lunes. 05.12.2022

Mucho se está hablando de Pedro, de apellido, Sánchez Castejón, de rebote presidente de la España que es y que él está transformando para no ser. No esperemos los españoles que este personaje nos deje una patria grande, próspera y libre. No. Nos dejará un reino empobrecido. Nos dejará un secarral, un campo de tal aridez que tendrán que venir muchos aguaceros para que pueda dar fruto.

Este ser no sé quién le educó ni cómo. No sé qué aprendió en la universidad. Sabemos que es doctor en Economía. Parece ser que hizo sus pinitos como profesor. No consiguió cátedra en la universidad. Tuvo la sagacidad de encontrar un tribunal que, sin someterlo a una prueba de conocimientos, consigue cátedra en la política y lo nombran presidente del Gobierno con destino y ejercicio en La Moncloa.

Este Pedro no fue a los campamentos del frente de juventudes. Este Pedro no cantó nunca el Cara al Sol ni aquello de Gibraltar, Gibraltar, punta amada de todo español. Este Pedro está cavando nuevas trincheras. Está construyendo en los sótanos monclovitas un nuevo bunker. Se está aprovisionando de nuevas armas para hacer frente al enemigo. Sí, al enemigo que es España. Está instruyendo a un grupo guerrillero, dispuesto a disparar contra todo aquello que se mueva. Para ello, tiene satélites espía, los medios de comunicación afines, que trabajan para el batallón, Sánchez Castejón.

A Pedro, no le importa lo que dijo Montesquieu. Pedro, antes de las elecciones, la única verdad que dijo es que el poder judicial depende del Gobierno y es el arma mortífera que está preparando

Está tratando conseguir nuevas armas en el mercado negro que no sean detectadas por el enemigo y, cuando este se mueva, aniquilarlo y dejarlo indefenso. Sí, las armas que trata de conseguir no son aviones de sexta generación, ni cohetes hipersónicos, es el arma que no mata físicamente pero sí destroza psicológicamente. Esta arma es la Justicia y sus tiradores, los jueces afines.

El poder judicial se considera un poder independiente y los jueces deben administrar justicia ajustándose a la legalidad. La realidad es que en lo que se refiere al mundo político hay jueces, magistrados que no son independientes, ni administran justicia ajustándose a las leyes. Son mentes que sirven al poder y que el poder paga con importantes estipendios.

A Montesquieu se le considera el padre de la separación de poderes y dice: que llama poder judicial, no porque juzga según la ley y hace ejecutar lo juzgado, eso no sería poder sino facultad, sino porque se le supone a la judicatura tener un poder de resistencia a las injerencias del poder ejecutivo o el legislativo en la propia función jurisdiccional. Lo cual presupone la necesidad de una corporación judicial independiente. A Pedro, no le importa lo que dijo Montesquieu. Pedro, antes de las elecciones, la única verdad que dijo es que el poder judicial depende del Gobierno y es el arma mortífera que está preparando. Va a sentar en el Tribunal Constitucional a correligionarios, entre ellos, alguno proclive a la independencia de Cataluña y otros proclives a un cambio constitucional.

Sí, españoles de verdad, vamos a presenciar hechos y dictámenes que nos sorprenderán pero que los españoles solo nos quedan la única arma que tenemos: el patriotismo que debe inundar las calles y las plazas.

Hasta las próximas elecciones se está montando un teatro que vamos a presenciar grandes obras protagonizadas por el actor principal por nombre Pedro. Las obras que se van a ver serán: referéndum en Cataluña. Segunda obra: Los presos vascos, etarras, criminales, en la calle. Tercera obra: Proclamación de la República catalana sin condena para los sediciosos. La siguiente: Eliminación del castellano no solo en Cataluña sino en Valencia, Baleares. Más: Proclamación del estado federal. La gran traca final someter a referéndum la forma política del estado y proclamar la tercera república.

Todas estas representaciones teatrales serán recurridas por la oposición y serán rechazados los recursos porque los miembros del Constitucional, en una clara manifestación inconstitucional y contrarios a toda ley, cometerán el mayor atentado contra el estado de derecho pero satisfacen los deseos de: catalanes, vascos, comunistas, republicanos y toda la metralla antiespañola. Los jueces rechazarán los recursos pendientes y declararán legal la Ley del aborto, la Ley Celáa de Educación, la de la Eutanasia y serán favorables a todos los recursos que el destronado rey Pedro presente cuando esté en el banquillo de los caídos.

Pedro habrá conseguido su objetivo: maniatar al poder cuando lo defenestren. ¡Ay, Pedro! no pasarás a la historia por ser el grande sino por ser un felón y un traidor a la patria Te voy a recordar, una vez más, lo que cantábamos en los campamentos para reivindicar Gibraltar «A mi Patria le robaron, tierra hispana del Peñón y sus rocas hoy hollaron con la asta de un extraño pabellón. Si en trincheras comunistas la bandera roja y negra yo planté, aunque muera en tu conquista en tus rocas mi estandarte clavaré».

Los españoles no vamos a clavar ninguna otra bandera que no sea la roja y gualda. No vamos a usar más armas que la españolidad. Pedro Sánchez Castejón caerás en la sima más profunda que tu has cavado. Te destronarán de tu reino y del templo patrio no quedará piedra sobre piedra. Volver a construirlo será muy difícil porque en herencia te llevas el Tribunal Constitucional con unos jueces inicuos que van a satisfacer tus veleidades y, en el exilio, gozarás de haber maniatado al próximo Gobierno y seguir disfrutando de tu reino.

El reino de Pedro en el exilio
Comentarios