miércoles. 08.02.2023

Leo en este periódico que Rodríguez Zapatero tiene una hija madridista. Es lógico, lo raro es que él sea culé. Los hijos no son nosotros con unos años menos, sino ellos mismos y sus circunstancias, en estos tiempos casi siempre adversas, aunque las de unos más que las de otros. Lo previsible es que si usted canta en un grupo heavy a sus retoños les guste el gregoriano, y en el cuarto en vez de un póster de Metallica tengan uno de Hello Kitty. Un caso aparte es del un amigo mío a quien nada más entrar por la puerta de casa sus hijos le hacen la ola y genuflexiones, pero es sólo porque al salir se lleva consigo el mando de la tele, el ketchup y el portátil. Así, cualquiera. La hija de Zapatero está trabajando de becaria en el canal de televisión del Real Madrid, con palabras de elogio de sus compañeros. Ahora, las reuniones familiares tendrán más chispa. Ah, el fútbol. Si no es porque nos permite discutir con quienes más queremos ¿dónde está la gracia? Tampoco hay que cerrarse a la posibilidad de que el ex presidente vea la luz y se convierta. Aunque, en eso del balón son raros los cambios de bando. Ni la economía se aprende en dos tardes, ni el madridismo en dos partidos.

Uno mismo es del Madrid, la Cultu y de Patatas Blas. Y también de Jesús Calleja, nuestro paisano ha logrado convertir su programa en Cuatro en un ejemplo del entretenimiento inteligente y noble, de que es posible una televisión que no entontezca al espectador. Combina con genialidad deporte, humor y valores. ¿Quién da más? Cada domingo mete un golazo. Terminará siendo, si no lo es ya, uno de nuestros mejores reclamos turísticos. Llevémoslo a Fitur.

Si el diálogo entre civilizaciones está dificilillo, el de entre generaciones tampoco es que haya sido nunca para tirar cohetes. Antes a los padres les gustaba el románico y los hijos eran más de gótico, y así no había forma de decorar el castillo. ¿Zapatero, culé confeso, tiene una hija madridista? Hay rebeldías con causa y esta parece una de ellas. El orden cósmico siempre termina encontrando su sitio. Además, nuestro paisano es un político pragmático, al que nos podemos imaginar diciendo: «Uf, quita, quita, mejor ahí, que la otra solicitud la presentó en Faes».

Rebelde con causa
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