lunes 26/7/21

Un pueblo orgulloso de sí mismo

Yo quiero un pueblo orgulloso de sí mismo, sin que ello impida compartir lazos de solidaridad con otras regiones españolas. No cabe circunscribir esa solidaridad a un marco autonómico. No entenderé que se nos diga que tenemos que ser menos solidarios con Extremadura que con Castilla. No comparto eso que dicen en la Junta de que una emigración dentro del marco autonómico no se considere emigración e incluso hasta se fomente. Pero entiéndase bien no sólo no somos anti-Castilla, somos pro-Castilla. De algún modo si existe Castilla es que existe también la Región Leonesa y la actual autonomía anula ambas identidades.

Quiero un pueblo que sintiéndose orgulloso de su pasado no se encierre en el mismo y mire a su futuro. Creo que en una historia más basada en la actividad de los hombres y mujeres que en aquella que relata una sucesión de reyes y reinas. La base de ese orgullo no está en las actitudes individuales que pudieran tener esos reyes, la base tiene que estar en mucha mayor medida en lo que es la trayectoria como grupo humano.

Ese orgullo en la Región Leonesa hay que vincularlo en gran medida a que a lo largo de su historia ha buscado siempre que el pueblo tuviera un papel importante en las decisiones a adoptar. Es en la Región Leonesa donde se desarrollan las Cortes de 1188 que la Unesco reconoce como Cuna del Parlamentarismo. Pero claro no es este un hecho aislado así el Regnum Imperium Leonés venía a representar la idea de «unidad dentro de la pluralidad.

Quiero un pueblo que sintiéndose orgulloso de su pasado no se encierre en el mismo y mire a su futuro

De este modo lo define Alfonso Sánchez Candeira: «El reino de León se aviene perfectamente el concepto de «imperio» tal y como se entendía en la Europa medieval; esto es un organismo político unificador, verdadero superestado encaminado a crear una unidad por encima del particularismo representado por los diversos reinos que dentro de él conservaban su independencia». Sin embargo esos reyes rechazaban el título de emperador por cuanto consideraban que el de rey de León era equivalente al de emperador nacional.

Ese carácter que prima las posiciones políticas se da también en el Fuero de León que un autor como Gilbert considera que fue «el primer fuero municipal del que todos los demás pueden considerarse derivados o variantes». Ello también le lleva a afirmar que ninguna Región española acumula esta cantidad de textos forales. Sin embargo hoy parece que tenemos que decir casi en voz baja «nosotros también tuvimos fueros». Incluso en muchos lugares de España esta reivindicación, que no es más que recoger parte de nuestra historia, se vendría a entender como un proceso de imitación.

Quiero un pueblo leonés que sea reivindicativo ante las injusticias y la centralización continuada de servicios. Que no asuma como algo inevitable su decadencia y se rebele contra aquellos que la provocan o permanecen impasibles ante ella.

También que sea activo en la recuperación del mando de su propio destino. Que promueva iniciativas ya sea de tipo social, económico o político para superar las adversidades.

Quiero que seamos capaces de superar nuestras propias tendencias a ser muy individualistas y conseguir primar el avance como un objetivo común. Hay una identidad leonesa que debe trascender los planos ideológicos. El respeto a esa identidad es clave para que España sea un marco plural de convivencia. Es el modelo leonés de España de «unidad en la pluralidad» que es muy diferente de esa España uniforme que dibujan tanto los independentistas como los que agitan la bandera de España como si fuera patrimonio exclusivo de aquellos que tienen sus mismas posiciones políticas.

La trayectoria social como pueblo es mucho más importante que lo que pudiera ser la tarea de aquellos que tenían o tienen las posiciones de poder en un determinado momento. Pienso que en demasiadas ocasiones se ha dado mérito a unos reyes leoneses y se ha olvidado que esa trayectoria ha sido impulsada por los leoneses en su conjunto. No creo que sea casualidad que desde el Reino de León se impulsasen los grandes centros universitarios de Santiago de Compostela o de Salamanca. Tampoco que sea un «ocurrencia» de un determinado rey. Hay un polo social que ha llevado a que todo esto haya sido posible.

Creo esencial que los leoneses sean capaces de diferenciar lo que es esencial e importante de lo que puede ser secundario en la defensa de sus propios intereses. Para ello deben conocer en qué medida defienden sus propias posiciones las personas que les representan en las diferentes instituciones. En ese sentido la elección habrá que basarse más en la persona que se elige en cada demarcación.

El futuro es algo que se construye cada día. Para superar las dificultades es necesario el evitar la resignación y tener la fuerza del convencimiento de que es posible un futuro mejor.

Un pueblo orgulloso de sí mismo
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