viernes. 03.02.2023
CON LA aquiescencia del gobernador Schwarzenegger, que podía haberlo impedido, el Estado de California ejecutó ayer a Clarence Ray Allen, un reo ciego y sordo que el lunes cumplió 76 años. Había sido sentenciado en 1982 por ordenar el asesinato de tres testigos de cargo, lo que significa que ha permanecido casi un cuarto de siglo en el corredor de la muerte. En estas circunstancias, el ajusticiamiento, produce repugnancia y llena nuevamente de oprobio al actor que consiguió fama en Hollywood y ahora se está cubriendo de estiércol en la política norteamericana. Cuando el sistema penitenciario de un país no persigue la rehabilitaciónde los delincuentes y sirve exclusivamente para la materialización del «ojo por ojo», resulta muy difícil de encajar en un sistema verdaderamente democrático,

Sanguinario Schwarzenegger
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