sábado 8/8/20

¿De quién es responsabilidad la Fiscalía General del Estado?

Qué pregunta tan dramática y tan esclarecedora de lo que está pasando después. Quiero decir que las consecuencias las estamos viviendo ya, o sea, sufriendo ahora. De verdad, ¡qué desfachatez! Aquí vale todo, no pasa nada y, por ahora no hay aplausos, pero todo llegará. El doctor fraude tiene ganada con creces la cátedra de la trampa, la mentira, la contradicción, la cara dura, etc. etc. y así seguimos.

Muchos de los acontecimientos, últimamente vividos, se dice, se rumorea, que vienen amparados por Lola Lolita Lola, fiscal general del Estado. Vaya usted a saber. Hombre, a ella estas cosas le gustan. Lo mismo llama maricón a un juez conocido, que se cambia de ministra de Justicia a fiscal general del Estado como el que se cambia de camisa. Y no pasa res de res. Ya hemos convenido que aquí todo vale y el que no esté de acuerdo que busque otros lares.

Pero todo esto, no debe llamarnos la atención. ¿El jefe supremo lo aprueba y lo promueve?, pues ya está. Punto en boca. Pero es increíble que un ser así, siga embaucando y, lo que es peor, la gente siga tragando. Pero tenemos lo que tenemos. Nos lo ganamos día a día a pulso.

Ahora, que estamos a punto de superar el coronavirus, debería ser un buen momento para reflexionar y apartar todo aquello que no hayamos hecho correctamente. No es bueno ganar por ganar, caiga quien caiga. Nuestra sociedad y nuestro país necesita conocer que cuando ganamos es porque hemos hecho una buena labor siguiendo los cánones de los trabajos bien hechos. Lo demás no vale. No vale para dejar huella . Vale para engañar y huir hacia delante. Nunca se alcanzó el éxito así. La popularidad, sí. El éxito y la admiración, no.

Vamos a padecer en España, de inmediato, la gran crisis económica que los expertos no dudan en definir como la más dramática vivida por España desde hace muchas décadas. Si no estamos preparados, mejor dicho, muy bien preparados, esa crisis nos ganará y eso sería nuestra ruina, no solo económica, sino también de convivencia. Se nos avecina una época muy complicada.

¿Y cual es o cual sería el camino para vencer a esa crisis venidera y salir triunfantes de ella?

La solución tiene que nacer de nosotros mismos y nuestra clara actitud de vencerla. Unión de criterios, los mayores consensos posibles, una fuerte disciplina para cumplir con lo que dicten los expertos, voluntad de ganar la batalla, plena disposición y actuación como si todos perteneciéramos al mismo partido. No debemos caer en la trampa de que unos saben más que otros porque entonces, volveríamos a la casilla de salida y nunca llegaríamos a la meta ansiada que es vencer a la crisis.

Tenemos que tener voluntad de ganar y eso, por sí mismo, se convierte en herramienta invencible para que todos nos beneficiemos de la victoria. Somos muy amigos de ello, pero no podemos pensar en vencedores y vencidos. Hacerlo así sería firmar nuestra sentencia de no recuperar lo que teníamos antes del puto coronavirus que nos ha traído hasta aquí, de mala manera.

Hay que estar dispuestos y preparados. No será un camino de rosas. ¿Cuando el éxito no lleva consigo, esfuerzo, malos momentos, super dedicación, trabajo a tope, sacrificios y claridad de ideas persiguiendo lo que es bueno para todos? Pues hagámoslo. Tenemos moral para eso y para mucho más. Pensemos en nuestros compatriotas y en la gente joven que todo esto les ha pillado con el pie cambiado y deben recuperar la senda correcta para alcanzar sus sueños. Ellos, la generaciones venideras, merecen la pena y serán quienes deberán hacerse con las riendas de nuestro país, a su debido tiempo. Pero ahora, toca ponerse el mono de trabajo y activar nuestras meninges para crear y creer que lo vamos a conseguir. Será el primer paso paga alcanzar esa victoria que todos queremos.

Demos el ejemplo y de paso eliminemos la dudosa imagen que se tiene de España cuando nuestro país, tiene que gestionar un problema como el actual. Querer es poder y está claro que nuestra sociedad quiere de forma seria e intensa, acabar con esta crisis que nos ha tocado vivir.

No se puede ir por el mundo moderno haciendo las preguntitas que le gustan al doctor fraude, y cuando se le contesta, que nos responda, «pues eso».

Pues eso, no es de recibo.

¿De quién es responsabilidad la Fiscalía General del Estado?
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