domingo 29/11/20

Prolonguemos la calle y el nombre de Ordoño II

Las obras que actualmente lleva a cabo el Ayuntamiento de León en la avenida de Ordoño II y cuyo final nadie sabe qué sorpresa nos deparará, puede ser la ocasión de rendir por fin el homenaje y el eterno agradecimiento que León le debe al rey que hizo posible, entre otras innumerables obras y hazañas, nuestro monumento más emblemático, nuestro orgullo de leoneses, la Catedral de Santa María, tras de cuyo Altar Mayor reposan sus restos y que atrae a turistas y visitantes tanto nacionales como extranjeros. Es, sin la menor duda, el mayor atractivo monumental y turístico de la ciudad, por lo que todo homenaje en memoria de su promotor siempre estará justificado, al tiempo que contribuiremos a divulgar la Historia del antiguo Reino de León, desaparecida de los libros de texto por cuestiones políticas, como tantas otras cosas.

El proyecto que sugerimos ya tiene marcado su trazado en línea recta sin perder nunca de vista a la Catedral. Bastaría con llevar su nombre desde la Glorieta de Guzmán hasta su confluencia con la carretera de Zamora. Y allí, en la nueva Glorieta construida frente al Palacio de Congresos, se culminaría la obra levantando en su centro la gran estatua que León le debe, y que desde el final de su calle señalaría con su brazo y su mirada a la Catedral que no pudo ver terminada. Sería además el último recuerdo que se llevarían nuestros visitantes al abandonar la ciudad viendo expuesta públicamente una de las figuras más relevantes, si no la más, de nuestra Historia. Para su financiación acaso bastaría con dedicarle lo presupuestado para esa proyectada recreación regia que se pretende instalar sorprendentemente en la nueva y coloreada avenida.

Prolonguemos la calle y el nombre de Ordoño II
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