lunes. 08.08.2022

Leo por ahí que el rey Felipe VI tiene un nuevo retrato oficial y no puedo evitar ir corriendo a enterarme bien de la noticia.

No por el retrato en si, que me trae sin cuidado, sino por lo que ha costado, que es lo que de verdad ha llamado mi atención. Se trata de un retrato al óleo realizado por el retratista Hernán Cortés y que, al parecer, ya se encuentra en el Congreso.

He echado un vistazo, por simple curiosidad, y no le encuentro nada especial. Es cierto que es un reflejo fiel del monarca, al que reproduce con acierto y en cuyo rostro se observan con detalle las marcas del paso del tiempo. Será porque yo no entiendo nada de arte, pero después de enterarme de que el lienzo (nos) ha costado 88.000 euros he vuelto a mirarlo varias veces más sin encontrar el sentido coherente a tal gasto en semejante lugar y por tamaña hazaña. No me dice nada.

Me pregunto, aunque ya sé la respuesta de antemano, si es necesario ese desembolso, pues no me parece precisamente una necesidad y los 88.000 euros bien se podrían haber empleado en algo mejor o, por lo menos, en algo que aporte algo a la sociedad o a los contribuyentes.

Es curioso porque, además, la sala en la que se ha colocado el retrato no es accesible al público, ni siquiera a los medios de comunicación. Serán los ministros los únicos que podrán verlo y ‘disfrutarlo’ en sus reuniones. Y tampoco lo entiendo como objeto de decoración.

Podrían haber elegido alguna planta de esas que limpian el ambiente, que algo más habría ayudado a su trabajo y habría sido mucho más barata. De hecho, ni nos habríamos enterado

Siempre me ha parecido algo aburrido y hortera decorar los pasillos y las salas institucionales con retratos de expresidentes, exdiputados, exministros, expolíticos. Pero, ¿a quién le interesa ver sus caras? Si nadie las mira.

La mejor forma de retratarse es dejar huella con la aportación que cada uno haya hecho al bien común, al de todos, vamos.

No con un cuadro que, por muy bien hecho que esté, no aporta gran cosa. Es mejor quedar grabado en la memoria que en la retina. Lo otro, es egocéntrico y está fuera de lugar.

Retratarse
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