martes 7/12/21
TRIBUNA

La supresión de las diputaciones: una polémica inútil

Incredulidad es lo que me provocan ciertas opiniones y comentarios sobre la polémica supresión de las diputaciones provinciales, propuesta por el partido político Ciudadanos, recogida por el PSOE, aunque ahora se ha desmarcado muy claramente.

Digo incredulidad porque no veo rigor en ellas. Por un lado reconocen que las diputaciones ejercen una labor absolutamente necesaria para el medio rural y, por otro lado, nadie propone una alternativa honesta y eficiente para evitar que se haga dejación de los servicios que prestan las diputaciones.

Si la prestación de esos servicios es necesaria, su supresión es inaceptable. Si no se quiere que sean las diputaciones quienes los presten, o articulamos una alternativa creíble o de lo que estamos hablando es de un mero cambio de nombre: es decir, que lo que hacen las diputaciones lo haga una administración con otro nombre. De modo que tanto jaleo para cambiar el nombre a las diputaciones no es sino una polémica inútil.

Tampoco faltan argumentos chuscos, como que el término provincia está anticuado, mientras utilizan términos como ‘Piel de toro’ para referirse a España o reclaman, una ‘Nueva Planta’ territorial, como si esos términos fueran más actuales.

Por otro lado, en sector del bercianismo subyace la idea de que votar a favor de la pervivencia de la Diputación por parte de Coalición por El Bierzo (CB), constituye la pérdida de una ocasión histórica para que el Consejo Comarcal obtenga las atribuciones de competencias y de prestación de servicios que le corresponden y que ya debiera estar prestando.

Es un error de bulto: la supresión de las diputaciones no implica el reforzamiento del Consejo Comarcal. Si las diputaciones desaparecen, no queda otra solución que los servicios pasen a ser prestados por la Comunidad Autónoma correspondiente, lo que obligaría a zonificar todo el territorio en comarcas (comarcalización), como ahora se hace con las zonas de salud, por ejemplo, que es exactamente lo que reclama Izquierda Unida (León en Común)con gran aplauso, entendible, de la propia IU, y de algún autoproclamado bercianista de pro, algo incomprensible, porque El Bierzo dejaría de ser la única comarca legalmente reconocida como tal en Castilla y León y perdería su estatus jurídico establecido por una Ley hace ahora un cuarto de siglo.

No sé por qué algunos pretenden equiparar El Bierzo con otras comarcas, cuando es incuestionable que por historia, geografía, demarcación y hasta por diversidad lingüística, es un territorio singular, que excede con mucho del concepto de comarca y cuyo estatus comarcal no debe ser más que un paso hacia mayores cotas de decisión política y de autogobierno o autogestión, se llame como se llame el órgano que lo gobierne.

Mientras la Diputación atienda las necesidades de los pequeños municipios, casi todos los de la provincia, sus reivindicaciones comarcales quedarán aplazadas. Pero en cuanto la Diputación desaparezca ya nadie podrá justificar que otras zonas no tengan un consejo comarcal similar al de El Bierzo.

En este punto Coalición por El Bierzo ha mantenido siempre una absoluta coherencia, justamente la que no han tenido otros cuya postura ha sido muy jaleada: me refiero a los representantes de las formaciones que votaron en contra de las diputaciones, pero siguen manteniendo presencia activa en esas instituciones, a las acusan de «caciquismo», de «corrupción» y de ser «reinos de taifas», con la intención, se supone, de dinamitarlas desde dentro en un incompresible ejercicio de ‘yihadismo’ político, en sacrificarse ellos para destruir la institución.

Resulta absurdo que desde algún sector del bercianismo se califiquen esas críticas como acto de «valentía y coraje», cuando en realidad esa postura es absolutamente minoritaria.

Curiosamente, la postura de CB, que ha sido tildada de «rendición sin condiciones a la mayoría», es precisamente eso: acorde con la gran mayoría, pero a la mayoría de la población. Y, sobre todo, con la gran mayoría de los habitantes y votantes de El Bierzo. No se puede entender por qué en este caso la democracia no debe ser aplicada ni por qué una postura muy respetable, pero muy minoritaria, debe ser tenida por más legítima que la postura mayoritaria.

Además, si yo considerara baldía e inútil mi labor en la Diputación y si pensara que con mi trabajo y mi voto estoy apoyando una institución caciquil y corrupta, no acudiría. Sin embargo, estimo que con mi trabajo y con el diálogo político e institucional, que asumo e impulso, se pueden alcanzar muchos más logros para nuestros pueblos que con una postura radicalizada de ruptura. Prueba de ello lo es el reciente acuerdo plenario por el que el partido mayoritario aceptó incluir íntegramente las peticiones de esta formación sobre la nueva regulación de las Unidades Básicas de Ordenación de Servicios y del Territorio (Ubost). Gracias al diálogo y al consenso se ha conseguido que la Diputación solucione muchos otros problemas de nuestros pueblos.

Yo no he venido a la política a fomentar el enfrentamiento, sino justamente a todo lo contrario, a dialogar, a acercar posturas y a defender, eso sí, los intereses de quienes han confiado en nosotros, con lealtad, pero también con educación y respeto a los demás.

Yo no sé el futuro que le aguarda a nuestro Consejo Comarcal. A Coalición por El Bierzo le gustaría que se transformara en Consejo de El Bierzo y que fuera como una diputación, foral o no, o como un organismo autónomo, con capacidad de recaudación y autonomía financiera y normativa dentro del marco general.

Es más, si alguien nos garantizara eso para El Bierzo, en tal caso nosotros también estaríamos a favor de suprimir las diputaciones, pero, en tanto eso no sea así y los servicios a los pequeños municipios tengan que seguir prestándose, las diputaciones seguirán siendo necesarias, por lo que, cuando se habla de suprimirlas, lo único que se pretende es cambiarles de nombre. A nosotros nos da igual cómo se llamen, mientras cumplan con su función constitucional.

Lo otro, luchar contra la corrupción, el caciquismo y los reinos de taifas debe darse por supuesto no sólo en las Diputaciones, sino en todas las administraciones públicas y hasta privadas. Pero no he visto yo que los que las acusan de caciquismo y corrupción hagan nada por evitar esos delitos. Más bien parece que están colaborando a la perpetuación de las lacras que denuncian.

Si las diputaciones han de desaparecer será mediante el diálogo y el consenso y no a golpe de decreto o de ley impuesta por un pacto de partidos minoritarios. Coalición por El Bierzo se suma a ese diálogo y a ese consenso, pero se opone a cualquier imposición irracional decidida al margen de nuestro territorio.

La supresión de las diputaciones: una polémica inútil
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