jueves 15/4/21

Sánchez, España avisa

Pedro Sánchez acumula una serie de mentiras, que en Democracia no se recuerda a ningún presidente que haya mentido tanto, aunque mentir, mienten todos. Pero las mentiras de Sánchez son de Guinness. No dormiría tranquilo si pactaba con Podemos y pactó con Podemos. Nunca iba a pactar con etarras y pactó con su brazo alargado que es Bildu. No iba a pactar con los independentistas catalanes y ahí los tiene siempre en la recámara para usarlos cuando les venga en gana, solo hace falta que necesite los votos y llegan las promesas. Puede ser que el tema catalán tenga más recorrido. El tiempo lo dirá.

Liberación de los presos, seguro, agazapar un referéndum sui generis etc. Pero con Cataluña habrá sus encuentros, más mentiras y muchas contradicciones. A lo largo de legislatura, se pueden entresacar múltiples contradicciones. Es igual para Sánchez el sentido de la dignidad, de patria etc. no va con él ya que hoy tiene el puesto asegurado y tiene suficientes armas en la reserva. Bastan promesas, sino son los vascos, son los catalanes, sino Bildu más los peregrinos de Cantabria, Teruel, Canarias que tira de talón y caen fácilmente en el anzuelo.

Lo que está claro que no se puede mentir continuamente. Llegará un momento que la mentira no puede perdurar en el tiempo.

Esta pandemia nuestros hijos y nietos no solo la recordarán por los muertos sino por la manipulación, engaños, enredos y falacias. Otros muchos, se acordarán de ella todos los días porque han perdido el trabajo, la empresa y quedaron en la ruina y a las puertas de la caridad 

No cabe duda que el Covid-19 ha acelerado los tiempos. Se han sucedido las mentiras unas tras otra. El virus estaba lejos, allá en los extremos de Asia, aquí no iba a llegar y, si llegaba después de recorrer miles de kilómetros llegaría exhausto y sin fuerzas. Esto se dijo en febrero. Resulta que pasó las fronteras, invadió Italia, pero el bichito tenía que pasar los Pirineos, aún estaba lejos. Y un día se dejó caer y cayó sobre los más vulnerables. Y seguíamos sin darle importancia.

Y llegó la manifestación feminista. Y resulta que parece que eclosionó como un volcán. Y Sánchez sufrió en su propio entorno las consecuencias del diminuto animalillo. Y se dio cuenta de que el bichito ya estaba con nosotros produciendo muchos estragos. Y después de tantas indecisiones y mentiras nos encierra a cal y canto y nos condena a los españoles a prisión permanente revisable.

Aquellos bulos se convirtieron en continuos engaños, embustes. Un día y otro día, teníamos que escuchar el monólogo del alpinista, que si estamos en la escalada y nunca llegábamos al Everest y después la desescalada y nunca bajábamos al campamento base y así un día y otro día y vidas que se truncan en la soledad y en el desamparo y se fueron tristes y compungidos sin que nadie estuviera a su lado.

Esta pandemia nuestros hijos y nietos no solo la recordarán por los muertos sino por la manipulación, engaños, enredos y falacias. Otros muchos, se acordarán de ella todos los días porque han perdido el trabajo, la empresa y quedaron en la ruina y a las puertas de la caridad, y de tantas organizaciones sociales que pretenden dar un poco de pan al hambriento.

Y Sánchez de peregrino, llamando a las puertas del vecino; dame el voto, que tengo que seguir confinando a los españoles y arrastrándose cual reptil viborezno consigue inundar de ponzoña al otro, a aquel que nunca pactaría, pero al mismo tiempo le da el fármaco para que el veneno no cause estragos en su cuerpo y, aún más, lo premia colmándole de dádivas y parabienes.

Ya no estamos en la etapa de la investidura ni de la moción de censura. El país ha cambiado. Todas estas falacias, chanchullos y embrollos le pueden pasar, con el tiempo, factura. Los tres millones de autónomos, muchos van a quedar por el camino más otros muchos empresarios. Muchos trabajadores van a quedar en la calle y no va a ver Renta Mínima Vital para todos.

La olla ya está encima de los fuegos y solo hace falta que alguien saque el chisquero para que empiece a calentar y hervirá y el resultado será una eclosión que va a lanzar a la calle a mucha gente. Alguien ha dicho que solo los sindicatos y los partidos de izquierda tienen capacidad para organizar huelgas, manifestaciones o algaradas. Hoy ha cambiado. Los medios de comunicación, las redes sociales van a ser las armas que lanzarán al pueblo a la calle. El pueblo está cabreado. El pueblo está harto de falacias y de mentiras. El pueblo es un volcán en ebullición y el magma cada vez tiene más fuerza.

Los empresarios y muchos trabajadores ya están sufriendo las consecuencias del Covid-19 pero, sobre todo, empiezan a estar hartos de un Presidente que solo hace que engañar a los españoles. Las caravanas de coches no son signos de un solo partido, no son signos de los fascismos. No vale decir que todo lo que está a la derecha de Sánchez y Pablo Iglesias es ultraderecha. Es una mentira más. Porque el descontento no es propiedad de ningún partido político es patrimonio de un pueblo.

Y la nueva revolución está llegando a millones de españoles y votantes de todos los partidos políticos. Ya se encarga el guardián del imperio, el converso Pablo, no el de Tarso, sino el comunista, de bufonear que llega la ultraderecha, que llegan los nostálgicos del régimen. Aunque en los últimos tiempos ha asumido la mística de Santa Teresa, pero no deja de ser el lobo disfrazado de cordero.

Sánchez, España avisa porque empieza a estar harta de mentiras, de falsedades, de enredos. No serán las armas, ni los tanques, ni los aviones los que salgan a las calles, será la voz del pueblo español que dirá hasta aquí hemos llegado. Y solo hace falta que alguien prenda la mecha.

Sánchez, España avisa
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