lunes. 08.08.2022

En uno de mis artículos, publicado hace un tiempo, decía ¡A dónde va el PSOE con Pedro Sánchez! Apuntaba que este líder, que nace de unas elecciones primarias, previo haber sido desterrado, vuelve con la escopeta cargada, llena de venganza y de revancha.

No se sabe qué socialismo anida en Pedro Sánchez. Su única palabra es gobierno progresista sin saber qué significa eso. Abraza el marxismo, personalizado en quien le quitaba el sueño, es decir, Pablo Iglesias. Pedro Sánchez ha tenido la habilidad de rodearse de una guardia pretoriana fiel, ya que ha constituido una empresa que depende del líder y, si este fracasa, irán, la mayoría, al paro, dado que no se les reconoce oficio alguno. De entonces para acá, mis pronósticos se están cumpliendo y creo que se cumplirán negativamente para un partido que fue bastión y defensa de los derechos, sobre todo, con Felipe González.

Las elecciones de Andalucía es la demostración inequívoca de que, cuando se identifica partido con persona, cuando cae la persona, cae el partido. Pedro Sánchez es un ególatra. Pedro Sánchez está endiosificado. Es el señor feudal. Ahí tenemos a la asesora y súbdita, una tal Adriana Lastra, lumbrera, sacada del desempleo allá por tierras asturianas, que nunca trabajó y que, de no estar en política, no sé cuál sería su empleo, sin haber pisado la Universidad dice tales barbaridades que solo se puede perdonar a un ignorante. Decir que la victoria de Juan Moreno en Andalucía tiene que ver con las ingentes cantidades económicas que el Gobierno transfirió a Andalucía por el covid-19 es un insulto a la inteligencia de todos los andaluces. Los trata de lerdos y de ignorantes. Se han dado cuenta que las andanzas de Pedro Sánchez son de tal calibre que está vendiendo España por mantenerse en el poder. Que se ha entregado en manos de terroristas. Que se ha entregado a manos de comunistas, de un comunismo rancio que pretende destruir todo. Se legisla tales barbaridades que solo es posible en un régimen totalitario de la época más sanguinaria de un Stalin que, por cierto, arrebató las cosechas de grano a los ucranianos y vendió el trigo para poder fomentar una industria en Rusia, provocando una hambruna de millones de ucranianos.

Están aprobando tantas leyes, tan excéntricas, gestadas por mentes perversas, carentes de lo que debe ser un orden social que favorezca la convivencia entre todos los españoles. Ya solo les falta regular las relaciones sexuales, los días y horas, las diversas «modalidades», pero todo se andará. Este presidente está dirigiendo a España hacia el desastre más absoluto, al hundimiento de la actividad laboral y, en definitiva, a la quiebra del Estado.

Decir que la victoria de Juan Moreno en Andalucía tiene que ver con las ingentes cantidades económicas que el Gobierno transfirió a Andalucía por el covid-19 es un insulto a la inteligencia de todos los andaluces. Los trata de lerdos y de ignorantes. Se han dado cuenta de que las andanzas de Pedro Sánchez son de tal calibre que está vendiendo España por mantenerse en el poder

En otro momento, también he dicho que, en palabras de Sánchez, tiene un equipazo, pero se está demostrando que el entrenador es tan malo que se está precipitando a la categoría regional. Sánchez es tan ególatra y su soberbia es de tal grado que, el día que los españoles lo lancen de la Moncloa, seguirá pensando que es una injusticia ya que todo su trabajo fue por dignificar la vida de los españoles después de haberles dado tantas subvenciones, ayudas a los que no quieren trabajar y me pagan así.

Me topo con las opiniones de un letrado, experto en Derecho Administrativo, Ramiro Grau Morancho, que hace un comentario de Sánchez en un periódico nacional. No tienen desperdicio sus opiniones. Transcribo algunas. «España, una nación con más de cinco siglos de historia y 47 millones de personas, no puede estar al albur de un individuo que confunde la realidad con sus paranoias, que no tiene ni idea de economía (a pesar de ser un falso doctor en economía) y que publica un libro, Manual de Resistencia, que le escribe Irene Lozano, a la que nombra secretaria de Estado para ‘pagarle’ el favor. En cualquier país normal, esas actuaciones y otras más, que me reservo, para no aburrirles, descalificarían a cualquier persona normal para ocupar cargos públicos, pero aquí tenemos a ese sujeto ocupando la presidencia del gobierno, nada menos. Pedro Sánchez es un psicópata, y un psicópata peligroso, que no solo puede hacer daño a su familia o seres queridos, sino que nos está jodiendo a los 47 millones de personas que vivimos en esta vieja piel de toro. Un tipo que, con tal de continuar unos años más, o previsiblemente, solo unos meses, no le importa ceder ante todo y ante todos, terroristas incluidos, separatistas vascos y catalanes o agravar una economía hasta dejarla el país en quiebra total. Un sujeto que es rehén del comunismo más rancio que subsiste en Europa, aquí representado por Unidas Podemos ¿ustedes creen, de verdad, que este tipo está bien de la azotea? Yo, no».

No se entiende como un presidente, ante una realidad de camino hacia la quiebra de la nación, del Estado y de la integridad territorial, está convencido de que solo él tiene razón. Todos los demás se equivocan. Solo él es la verdad suprema. Su ego es patológico.

Todos conocemos a personas con problemas psiquiátricos, que tienen delirios, paranoias o trastornos bipolares. Pero no son personas peligrosas, pues solo pueden hacer daño, en su caso, a las personas que viven o conviven con ellos, a sus compañeros de trabajo aunque la mayoría están sin trabajo, precisamente, por esos problemas: inadaptación al medio, conducta y relaciones sociales, pero claro, una cosa son esas personas, normales y corrientes, y, otra bien distinta, es ser el presidente del Gobierno de España. Sus delirios son peligrosos para todos los que nos consideramos españoles, pero no para sus aliados.

Esta paranoia mental de Pedro lleva a convertirlo en un ser ególatra. Esta egolatría es confundir al PSOE con Pedro Sánchez. El día que caiga Sánchez caerán las siglas que fundó Pablo Iglesias. En Europa, los partidos socialistas están en declive. En Italia, desapareció con Bettino Craxi. En Francia, con Hollande. En España, desaparecerá con Pedro Sánchez. Existe la socialdemocracia que no tiene nada que ver con este socialismo rancio de Pedro Sánchez. ¿Qué es para él el socialismo si lo ha mezclado de comunismo, de marxismo, si lo ha embadurnado con Ezquerra Republicana, con Bildu? ¿Qué PSOE es este? ¡Qué desguace! Sánchez, presidente, por la gracia de independentistas, comunistas-marxistas y terroristas!

Los socialistas, de verdad, ven que se acerca el huracán. Tienen miedo al Rey Sol. Muchos piensan que no se va a presentar a las próximas elecciones. Prefiere dejar un país y un partido convertido en un solar antes de verse humillado. Ese día no solo será ¡El adiós de Sánchez! Ese día será ¡adiós PSOE!

¡Pedro, adiós! ¡Adiós, PSOE!
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