miércoles. 10.08.2022

Sinceramente creo que no tiene porqué ser así, y el ejemplo más ostensible lo podemos encontrar en la figura de Diógenes ( EL Cínico ), sin que pueda mediar confusión con el otro Diógenes Laercio. Al cínico, se le puede analizar como un brillante exponente ético e incluso en el pensamiento de estos nuestros días, aunque su conducta fué a todas luces intencionada e inmoral (Sociedad del siglo IV a.d.c.) ahora bien, será necesario pensar en ella y discernir de lo que es, vida moral y saber moral; la primera para tantos que profundizamos en propios momentos y días, se torna más dilatada que la segunda, pues es y será efectivamente un constituyente de aquella, siempre y cuando tomemos la generalidad, «Vida» en una significación biográfica y jamás biológica ya por defecto entendible, disparamos lo que hacemos y construimos; ahora bien, lo acontecido en nuestro pasado es y será a todas luces, vivir desde el trazo biográfico y entendible por todos, cuál testigos, agentes y actores, pero sobre todo, espectadores de nuestra propia existencia y vida moral o en su caso Inmoral. Según Platón y en respuesta hacia qué clase de persona le parecía Diógenes, su respuesta fué tan concisa, como enigmática; ¡se había vuelto loco!, pero pienso particularmente, que su respuesta se adjuntaba a cierta ausencia de inmoralidad; ¿pero?, ¿ la moralidad Diogenésica es y fué lo que la sociedad pasada y presente entendió como lo correcto y aceptable?. En conciencia y hacia la propia sociedad actual la moral, la moralidad, tiene su corresponsabilidad sobre todo y ante todo con el propio lenguaje verbal, la palabra, palabras y acciones de acuerdo con los dictados de la moral, es y será ella misma la observancia de reglas impuestas por lo socialmente heredado, no obstante, la ética surge como tal, en la propia interioridad del ser humano, la persona, mediante la reflexión, propia elección y concreción de los valores más estimados, es decir; los principios canjeados en la actualidad en fines consecuentes hacia la minoración de la inmoralidad atávica, es la propugnación de un asentimiento de ética cierta, y más en cuanto convencer y convencernos a todos e inclusive por ausencia del propio pensamiento y debate particularizado al respecto. Observamos, vemos, escuchamos y leemos a nuestros semejantes, tal que en una escala ascendente de falsedad estatutaria connivente así mismo con todos y aceptada sin debate, como autores de nuestra vida, sentimientos y corrupta sociedad, pero, comentamos nuestras dudas en lo manido y la recalcitrante duda deseada de la justicia, como el ancla deseada y que todo lo soluciona (sic). La Inmoralidad por sí misma, no tiene por qué crear conflictos en el todo y con todos, pero cuando la misma se ampara en el sustento de la justicia-ética por siempre nos envasará al fracaso colectivo; sufrimos aña tras año la diletancia y el alargamiento de la disputa controvertida en cuanto a la elección del P. Judicial y el porqué ? es bien sabido, luego es ético y moral o Inmoral, cuando es él mismo quien protege la propia Inmoralidad política hacia los compromisos Legislativos y Ejecutivos principio y fín de la salvaguarda de el mayor acto Inmoral y Ético en ausencia, atañente a seres sin el mínimo escrúpulo y al amparo de la falta de independencia en cuanto a los tres poderes constitucionales independientes de este nuestro estado de derecho; cualquier gobierno, hace y hará el controlar la judicatura en todos sus aspectos, como garante y avalista de que sus inmoralidades serán diluidas e incluso, añado, comparativas y compatibles, como ese mal precedente Diogenésico; no obstante en su sabiduría holística y filosófica, enseñaba lo que en nuestra sociedad era inversa pero en la creencia ya superada; sabiduría sin ambages.

En conciencia y hacia la propia sociedad actual la moral, la moralidad, tiene su corresponsabilidad sobre todo y ante todo con el propio lenguaje verbal

(Inmoralidad física). decía, Percy B. Shelley ( escritor, ensayista y poeta romántico Inglés, 1.742 ), que el gran secreto de la moralidad era y es el amor, amor libre, orgullo, minimizando en lo físico, pues en nada podrán ser compatibles o comparables al secreto a voces mejor guardado y que todos conocemos. La reiteración con todos las palabras y pensamientos individuales y morales dirigentes en nuestra conducta, actitudes, emociones, valores éticos, culturales y factores ambientales, sociales, tendrán por siempre una gran influencia en el comportamiento de cualquier individuo. Skinner ( filósofo, psicólogo estadounidense....), en la década de los 60, propugnaba la necesidad de un análisis general de conducta dirigida hacia la sociedad y he de admitir, cuán necesaria y obligada en ayuda y de la ausencia de ética estructural, merced a la

Una persona inmoral, ¿carece de ética?
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