sábado 21/5/22

Ante el artículo recientemente publicado en el Diario de León (sección de Opinión), titulado La Ley de Violencia de Género: Pesadilla para el hombre de Felipe Pérez del Valle, abogado del Ilustre Colegio de Abogados de León y profesor de la Facultad de Derecho de la Universidad de León, nos vemos obligadas a corregir aquellos múltiples errores o mentiras que, por confusión, imprudencia o dolo, ha cometido en su texto.

Por más que lo hemos intentado no conseguimos visualizar el problema que supone para Felipe Pérez del Valle que las denuncias por violencia machista hayan aumentado, dato que evidencia que las mujeres estamos empezando a perder el miedo ante las represalias por parte de nuestras parejas o ex parejas cuando nos maltratan; pero que también significa que nos sentimos cada vez más seguras para poder romper con una situación que atenta de forma directa contra nuestra integridad física y emocional.

Sin embargo, en lugar de alarmarse porque en pleno siglo XXI existan hombres que sigan percibiendo a las mujeres como objeto al cual poseer, manipular y agredir a su antojo, incluso hasta arrebatarnos la vida asesinándonos, las lamentaciones vienen porque, según él, a los hombres se les llama ‘machistas’ o ‘maltratadores’, acusando directamente de ello a las asociaciones feministas. Sí, acusa a las mismas entidades que destinan el dinero que reciben, concurriendo a subvenciones públicas y privadas, a llevar a cabo el trabajo que corresponde a las administraciones públicas, sosteniendo así los gastos de pisos de protección, terapia psicológica, apoyo socioemocional y defensa jurídica, entre otros, para las víctimas supervivientes de violencia machista.

Afirma que a los hombres no condenados «en ningún caso se les compensa, indemniza o se les pide perdón por sus ‘padecimientos’ derivados de la detención policial, estancia en un calabozo una noche [...], el sometimiento a un procedimiento penal e incluso la prisión de alguno de ellos una temporada». Sin embargo, omite que no todas las sentencias no condenatorias lo sean porque son denuncias falsas, sino porque pueda darse una absolución por falta de pruebas o por sobreseimiento provisional o libre

Recordemos que no es hasta 2003, a raíz del asesinato de Ana Orantes, cuando se empieza a llevar a cabo un recuento oficial de las mujeres víctimas mortales de la violencia machista, llegando a la espeluznante cifra, a día de hoy, de 1.136 mujeres asesinadas por sus parejas o ex parejas. Por muy insignificante que este número le parezca al autor del artículo en cuestión, se trata de terrorismo machista. Desconocemos la razón que puede motivar su aversión hacia las mujeres en general y hacia las víctimas de violencia machista en particular, pero de lo que sí estamos seguras es de que esto no justifica las mentiras vertidas en su artículo, tan insostenibles que pueden desmontarse con datos totalmente objetivos como mostramos a continuación.

En primer lugar, según el abogado Felipe Pérez del Valle, desde la entrada en vigor (29/06/2005) de los efectos penales de la Ley Orgánica 1/2004, de 28 de diciembre, de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género, «el número total de asuntos penales registrados en los Juzgados de Violencia sobre la Mujer ha sido de 3.170.349». Sin embargo, en la página del Consejo General del Poder Judicial (https://www.poderjudicial.es/cgpj/es/Poder-Judicial/En-Portada/Los-juzgados-de-violenciasobre-la-mujer-recibieron-casi-dos-millones-de-denuncias-en-los-primeros-quince-anos-devigencia-de-la-Ley-Organica-1-2004—) consta que, desde 2007 (no hay registros anteriores) hasta el 30 de junio de 2020, las denuncias no llegan a dos millones, en concreto 1.896.328 denuncias. No ha lugar a ese desfase de casi millón y medio de denuncias de las que habla el abogado Felipe Pérez del Valle. De éstas, los órganos judiciales han acordado dos de cada tres órdenes de protección solicitadas, es decir, 375.892, dictando un total de 704.749 sentencias, de las cuales el 72,7% fueron condenatorias y no el 31,52%, como este abogado afirma. Éste es el segundo y abismal error en datos numéricos a los que alude.

A continuación, el abogado afirma que a los hombres no condenados «en ningún caso se les compensa, indemniza o se les pide perdón por sus ‘padecimientos’ derivados de la detención policial, estancia en un calabozo policial una noche [...], el sometimiento a un procedimiento penal e incluso la prisión de alguno de ellos una temporada». Sin embargo, omite que no todas las sentencias no condenatorias lo sean porque son denuncias falsas, sino porque pueda darse una absolución por falta de pruebas o por sobreseimiento provisional o libre, como bien debería de saber él mismo, ya que está especializado en el ámbito penal, en concreto en Violencia de Género. Además, en el caso de denuncias falsas, el acusado puede interponer una denuncia contra quien le ha imputado un delito que no ha cometido. Por tanto, si no hay ningún tipo de resarcimiento es porque, quizá, su abogado no ha sabido aconsejar debidamente a su cliente, procedimiento que igualmente debe conocer el señor Felipe Pérez del Valle. Por otra parte, también omite el dato, curioso cuanto menos, de que el 70% de las mujeres víctimas asesinadas no había denunciado anteriormente.

Siguiendo con el asunto de las denuncias falsas, el señor Felipe Pérez del Valle, vuelve a señalar directamente a las asociaciones feministas por restarles importancia. Lo cierto es que el porcentaje de denuncias falsas es irrisorio, pues, como bien señala él mismo, esta vez aportando la cifra correcta, nunca ha superado el 0,0119% del total de denuncias por año, una magnitud que a él le debe preocupar enormemente por su desmesura. Sin embargo, nunca se le ha visto interesado por las denuncias falsas, por ejemplo, en el delito de robo cuya intención es estafar a las aseguradoras, cuya cifra ha alcanzado el 52%. Igualmente, ya hemos explicado en el párrafo anterior el procedimiento de defensa que se utiliza ante ese porcentaje de denuncias falsas.

Por último, cabe destacar que todos los años se pone en conocimiento tanto del Decano de la Facultad de Derecho como del coordinador del Máster de Abogacía el carácter de los discursos sesgados y tendenciosos con los que el señor Felipe Pérez del Valle pretende adoctrinar al impartir sus clases. Podemos mostrar un ejemplo que ocurrió en el curso de 2020/2021 del primer año del Máster de Acceso de Abogacía, en el que este señor ofrece orientaciones para el ejercicio de la profesión en el ámbito de la violencia sexual, como «preguntar a la víctima si había gritado, pues de otra manera entonces es que estaba disfrutando» o cuestionar «por qué ha tardado tanto en denunciar, que entonces significa que los hechos son falsos». Aun con todo, tanto la Universidad de León como la Facultad de Derecho hacen oídos sordos a las quejas que se formulan anualmente sobre este profesor, por lo que nos gustaría preguntar al Rector de la Universidad de León, D. Juan Francisco García Marín, y al Decano de la Facultad de Derecho, D. Salvador Tarodo Soria, si tomarán medidas al respecto o si continuarán permitiendo la apología del terrorismo machista en la enseñanza pública.

Los bulos, como los de este artículo, afectan de forma negativa a la conciencia social y a la opinión que se desarrolla ante la violencia machista sufrida por las mujeres; y constituyen una injerencia de terrible gravedad en la construcción de una sociedad libre e igualitaria. El machismo no es una opinión, el machismo es terrorismo.

Respuesta al artículo de Pérez del Valle de la Ley de Violencia de Género
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