jueves 22/4/21

Una nueva y genuina Mesa por León

Para todos los amantes del séptimo arte, ese arte que representa y ejemplariza la vida de los ciudadanos, existe una muy famosa película que es considerada como una película de culto por todos los más expertos y avezados cineastas.

En ella se reflejan, por un orden no cronológico, tres historias, sin ninguna relación aparente entre sí. Se trata de una trama narrativa de tres episodios, con acontecimientos circulares, que incluyen referencias y elementos a otros lances paralelos pero fingidamente inconexos.

Se trata de la famosa película de Quentin Tarantino Pulp Fiction. Al final, las tres historias confluyen en una trama o semblanza en la que todos los protagonistas aportan sus vicios y sus virtudes, en una especie de hagiografía puesta del revés… Pero siempre buscando un objetivo común, tanto por parte del director como de los intérpretes y protagonistas, que de alguna manera pueda beneficiar al cine y a la vida convivencial de los humanos... En la triste y realista película de la reciente Historia de León y su Región existen también tres historias, también aparentemente inconexas. Pero la dicha y la esperanza podrían convertirlas, al final, en una Crónica semejante a la que la Historia relataba como colofón de las hazañas y episodios victoriosos de las huestes del antiguo Reyno…

La primera historia cuenta la hazaña de una convocatoria efectuada por unos caballeros de capa y espada, en su gran parte ajenos al Reyno, con la denominación de Mesa por León. El origen de esta convocatoria habría que buscarla en dos episodios que tuvieron lugar, previos a esta convocatoria, que hicieron socavar los cimientos de la gobernanza de la nueva Comunidad, llamada Junta de Castilla y León. Se trataba de la gran manifestación de febrero de 2020 y de la convocatoria sistemática de la mayoría de los Ayuntamientos y juntas vecinales de la Región Leonesa, pidiendo algo que figura en la Constitución y que ya poseen todas la Regiones del Reino de España: La Autonomía de la Región Leonesa.

Esa Mesa resultó ser un fracaso y las promesas de progreso y modernización del Reyno no fueron más que un majestuoso ‘trampantojo’, como ese maravilloso telón dibujado en la fachada de una casa en ruinas, detrás del cual solo habría indigencia, despoblación y abandono total...

La segunda historia reflejaba la decadencia sistemática de una de las regiones con más trascendencia histórica de este país, artífice, desde la Edad Media, de la creación de la España moderna. Y siendo, además, primera entidad mundial en la creación y celebración de una asamblea legislativa, proclamada por la Unesco como Cuna del Parlamentarismo. Se trata del antiguo Reyno de León, o Región Leonesa, o País Leonés… Pero, según el clásico axioma grecorromano: «Cuando los dioses quieren eliminar de la faz de la tierra a una persona o un pueblo de ciudadanos libres, lo primero que hacen es borrar su nombre».

Los miembros de esta genuina Mesa, a modo de un productivo y fecundo Concejo o Consejo General de la Región Leonesa, analizarían la penosa situación económica y social de su ciudadanía, y propondrían soluciones factibles y eficaces para impedir la desaparición del nombre que los «dioses» pretenden borrar de la faz de la tierra y, lo más importante, evitar la extinción total de nuestra Región

En el caso de la Región Leonesa, los «dioses falsos» lo han conseguido a la perfección. Ya hoy en día, a esta región se la denomina con los siguientes antónimos: El oeste de la Comunidad de Castilla y León; y los «sabios» meteorólogos la incluyen en el conglomerado de las Dos Castillas; o tratándose de la provincia de León siempre la denominan el «Noroeste» de la Comunidad. Con lo fácil que, utilizando la economía de la Lengua, sería decir: León. Pero eso lo tienen vetado… Y claro, con eso de Castillaleón, Castilla-León e, incluso, con ‘y’ copulativa, una gran mayoría de españoles piensa que esta región se llama Castilla y se apellida León. Algo así como Ortega y Gasset o Ramón y Cajal… Para más humillación.

Pero, con ser muy importante para León no borrar su nombre de la memoria de los seres humanos, existen otros componentes e ingredientes de más alto rango… Entre otros, cabe citar su bienestar, una más o menos boyante economía, su dignidad, su orgullo como pueblo y la preservación de su identidad histórica como ocurre en cualquier otra región española.

La Junta Castellana y el maravilloso y sufrido pueblo castellano, que también prefiere mantener su identidad y su nombre intacto y no mezclado con el de otra región, aunque sea vecina y amiga pero no homónima, se preocupan, como es su obligación, de sus ciudadanos. Sin embargo, esa Junta permite que el pueblo leonés, al carecer de su autogobierno, carezca también de recursos de subsistencia y por eso vaya camino de la despoblación total y hacia la indigencia más supina…

Como Castilla la Vieja había perdido dos provincias, Santander y Logroño, se pretendió compensarlo con otras tres provincias leonesas, huérfanas y sin protección política ni económica… Y además, el ‘agua’ es el nuevo oro del futuro y es una tentación para cualquier mercader que se precie…

He aquí la tercera historia de nuestro «Pulp Fiction».

