viernes 20/5/22

Hay tantas y tantas cosas de las que se debe protestar y no lo hacemos que no debemos extrañarnos si se nos califica o nos calificamos de tontos. Dicho con mucho respeto pero, a la vez, dicho con mucha rabia contenida.

Lo que está ocurriendo a nuestro alrededor y nos quedamos mirando a la luna de Valencia, sin decir esta boca es mía, nos hace, sin duda acreedores a que se nos llame tontos, y me quedo corto.

Tenemos, ahora mismo, entre nosotros dos episodios que claman al cielo. También aquí me quedo corto pero nos centraremos en los dos que quiero mencionar. Estos claman al cielo pidiendo justicia, ya que en la tierra, parece que no hacen caso.

La fiscal general del Estado, Dolores Delgado, fue ministra y por arte de magia o casi, se convierte en Fiscal General del Estado. ¿Es eso correcto?, ¿Será legal? Y sobre todo, es eso normal en un país que quiere ser demócrata a toda costa y no encuentra más que obstáculos para conseguirlo? Recuerdo para los desmemoriados que, esta buena señora, fue reprobada, nada menos que en tres ocasiones por el Congreso de los Diputados. Naturalmente sin consecuencia alguna en orden a arreglar aquello por lo que fue reprobada. Seguimos siendo el hazmerreír de todo lo que nos rodea. Pero tranquilos, no pasa nada. Ella, su novio, otro qué tal, y sus seguidores, a base de ruido en ocasiones para protestar y de silencio, y en ocasiones, para pasar desapercibidos, todos esos que no paran en su quehacer. Así nos va. Hay mucho paripé en todas esas acciones, paripé copiado del Presidente mentiroso que transmite sus maneras a su troupe.

En todo caso, la dama, vuelve a ser fiscal general del Estado, con lo cual, fuegos artificiales, el intento de que no lo fuese.

El otro episodio, parece que ya resuelto cuando escribo esta Tribuna, es el de, ese ser que era diputado, ya no lo es, y que llamaba la atención más por sus rastas que por la calidad de sus intervenciones. Las rastas y dar patadas a los policías lo hacia bien, pero intervenir con sentido común en sus comparecencias en el Congreso, ahí fallaba de forma total. Bien es cierto que, hasta última hora ha sido vergonzosamente apoyado par la sra. Batet, otra política con novio famoso, que estaba encantada en significarse como partidaria de ese menda de las Rastas.

Todo eso, se ha solucionado, gracias a la intervención del magistrado Manuel Marchena quien ha puesto los puntos sobre las íes en el caso que nos ocupa. Es una tristeza profesional tener que llegar a estas situaciones que nos posicionan, a nivel internacional dentro de un ridículo de tamaño XXL. Pero los responsables, los que están involucrados en cada episodio se llaman andanas y no prestan atención alguna.

La aparición de estos temas en la vida política y en la otra de nuestro país, deteriora, lo queramos o no, la normal convivencia de los partidos políticos que deberían pensar más en el futuro de España y menos en las luchas internas. Es fácil y socorrido decir que eso es lo que tenemos, pero eso es una salida que no nos lleva a ninguna parte. Y lo que necesita España ahora, es, entre otras muchas cosas, una brújula que mantenga el rumbo correcto y que garantice que vayamos por el buen camino.

Fuera de toda conspiración, parece que ya se está rumoreado, efectivamente un rumor, que la legislatura actual no se completará en cuanto al tiempo. Las cosas, a pesar de lo que se dice desde el Gobierno, no son, ni mucho menos, halagüeñas con lo que la gente ya se está preguntando por cómo terminará todo esto. La verdad no se contempla un final feliz, reitero, a pesar de los mensajes que emite día sí y día también el propio Gobierno. Por cierto en cuanto a economía, por poner un ejemplo, el Gobernador del Banco de España, ya ha dado su opinión, la del Banco, sobre el crecimiento real de nuestro país, muy distante a la baja de lo que dice el Gobierno y la ministra Calviño.

Estas son papeletas urgentes que tiene que solventar el Gobierno, sin contar que existe un desencuentro notable entre dos Vicepresidentas. Es un marrón que el propio Sánchez tiene que aclarar de forma urgente. Por su propia supervivencia en la Moncloa de donde no quiere salir de ninguna de las maneras.

Y toda esta situación con la presencia, demasiado prolongada del maldito volcán que esta poniendo patas arriba la bonita isla de la Palma y a sus valentísimos habitantes. Hay que seguir esperando acontecimientos y rogar que sean positivos. Lo necesita España.

Somos tontos y lo sabemos, pero....
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