parecidos. Y que es catártico verbalizar y no sentirse juzgada para comprenderse. Esta vocación por hablar y escuchar no entiende de ideologías sino de estar dispuesto a ser a ser tolerante. Tolerar no significa estar de acuerdo, sino reconocer el derecho a expresar las ideas de forma libre, sobre todo cuando están bien argumentadas.

Luis Rojas Marcos relaciona el hablar con gozar de una buena salud física y mental. Y su tesis cobra especial importancia entre las mujeres que viajan. Mujeres valientes, intrépidas, llenas de imaginación y con coraje dispuestas a embarcarse en trepidantes hazañas mientras parlotean.

Por muchos viajes juntas. Porque la verdadera tolerancia se aprende mientras se viaja.

Mujeres que viajan
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