La situación política actual, en España, va camino de grandes cambios en la constitución de nuevos gobiernos autonómicos y nacionales. Los desacuerdos políticos e ideológicos en estas instituciones están abocando, tarde o temprano, a la repetición de nuevas Elecciones Generales y Autonómicas.

El pueblo leonés, así como sus instituciones municipales y vecinales, incluyendo a sus munícipes, están pensando en que pronto llegará el momento en el que el pueblo español y sus políticos tomen la decisión de conceder a la Región Leonesa lo que la Constitución permite y lo que ya disponen todas las demás regiones del país. Su autonomía. Todos los ciudadanos deben ser iguales ante la Ley… Además, los políticos ya saben que, cuando estos derechos al autogobierno, en igualdad de condiciones con los demás ciudadanos de España, lleguen, los que se hayan opuesto y traicionando a su tierra, serán un cero a la izquierda.

Como en la citada película de Pulp Fiction, también nosotros debemos completar nuestro relato unificando nuestros episodios en una visión global, en la que confluyan las tres historias y sus conflictos, de forma que se rehabiliten los legítimos derechos de nuestras gentes. Así, del conflicto, podremos pasar a la rehabilitación y reparación de esos mismos derechos.

Esta sería la propuesta. Crear una ¡Nueva y genuina Mesa por León! Estaría conformada, primero, por un grupo de personas seleccionadas por su capacidad intelectual, cultural y social, demostrada día a día por sus publicaciones literarias, artículos en prensa y colaboraciones en mass media, etc. Y por otras gentes avaladas por sus valores éticos y sociales y por su amor a su tierra y su dedicación al servicio de los ciudadanos.

En segundo lugar, la conformarían representantes del mundo de la economía, sociología y de otras especialidades técnicas, tales como representantes de los colegios profesionales, que puedan estimular y asesorar sobre la aplicación de recursos económico-sociales al bienestar de la Región.

Finalmente, la actitud ideológica de sus miembros debiera ser ‘transversal’. No sería una Mesa de un partido político concreto, pues en la solución de los problemas de nuestra tierra caben todos. Por consiguiente, en ella estaría representado todo el espectro de los partidos políticos leoneses. Naturalmente, no los altos cargos políticos, que han combatido y noqueado (por su propio interés económico) todos los sanos intentos de conseguir los derechos del pueblo leonés. Sería un miembro de cada partido de esos valientes alcaldes y concejales que han votado, con valor y dignidad, a favor del autogobierno de nuestro pueblo.

Hablamos de la Mesa por León, pero, en realidad, podrían ser tres mesas: una por cada una de las tres provincias de la Región. En función del resultado e interés que demuestre cada una de ellas se podría evaluar su interés y propensión hacia la Autonomía de la Región Leonesa.

Pero, como en las películas de éxito, lo más importante es la eclosión e impacto final, que pueda crear en el ánimo de los espectadores/ciudadanos la sensación de que algo muy importante, gratificante y positivo está punto de acaecer… Así debe ocurrir en nuestro Pulp Fiction.

Ya en una de las tres historias, en el tercer episodio, se barrunta la situación electoral a la que está abocada la ciudadanía leonesa… A unas próximas o futuras Elecciones Generales o Autonómicas.

Si la Región Leonesa dispusiera de uno, dos, tres, etc., parlamentarios o diputados autonómicos, podría retorcer las voluntades de los dirigentes de los partidos políticos nacionales que optaran a gobernar, en el caso de que estos hipotéticos números de electos pudieran decidir qué partido conformaría el Gobierno.

He aquí, pues, el objetivo final y primordial de la creación de esta Mesa genuina por León. El final y desenlace de nuestra Mesa-película, no sería una Pulp Fiction cualquiera, sino otro portentoso y fascinante celuloide: «La creación de la 18ª Autonomía del Estado Español». En Hispanoamérica, el título de Pulp Fiction se transforma y se denomina «Tiempos Violentos», pero en nuestro caso se llamaría «Tiempos Victoriosos».

Los miembros de esta genuina Mesa, a modo de un productivo y fecundo Concejo o Consejo General de la Región Leonesa, analizarían la penosa situación económica y social de su ciudadanía, y propondrían soluciones factibles y eficaces para impedir la desaparición del nombre que los «dioses» pretenden borrar de la faz de la tierra y, lo más importante, evitar la extinción total de nuestra Región.

Y, como corolario, objetivo y propósito final, los compromisarios elaborarían, propondrían y elegirían una «candidatura transversal y representativa de todas las ideologías y a propuesta de todos los estamentos representativos del pueblo leonés». Y esto, tanto para la Elecciones Generales como para las homónimas Autonómicas. Personas muy conocidas por la sociedad leonesa y española, independientes de cualquier partido político, de cierto prestigio cultural y social, y detentores de todos los valores éticos y políticos mejor valorados por la ciudadanía.

Aunque sea por una sola vez, hasta que se salve la funesta y aciaga situación de esta tierra, sin que sirva de precedente, y con el único y gratificante fin de evitar la decadencia y aniquilación del antiguo Reyno de León y de la actual Región Leonesa.

Una nueva y genuina Mesa por León
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