lunes. 05.12.2022

LA MAYORÍA de los reglamentos internos, o bien mediopensionistas, podrían reunirse en una sola cláusula: todo inferior será severamente castigado. Lo mismo este artículo, escrito en letra invisible, le sirve al presidente de un club de fútbol que al presidente del Gobierno. Interponen responsabilidades par que se tarde más en llegar a la suya y es necesario que rueden algunas cabezas para que la guillotina, que como se sabe es el mejor remedio contra la caspa, se ocupe de ellos. Quizá por eso se les llama «personas de confianza»: se confía en poder sacrificarlos cuando las cosas van mal.

L

os problemas de Barclays, de Deutsche y de HSBC, que han hecho que la Bolsas se pequen el mayor batacazo que recuerdan los más ricos de la localidad, van a exigir la dimisión de algunos expertos en finanzas. A estos magos se les ha descubierto el truco, no sin antes haber arruinado a muchos millonarios que ignoraban, cuando les oían con la boca abierta, que sus fauces estaban haciendo de buzones.

Lo más dificultoso es la designación de culpables una vez descartados los que de verdad tienen la culpa. El primer ministro de Israel, el implacable Ehud Olmert, que ha decretado dos guerras durante su mandato, es el que está poniendo más pegas para parar el conflicto con Palestina. En su Gobierno hay partidarios de una tregua, entre ellos los ministros de Defensa y Exteriores, pero él sigue en sus trece, esperando quizá que las víctimas, que ya van por 1.000, alcancen las 13.000. Una cifra razonable, si se tiene en cuenta los guarismos en otras guerras precedentes. O quizá sea porque todavía no tiene elegidos a los adecuados segundos de a bordo que van a ser los primeros en tirar por

la borda.

Segundos de a bordo
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