viernes. 03.02.2023

El problema de Santa Marina de Valdeón La nieve que no cayó y los problemas Interés por los bolos y la lucha leonesa

El artículo publicado en el Diario de León, 14-01-03, sobre la mala gestión que el Ayuntamiento de Posada de Valdeón esta realizando de los medios mecánicos y personales de que dispone para dar comunicación a los pueblos aparece la declaración de un señor, cuyo vehículo se ve volcado en la foto, culpabilizando a «aquellos que han impedido que tengamos una carretera digna». Quiero decirle que estoy totalmente de acuerdo con él. Lo que ocurre es que no creo que esté entre los que desean una carretera digna y sospecho sinceramente que dirige sus acusaciones hacia el lugar equivocado. Diríamos que él mismo se encuentra entre los culpables de que no se haya hecho ya la carretera y no la mayoría de los vecinos, que llevamos padeciendo toda una vida la incomunicación por la nieve, lo que no es su caso que apareció por aquí hace dos días. No somos los vecinos los culpables de sus «desgracias». Más bien debe buscar las culpabilidades mirando hacia aquellos que sí han impedido que la carretera esté hecha por que no pasaba por donde a ellos les apetece, curiosamente por la sombra y por encima del río, donde ni las quitanieves disponibles ni la sal podrían eliminar el hielo. ¿Qué hubiera ocurrido si el vuelco se produce a la orilla de del río? Respecto a la comunicación de Santa Marina de Valdeón con el exterior durante el fin de semana pasado, queremos aclarar que durante todo el sábado, el día 11, estuvo, incomunicado totalmente. La quitanieves del Ayuntamiento abrió de Posada a Santa Marina sobre las diez de la noche, pero sólo hasta el centro del pueblo, dejando sin limpiar un tramo de unos 400 metros que separan el pueblo de la carretera de Pandetrave, que curiosamente sí ha permanecido limpia permanentemente, pero sin poder acceder a ella por culpa de ese pequeño tramo sin limpiar hasta 48 horas mas tarde, el lunes día 13. David Rodrigo Pérez y José Bulnes Marcos (Santa Marina de Valdeón). El día 9 del presente mes, a las 16.00 horas, desde la Clínica Altollano se requiere el servicio de una ambulancia para el traslado de una enferma a la residencia de la tercera edad de la localidad de Vegacervera. Se deniega el servicio alegando que la carretera está en malas condiciones para circular. Se dio la circunstancia que ese trayecto lo acababa de hacer yo personalmente y la carretera se encontraba perfectamente limpia, y así lo hice saber a la persona que me atendió, sin que mi insistencia sirviera para nada, motivo por el cual me hice cargo de la persona enferma e inválida y la trasladé en mi propio coche a su destino sin el más mínimo contratiempo. Señores: ¿En qué país vivimos, si cuando un servicio público de primera necesidad se paraliza por el mero hecho de anunciar nevadas, sin contrastar la realidad? ¿Qué pasará cuando de verdad caigan cinco centímetros? No quiero ni pensarlo. Marcelino García Díez (Matallana de Torío). Tengo visto y comprobado que los bolos leoneses sólo interesan a quienes los juegan y que en general no suelen ser jóvenes sino más bien adultos. Muy adultos. Y frecuentemente jubilados. Y como espectadores en las gradas del Polígono X, cuatro gatos y raramente gente joven. En el resto de las Boleras de la capital, ver a un chaval mirando y ya no digamos jugando resulta rarísimo. Por contra, frente a este seguimiento limitadísimo y mínimo de los concursos más o menos oficiales de bolos, observo una presencia masiva de espectadores en las competiciones de lucha leonesa. Bien, pues lo que quiero reflejar es que vengo observando que la atención mediática a estos dos deportes está siendo desproporcionada, o sea inversamente proporcional al interés que despiertan fuera de quienes lo practican para pasar el rato. T. Antonio Aparicio (León).

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