domingo 22/5/22

Hay una bonita ciudad en el suroccidente de Colombia que se conoce como ‘La Ciudad Blanca’. Fundada en 1537 por el español Sebastián de Belalcázar, Popayán es la capital del departamento colombiano del Cauca, es una localidad hermosa que conserva el estilo colonial por lo que el gobierno de Álvaro Uribe decidió que fuera patrimonio cultural, por su arquitectura, gastronomía y sus procesiones de Semana Santa que, a su vez la Unesco determino que fueran Patrimonio Cultural e Inmaterial de la Humanidad.

Desde 1556, la Semana Santa de Popayán, se considera una de las tradiciones más antiguas y con más arraigo popular de todo Latinoamérica, este año he tenido la oportunidad de vivirla directamente. Desde el Martes Santo hasta el sábado anterior a la Pascua de Resurrección tienen lugar 5 procesiones nocturnas dedicadas respectivamente a la Virgen María, Jesucristo, la Santa Cruz, el Santo Entierro y la Resurrección. Todas las procesiones se caracterizan por el fervor y la devoción popular que se ha trasmitido durante siglos de generación en generación, por las tallas de sus pasos que en su mayoría son de madera y datan del siglo XVII, que los payaneses cargan sobre sus hombros vestidos con túnicas, capirotes en sus cabezas y cíngulos en su cintura.

Esta intensa experiencia me traslada a los recuerdos de los esfuerzos que realizamos para conseguir que nuestra querida Semana Santa leonesa tuviera distintas declaraciones regionales, nacionales e internacionales, pudiera recuperar viejas tradiciones o instaurar nuevas costumbres y procesiones que con el tiempo están arraigadas en nuestro acervo de Semana Santa.

Siguiendo el ejemplo de Popayán en 2009, creo que es el momento de trabajar en común por parte de todos, administraciones públicas, instituciones eclesiásticas, organismos privados, parlamentarios y papones de las cofradías, para iniciar el proceso en que la Unesco considere que la Semana Santa de León y su provincia es Patrimonio Cultural e Inmaterial de la Humanidad.

En su día un empeño similar permitió que las Médulas fueran declaradas Patrimonio Mundial o de la Humanidad. Y también aunando voluntades logramos que este organismo internacional, dependiente de la ONU, certificara que los Decreta de 1188, sancionados por el Rey Alfonso IX de León, son el origen de la cuna del parlamentarismo europeo. Ahora con el apoyo conjunto se puede lograr tan noble objetivo que tan importante beneficio repercutirá para León, Ponferrada y el resto de los ayuntamientos de nuestra provincia que procesionan por sus calles su imaginería cada año.

Se cumplen los requisitos, se puede alcanzar la meta, considero que es la Diputación Provincial de León quien debe iniciar este expediente, primero aprobando la declaración de Interés Turístico Provincial de la Semana Santa de toda la Provincia como solicité en 2015 al entonces presidente de la institución provincial y acto seguido realizando un inventario de los elementos y manifestaciones que se desarrollan en la Semana Santa leonesa que, según la Unesco es el primer paso que se debe llevar a cabo y, se valora que sea la propia comunidad local la que se implique y apoye la candidatura que, tendrá que presentar la Junta de Castilla y León al Ministerio de Cultura para que este a su vez lo eleve al organismo internacional para su examen y, en su caso, aprobación.

Este propósito merece esmero y dedicación, pongámoslo en marcha. Convoquen a la sociedad leonesa, es la hora de tan alta misión.

Reflexiones escritas un Lunes de Pascua
Comentarios