jueves 20.02.2020

TRIBUNA | El periodismo en San Francisco de Sales

cimas

Sí, hoy se celebra la fiesta del santo obispo de Ginebra y patrón de los periodistas, pese a que muchos de estos ignoren las razones por las que Iglesia decidió ese bendito patronazgo. Pues nada más y nada menos que por su lucha incruenta contra los herejes que invadían Suiza y países adyacentes, principalmente calvinistas. No hubo, pues, derramamiento de sangre… de parte de los católicos; pero no así del lado hugonote, dispuesto a barrer toda huella católica. Nuestro héroe y santo, Francisco de Sales, ideó contrarrestar la acción material y armada de los partidarios de Calvino, con la predicación del Evangelio de Cristo, cuando se podía, y con los escritos u Hojas Cristianas redactadas en lugares escondidos, sin apenas material, medios, ni gente que colaborase con Francisco para la confección de las Hojas. Pero burla burlando, al tiempo que esa batalla oscura y amenazante atacaba a los católicos, en bodegas y caseríos suburbiales iba brotando el fruto de lo que más tarde llamaríamos periodismo.

Primero, para poner en práctica la idea de la propagación evangélica, y después para que el mundo, la gente, pudiese comunicarse mediante papeles periódicos. Era, uno de los inventos de intercomunicación en el Mundo y entre poblaciones y habitantes —alejados entre sí— más eficaz en aquellos tiempos. Y más tosco y trabajoso, pero era ¡el Periodismo! Sí, porque para la edición de las Hojas de Francisco de Sales, era preciso acarrear mucho papel, que sería empapado de tintas más que caseras; y cosidos, pegamentos, cordeles, rodillos impresores… Y no menos importante, organizar un grupo de los obreros voluntarios para la distribución y trazado de itinerarios a diferentes destinos. Además de sustitutos del obispo de Ginebra para escribir los contenidos literarios, escribientes de los que no había muchos. Pero el invento funcionó y el trabajo apostólico salió adelante. Y el periodismo continuó hasta ahora mismo, hasta el presente, con otros elementos, otros servicios públicos, otras técnicas, otros equipos… Periodismo en fin, en gran medida debido a actuaciones apostólicas, como las de la agrupación de fieles de Cristo, con el obispo de Ginebra a la cabeza. Con el afán de servir a Dios y a la humanidad.

Hay que conocer bien para bien servir. Hay que sentir espiritualmente, para ser más solidarios con el hermano. Y eso es, creo yo, lo que hoy formaliza un buen sector del periodismo actual.

Elegir es un privilegio ante el periodismo de hoy. El infinitivo conocer es de gran importancia en el correr de este tiempo. Habrá algún medio de comunicación que derive; pero hay muchos distintos medios comunicativos que tratan de que la sociedad esté más y mejor abastecida de noticias. Y si son buenas, mejor. Distinguir el percal con el que hoy se viste la sociedad es un deber del ciudadano y del periodista. Y para eso hay que leer, comparar y seleccionar…

Termino con una anécdota más o menos ad hoc. Hace unos años, en la Escuela de Turismo de León (adonde yo acudía dos veces por semana), un alumno me entregó el encargo que había solicitado a la clase, trabajo relacionado con los destinos turísticos más apetecibles, a juicio de cada cual. Ninguno de los proyectos estaba relacionado con León y su región. «Es una buen proyecto, comenté al autor, pero me entristece que no hayas elegido ninguna ruta leonesa y su entorno; por ejemplo el Valle del Silencio, las ‘torres’ ciclópeas de Valdeón y Sajambre y las Tierras de la Reina; o el paisaje increíblemente bello de Riaño y El Pando. Esos lejanos paisajes que mencionas en tu trabajo, ¿cómo puedes valorarlos si ni siquiera los conoces?».

El alumno bajó la vista, fuese y no hubo nada.

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