martes 11/8/20

Pablo Iglesias y sus cloacas

Cierto olor a podrido es una obra del desaparecido JoeéLuis Martin Vigil. Me permito tomar alguna reseña que podemos aplicar tanto a la sociedad como a los que la integramos. Pretendo entresacar aquello que más me ha llamado la atención: habla de la vida, de los jóvenes, de la educación, de los éxitos y de los fracasos. De los que se creen que son santos y son pecadores. De padres que son ciegos con sus hijos, de padres ingenuos y de padres hipócritas. Pero hay un pasaje en el que me apoyo, de “los que hablan de una manera y viven de otra, para los que mienten”. Para los que se aferren a no creer.

Hay personas que todos los días son objeto de noticia. .Uno de estos es Pablo Iglesias. Pablo Iglesias es un comunista. No un comunista de hoy. No. Es un comunista de la vieja guardia. Es un nostálgico de la antigua URSS, de los países del telón de acero. Nostálgico en el sentido de cómo le gustaría a él que fuera la sociedad española porque en cuanto a las formas de vida está igualando a los de los regímenes comunistas. Se acerca al lujo, a la buena vida, a las comodidades.

A tener sirvientes, guardia pretoriana etc. Esto es una realidad. Ya sabemos que el comunista práctico no reparte nada de lo suyo, reparte lo de los demás. Le viene muy bien el dicho de hablar de una manera, vivir de otra, mentir y mentir. Si al comunismo hay que ponerle un nombre sería el de: hipócrita.

Es un nostálgico de la antigua URSS, de los países del telón de acero. Nostálgico en el sentido de cómo le gustaría a él que fuera la sociedad española porque en cuanto a las formas de vida está igualando a los de los regímenes comunistas. Se acerca al lujo, a la buena vida, a las comodidades

El comunismo ha sido una mentira histórica. Si echamos una ojeada a todas las organizaciones humanitarias que hay en el mundo, no se reconoce ninguna comunista. La mayoría, están formadas por ONG de iniciativas privadas, muchas por instituciones religiosas; otras, gubernamentales como Cruz Roja, Cáritas, por magnates de la economía o bien por los estados no comunistas que cooperan en el desarrollo de los pueblos más necesitados. Para dominar territorios el comunismo no lo hace con alimentos para matar el hambre ni con medicinas para curar sus enfermedades sino, con las armas.

Justifican las revoluciones basadas en la injusticia y, sin embargo, la justicia es una teoría y la práctica es sangre y muerte. Iglesias es un comunista de la vieja escuela con la única diferencia que no organiza grupos de guerrilleros para empuñar las armas. Tiene otras armas que hoy son más importantes que los Kalashnikov y las bazucas.

Las armas que emplean son los medios de comunicación. De todos es sabido, que la llegada de Iglesias significaría poner a su servicio los medios de comunicación, así como adentrarse en los intríngulis secretos del estado a través del CNI y lo ha conseguido. Cuando hablaba en la oposición de las cloacas del Estado él sabía perfectamente que esas cloacas, una vez alcanzado el poder, serían su punto de apoyo.

Me viene a colación un dicho de un compañero de estudios guatemalteco que hablaba de su país, de las injusticias. En aquel momento, había elecciones en Guatemala y comentaba sobre los diversos candidatos y había uno que destacaba por su oratoria y también más o menos quien vendría a solventar los problemas del país. Recuerdo que en sus comentarios decía sobre el mencionado candidato que, parece ser que tenía información sobre sus andanzas y manifestaba: aquel que estuvo de servilleta y ahora está de mantel, líbrate de él.

Esta es la realidad. Asistimos al cambio de todos los directores de informativos de los medios públicos. Se están nombrando nuevos corresponsales en muchos países claves para España, como puede ser la Unión Europea o Estados Unidos. Se está viendo que estos cambios están meditados y todos están aleccionados para ponerse al servicio del poder.

Por tanto, Iglesias lo que criticaba en la oposición ahora lo maneja a su libre albedrío y se lo entrega en bandeja de plata a su señor de la Moncloa, Pedro Sánchez, que ha encontrado quien le haga el trabajo sucio.

Por regla general, los Gobiernos no suelen criticar a los medios. Iglesias es una excepción. Aquellos que no son proclives a su causa los califica de corruptos y que socavan los cimientos del Estado. En los países comunistas los medios que critican a los gobiernos o se cierran o se incautan.

En España, los medios que no están al servicio del poder son perniciosos para la democracia, socavan los cimientos del estado y persiguen trastocar el poder y que todo salte por los aires. Hoy está en todos los medios el caso Dina, antigua colaboradora o asesora de Pablo Iglesias. Qué pudo haber en un USB o en no sé qué pieza donde se guardan las memorias, las triquiñuelas, las picarescas, los sobornos, las cuentas opacas, los santuarios fiscales, donde tengo mis dineros o las ayudas ilegales que me han dado para escalar al poder, inclusive, se pueden guardar las intimidades, las caricias y los halagos, así como esas fotos íntimas.

De todo puede haber en un pendrive. Este diminuto aparatito parece ser que descubre sus cloacas que tanto criticaba Iglesias. No sé si también se reflejan las conversaciones privadas o los tejes y manejes de Podemos.

Todo indica que Iglesias debe andar muy nervioso porque ya sabemos lo que pasó en Inglaterra con el caso Profumo que golpeó a la sociedad del Reino Unido en los años sesenta. Sexo, aristocracia, prostitución, drama, espionaje. El escándalo estalló en 1963 después de trascender que el entonces ministro de Guerra británico, John Profumo, había tenido una breve relación con una bailarina de 20 años llamada Christine Keeler, quien también había tenido al mismo tiempo encuentros íntimos con el espía soviético, Yevgeny Ivanov, que intentaba obtener, indirectamente y a través de la chica, algunos secretos militares británicos para la Unión Soviética.

No pretendo acusar de nada, solo mencionar lo que ha pasado en el mundo cuando se interpone una mujer por el medio. Todos recordamos la película de una rubia peligrosa en los apuros que metió a su compañero de fatigas el policía. Puede ser que la tal Dina sepa mucho y pretenda Iglesias acallarla porque igual la mierda de las cloacas y el olor a podrido se vuelve contra él.

Que Iglesias es un ardid nadie lo duda. Cuando estaba en la oposición por su boca salía fuego. Y, hora que es gobierno, ¿qué dice? Bueno, ahora se ha reconvertido en un místico. Iglesias es un buen actor. Ahora que es poder, habla pausado, muy piadoso, pero no olvidemos dentro de él hay un animal feroz que actuará cuando las ocasiones le sean propicias porque es un buen domador de fieras.

Sánchez sabe que lo tiene que tener a su lado porque el animal feroz cuando está dentro de la jaula es dócil pero cuando sale puede dejar muchos heridos. Lo que hay que pensar es que Iglesias cuando estaba en la oposición era servilleta y ahora es mantel, el dicho guatemalteco, líbrate de él. Pero seguimos pensando los ciudadanos que las cloacas de las que hablaba Iglesias ahora pueden estar dentro de su alcoba. El tiempo lo dirá. Mientras tanto, la poca prensa que le critica y los pocos medios audiovisuales, que no tienen el viento a su favor, pretende acallarlos. Esto es pura tesis comunista y totalitarista y Iglesias tiene mucho de esto. Porque de demócrata, un comunista de extrema izquierda, jamás ha respetado la democracia y de cloacas son especialistas tanto en su construcción como en su mantenimiento. Y ya sabemos que las cloacas huelen a podrido.

Pablo Iglesias y sus cloacas
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